OPINION
9 duros y largos años sin Sonia Iglesias
COMUNICADO MARI CARMEN IGLESIAS
Después de 9 duros y largos años, las palabras para reclamar JUSTICIA para mi hermana Sonia se me van agotando, pero no las fuerzas, la esperanza o los argumentos. La esperanza de encontrar su cuerpo, de saber qué le pasó y de poder ponerle rostro, nombre y apellidos a quién o quienes la arrebataron de nuestro lado. Las fuerzas para seguir luchando por ella, año tras año, sin desaliento y hasta el final de nuestros días. Los argumentos para tener la certeza de que él o los responsables de su desaparición, estaban cerca, acechando, esperando el momento en la sombra, después de haber exprimido su sonrisa hasta marchitarla y creyéndose con el derecho de no compartirla con nadie.
Nadie está preparado para la desaparición de una hermana, de una hija, de una madre, de una amiga…, pero tampoco para ver a los ojos a su asesino y contemplar en ellos ese sentimiento de victoria, de falta de arrepentimiento, de convencimiento de que se saldrá con la suya sin castigo. Esa mirada es precisamente la que nos da la fortaleza necesaria para seguir luchando, para que algún día alguien valiente hable de lo que sabe, de lo que vio, de lo que participó o encubrió; para que ese detalle, que parecía sin importancia, pero que puede ser la pieza clave para completar el puzle, salga a la luz.
Lucho para que quedar impune no sea una opción para el asesino de Sonia y de su familia, porque a nosotros también no ha matado en vida, y sigue condenándonos a un purgatorio al que no le vemos final.
Nos ha arrebatado la sonrisa, pero la de mi hermana Sonia seguirá empapelando laS calles de Pontevedra, año tras año, para recordarle al culpable, que más tarde o más temprano, recibirá su castigo. Tenemos toda la vida por delante, la energía, la resistencia y la firmeza para esperar.
Agradeceros a todos los que estáis aquí, como siempre, vuestro apoyo incondicional. Sin él, nuestra batalla sería más difícil y solitaria. Nos reconforta saber que Sonia tenía a su lado personas que la querían tanto y que están dispuestas a seguir dando la batalla por ella, por nosotros.
No quiero olvidarme tampoco de los medios de comunicación, que siempre han tenido un espacio en sus páginas y en sus programas para que el caso de Sonia no caiga en el olvido, como tantos otros.
Gracias a todos, de corazón, por vuestra presencia un año más. JUSTICIA PARA SONIA.
Después de 9 duros y largos años, las palabras para reclamar JUSTICIA para mi hermana Sonia se me van agotando, pero no las fuerzas, la esperanza o los argumentos. La esperanza de encontrar su cuerpo, de saber qué le pasó y de poder ponerle rostro, nombre y apellidos a quién o quienes la arrebataron de nuestro lado. Las fuerzas para seguir luchando por ella, año tras año, sin desaliento y hasta el final de nuestros días. Los argumentos para tener la certeza de que él o los responsables de su desaparición, estaban cerca, acechando, esperando el momento en la sombra, después de haber exprimido su sonrisa hasta marchitarla y creyéndose con el derecho de no compartirla con nadie.
Nadie está preparado para la desaparición de una hermana, de una hija, de una madre, de una amiga…, pero tampoco para ver a los ojos a su asesino y contemplar en ellos ese sentimiento de victoria, de falta de arrepentimiento, de convencimiento de que se saldrá con la suya sin castigo. Esa mirada es precisamente la que nos da la fortaleza necesaria para seguir luchando, para que algún día alguien valiente hable de lo que sabe, de lo que vio, de lo que participó o encubrió; para que ese detalle, que parecía sin importancia, pero que puede ser la pieza clave para completar el puzle, salga a la luz.
Lucho para que quedar impune no sea una opción para el asesino de Sonia y de su familia, porque a nosotros también no ha matado en vida, y sigue condenándonos a un purgatorio al que no le vemos final.
Nos ha arrebatado la sonrisa, pero la de mi hermana Sonia seguirá empapelando laS calles de Pontevedra, año tras año, para recordarle al culpable, que más tarde o más temprano, recibirá su castigo. Tenemos toda la vida por delante, la energía, la resistencia y la firmeza para esperar.
Agradeceros a todos los que estáis aquí, como siempre, vuestro apoyo incondicional. Sin él, nuestra batalla sería más difícil y solitaria. Nos reconforta saber que Sonia tenía a su lado personas que la querían tanto y que están dispuestas a seguir dando la batalla por ella, por nosotros.
No quiero olvidarme tampoco de los medios de comunicación, que siempre han tenido un espacio en sus páginas y en sus programas para que el caso de Sonia no caiga en el olvido, como tantos otros.
Gracias a todos, de corazón, por vuestra presencia un año más. JUSTICIA PARA SONIA.


























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