OPINION
Un duro golpe en la línea de flotación
Como ha ocurrido en otros muchos sectores, este inesperado Obús de secuelas incalculables que nos ha llegado con clave Covid, está haciendo mella en nuestras economías y vidas.
Particularmente en el gremio de los representantes de comercio estamos en un momento de recomposición de daños, ya no solo por la evidente caída de negocio, sino por la adaptación necesaria a la nueva situación, de las que algunos auguran que “ha llegado para quedarse” y que esperemos no sea así, ya que la perdida de proximidad es una barrera importante en las relaciones humanas.
Por otra parte, el condicionante de nuestra gestión abstracta en la labor cotidiana dificulta el conocimiento y entendimiento de nuestra situación actual, ya que la falta de ubicación en un espacio concreto nos resta visibilidad para valorar las dificultades que atraviesa nuestro gremio en el momento actual. Por si esto fuera poco, la aparición de la “mascara” aporta una dificultad añadida con un efecto colateral que lastra la proximidad, transparencia, confianza, optimismo…. Estableciendo un condicionante vital para cualquier tipo de relación comercial.
Por último, solo nos queda pensar que lo peor de la situación ya ha pasado y “hecho el roto” seguiremos trabajando “tal como araña” no solo para aportar nuestro servicio de nexo de unión entre fabricante/distribuidor/cliente sino como pequeños vertebradores de la economía por las necesidades que lleva implícitas nuestro trabajo en otro tipo de negocios como hoteles, restaurantes, y resto de servicios en general.
Vamos a ser optimistas de cara al futuro y “esperemos que muy pronto la autenticidad de la sonrisa pueda agradecer el servicio prestado por la mascarilla”
Como ha ocurrido en otros muchos sectores, este inesperado Obús de secuelas incalculables que nos ha llegado con clave Covid, está haciendo mella en nuestras economías y vidas.
Particularmente en el gremio de los representantes de comercio estamos en un momento de recomposición de daños, ya no solo por la evidente caída de negocio, sino por la adaptación necesaria a la nueva situación, de las que algunos auguran que “ha llegado para quedarse” y que esperemos no sea así, ya que la perdida de proximidad es una barrera importante en las relaciones humanas.
Por otra parte, el condicionante de nuestra gestión abstracta en la labor cotidiana dificulta el conocimiento y entendimiento de nuestra situación actual, ya que la falta de ubicación en un espacio concreto nos resta visibilidad para valorar las dificultades que atraviesa nuestro gremio en el momento actual. Por si esto fuera poco, la aparición de la “mascara” aporta una dificultad añadida con un efecto colateral que lastra la proximidad, transparencia, confianza, optimismo…. Estableciendo un condicionante vital para cualquier tipo de relación comercial.
Por último, solo nos queda pensar que lo peor de la situación ya ha pasado y “hecho el roto” seguiremos trabajando “tal como araña” no solo para aportar nuestro servicio de nexo de unión entre fabricante/distribuidor/cliente sino como pequeños vertebradores de la economía por las necesidades que lleva implícitas nuestro trabajo en otro tipo de negocios como hoteles, restaurantes, y resto de servicios en general.
Vamos a ser optimistas de cara al futuro y “esperemos que muy pronto la autenticidad de la sonrisa pueda agradecer el servicio prestado por la mascarilla”




























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