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Xornal21
Jueves, 7 de junio de 2018
MOTOR

Las estaciones de servicio tradicionales demandan leyes estrictas para gasolineras desatendidas

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La directiva de la Federación Gallega de Estaciones de Servicio (FEGAES) pide que se fomente el modelo de las estaciones de servicio tradicionales por las garantías de seguridad y servicio que ofrecen a consumidores y usuarios.

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Esta semana se ha presentado la nueva estructura de la Federación Gallega de Estaciones de Servicio (FEGAES), que agrupa a todas las empresas del sector integradas en las diferentes asociaciones provinciales de Estaciones de Servicio de Galicia con el objetivo de unir sus fuerzas para velar por los intereses y preocupaciones comunes del sector y favorecer el crecimiento empresarial en un mercado cada día más competitivo.


Tal y como ha explicado su presidente, Benigno Redondo, “aunque FEGAES existe desde hace más de 35 años, ante la situación actual de nuestro sector y la evolución del mercado hemos decido renovarnos con la intención de defender los legítimos intereses de nuestros asociados, fomentando en todo momento la solidaridad empresarial y el establecimiento de sinergias que permitan a los empresarios gallegos reforzar sus negocios”.


Para poder alcanzar las metas que se plantean, desde la Federación se han fijado tres líneas básicas de actuación centradas en la homogenización de la normativa que afecta al sector; en el análisis y seguimiento de los precios de los combustibles y sus cargas impositivas; y en el fomento del modelo de las estaciones de servicio tradicionales frente al auge de las gasolineras desatendidas.


Gasolineras desatendidas
La proliferación de estaciones de servicio y unidades de suministro desatendidas está generando preocupación en el sector. Esta preocupación ha sido trasladada, tanto por la Federación Gallega de Estaciones de Servicio como por sindicatos y otros agentes sociales, a la Administración Autonómica pero, hasta la fecha, no se han adoptado las medidas normativas necesarias para controlar los riesgos que este tipo de instalaciones implican para los consumidores y usuarios, así como para el medio ambiente.


Desde la Federación se defiende que no es posible que la normativa que se exige a estos establecimientos sea la misma que la que se contempla para las estaciones de servicio tradicionales ya que existen muchas cuestiones que se deben tener en cuenta que afectan a la seguridad y a los derechos de los consumidores.


Como explicó Julio López, secretario de FEGAES, “las demandas de los empresarios del sector se centran en que se tengan en cuenta tres puntos primordiales: la protección de los usuarios y la seguridad de las instalaciones; la accesibilidad para personas con movilidad reducida; y la destrucción de empleo que lleva asociada este modelo”.

 

 

 

 

Los propietarios de estos establecimientos solicitan a la Administración que se endurezcan las leyes que regulan la apertura de gasolineras desatendidas y se equiparen a la normativa existente a nivel europeo para este tipo de instalaciones

 

 

 


En el ámbito de la seguridad se apunta que en las estaciones de servicio desatendidas es precisa una activa labor por parte del consumidor, siendo el único responsable de que no se produzcan vertidos ni situaciones de riesgo. “Al no disponer de personal, resulta imposible actuar de forma rápida y eficaz, dejando la iniciativa y la exclusiva responsabilidad de afrontar la situación a personas que desconocen las medidas a adoptar y que no están cualificadas para actuar en tales circunstancias”, afirman. La legislación actual no contempla medidas de seguridad explícitas para este tipo de situaciones, por lo que se solicita que se revise normativa existente y se endurezcan las exigencias en materia de seguridad y prevención de riesgos.


Asimismo, FEGAES también apunta que las gasolineras desatendidas están discriminando al colectivo de personas con movilidad reducida, al no contar con las medidas de accesibilidad pertinentes para que estas personas puedan utilizar con autonomía el dispensador o el dispositivo de pago. Además, están provocando una importante destrucción de empleo ya que, según el informe de los sindicatos especializados y la patronal del sector, sólo en los dos últimos años se han destruido 2.700 puestos de trabajo. Por cada nueva gasolinera desatendida se destruyen 5,4 empleos.


Para finalizar, Fara Pérez, vicepresidenta de FEGAES, afirmó que “desde la Federación no nos posicionamos en contra de la apertura de estaciones de servicio desatendidas en Galicia, ya que consideramos que la competencia no es mala y nos hace evolucionar. Lo que pretendemos es poner en valor el modelo de las estaciones de servicio tradicionales que ofrecen sus servicios con total garantía y cumpliendo estrictamente con la legislación vigente. Desde FEGAES queremos trasladar a las administraciones pertinentes la necesidad de legislar específicamente para que las gasolineras desatendidas garanticen total seguridad para los consumidores y usuarios y para el entorno en el que se ubican. No se pueden exigir los mismos requisitos que se contemplan para las estaciones tradicionales a las estaciones desatendidas ya que su funcionamiento no es equiparable”.


En este sentido, los representantes del sector piden que, si tal como dice la CNMC, la referencia son otros países europeos donde funcionan este tipo de establecimientos, se tome también como ejemplo la estricta legislación que se aplica en estos países.

 

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