“Ni siquiera podía dejarle porque como me había dicho, en tantas ocasiones, lo mal que lo hacia todo, tenía la mente totalmente anulada y me hacía sentir culpable”. Estas son las palabras de una mujer maltratada, acosada y amenazada de muerte, en diversas ocasiones, por su ex marido. Vio la muerte muy cerca al padecer una anorexia nerviosa, como consecuencia de los malos tratos psicológicos y el acoso de su verdugo, pensando incluso en el suicidio para evitar tanto sufrimiento.
Este es un caso real de una mujer valiente, inteligente, humilde y luchadora que se encuentra, actualmente, con la burocracia administrativa y en paradero desconocido para que su ex pareja no cumpla con sus amenazas de cortarle el cuello. Mientras tanto sigue, cada día, reviviendo su pesadilla, con ataques de ansiedad y estrés permanentes, sin recibir ningún tipo de prestación económica pública y sobreviviendo gracias a la ayuda de Caritas y Cruz Roja.
Las campañas publicitarias de las diferentes administraciones públicas, contra el maltrato de las mujeres, siempre inciden en la necesidad de que las víctimas denuncien…., ¿y luego que?. Decenas de mujeres se encuentran indefensas, sin ayudas económicas, acosadas, amenazadas de muerte constantemente y lo peor de todo es que las víctimas se encuentran totalmente desprotegidas. Esa es la realidad de muchas mujeres con nombres y apellidos que caen en una profunda depresión y miran hacia el suicidio como una válvula de escape cuando no mueren antes asesinadas a manos de sus torturadores.