OPINIÓN
Otro cambio de hora y el fin que no llega
Se comentaba que sería el último cambio horario, pero parece que tendremos alguno más. En la madrugada del domingo 30 de octubre, el reloj se retrasó en una hora, pasando de las 03:00 a las 02:00 horas, dando comienzo al horario de invierno, amanecerá y anochecerá más temprano, la aproximación al invierno, hace que los días sean cada vez más cortos y por consiguiente las noches más largas, hasta que lleguemos al 21 de diciembre (el día más corto del año).
Este horario se mantendrá hasta marzo de 2023 y como todos los años comienza de nuevo el debate si se debería o no, eliminar estos cambios. El argumento principal es motivado para ahorrar energía pero, no parece ni un ahorro económico ni energético, al menos para el ciudadano, que según él, habría que valorar los beneficios y los perjuicios.
Según los expertos, este cambio tiene para muchas personas, consecuencias negativas por los efectos debidos de las variaciones horarias, la falta de atención entorpece las labores cotidianas, requieren más atención, el cansancio o sueño, es una alteración que se sufre y que puede desencadenar en falta de atención y provocar un accidente.
La explicación oficial, dice que se cambia la hora cuando llega el invierno para adaptar las horas de luz al horario que estamos trabajando. Dos veces al año, discutimos por la hora que nos gustaría, y así desde 1940.
En cuanto a elegir un horario, bien de invierno o bien de verano, ¿habría que dejarlo a criterio de expertos? O más bien, celebrar un referéndum y terminar de una vez por todas con estos cambios.

Se comentaba que sería el último cambio horario, pero parece que tendremos alguno más. En la madrugada del domingo 30 de octubre, el reloj se retrasó en una hora, pasando de las 03:00 a las 02:00 horas, dando comienzo al horario de invierno, amanecerá y anochecerá más temprano, la aproximación al invierno, hace que los días sean cada vez más cortos y por consiguiente las noches más largas, hasta que lleguemos al 21 de diciembre (el día más corto del año).
Este horario se mantendrá hasta marzo de 2023 y como todos los años comienza de nuevo el debate si se debería o no, eliminar estos cambios. El argumento principal es motivado para ahorrar energía pero, no parece ni un ahorro económico ni energético, al menos para el ciudadano, que según él, habría que valorar los beneficios y los perjuicios.
Según los expertos, este cambio tiene para muchas personas, consecuencias negativas por los efectos debidos de las variaciones horarias, la falta de atención entorpece las labores cotidianas, requieren más atención, el cansancio o sueño, es una alteración que se sufre y que puede desencadenar en falta de atención y provocar un accidente.
La explicación oficial, dice que se cambia la hora cuando llega el invierno para adaptar las horas de luz al horario que estamos trabajando. Dos veces al año, discutimos por la hora que nos gustaría, y así desde 1940.
En cuanto a elegir un horario, bien de invierno o bien de verano, ¿habría que dejarlo a criterio de expertos? O más bien, celebrar un referéndum y terminar de una vez por todas con estos cambios.




























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