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Domingo, 13 de Enero de 2019 Tiempo de lectura:
MOTOR

De una simple bola al cambio automático

Con el cambio de marchas automático, que evita que el vehículo se cale, llega una conducción más cómoda

Quizás ahora resulta inimaginable, pero el cambio de marchas no siempre ha sido un elemento imprescindible en los coches. De hecho, en la década de los 40, algunos modelos ni siquiera incorporaban la marcha atrás. La historia de esta pieza retrata la evolución hacia una conducción cada vez más confortable.

 

- Años 50: el conductor cambia de marchas con una palanca integrada en la columna de dirección: “Así funcionaba en modelos como el SEAT 1400, de inspiración americana. Esta posición no favorecía la comodidad del conductor, pero convertía el asiento delantero en una amplia banqueta en la que cabían hasta tres personas”, comenta Isidre López, responsable de SEAT Coches Históricos.   

 

- Años 60: como una piruleta. Así de sencillo era el diseño de esta pieza, que se situaba ya en la posición actual, entre las dos plazas delanteras: “En el SEAT 600 vemos que era tan sólo una barra con un pomo. El cambio era manual y de cuatro velocidades. Para no pasar de vueltas el motor, el velocímetro incorporaba una línea roja que indicaba cuándo había que cambiar de marcha”, explica el experto.

 

 

 

 

Actualmente, los nuevos asistentes son capaces de regular la velocidad sin intervención del conductor

 

 

 

 

- Años 70: para seguir evolucionando, la palanca gana en ergonomía y se añaden más velocidades para aprovechar la respuesta del motor mientras conducimos. “El SEAT 124 Sport 1.600 es el primero de la marca con cinco marchas. En su versión berlina, que tuvo mucho éxito entre la clase media, la palanca se conecta por primera vez directamente a la caja de cambios, de modo que la respuesta del coche a los cambios de marcha es más rápida y efectiva”, recuerda el responsable de SEAT Coches Históricos.  

 

- Años 80: esta década marca un paso hacia la ergonomía y la comodidad. Algunos modelos ya incorporan la dirección asistida y nuevos materiales que hacen que el cambio de marchas se vuelva más flexible: “En este sentido, el primer SEAT Ibiza es un icono. La palanca se sofistica  y la estructura se adapta mejor a la mano del conductor ganando en altura”.

 

- De los 90 a la actualidad: aparecen los primeros modelos con 6 marchas mientras los cambios automáticos ganan terreno. Gracias a ellos, el conductor dice ‘adiós’ al embrague y evita que el coche se cale o que se desplace hacia atrás en las cuestas. “Ahora, modelos como el SEAT Tarraco, incorporan el DSG con doble embrague, combinando el confort de los automáticos con la sensación de agilidad de los manuales”, explica Isidre López.

 

Los modelos actuales incorporan novedosos asistentes a la conducción, como el Adaptive Cruise Control, que permite fijar una velocidad de crucero constante y acelerar o desacelerar en función del tráfico sin que sea necesaria la intervención del conductor.

 

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