Opinión
Respetar y no respetar al actual Rey
En los últimos tiempos hemos vivido una maratón de faltas de respeto al actual jefe del Estado y el mando supremo de las Fuerzas Armadas por parte de algunos políticos y políticas que roza el rídículo.
Para estos políticos y políticas convendría recordar que atacar permanentemente a la institución de la corona es faltarle al respeto, un respeto que el rey se merece al igual que cualquier otro cidudadano que viva en España, un respeto con el que tiene que predicar las políticas y políticos que actúan con una prepotencia y falta de educación nunca antes vista.
Es el actual jefe del Estado la persona que representa simbólicamnte la unidad de este pais, España, que se configura como un Estado cuya forma política es una monarquía parlamentaria. Un sistema de gobierno que se basa en la soberanía nacional, la división de poderes y un sistema parlamentario y democrático del que forman parte estas políticas y políticos.
Los políticos y políticas que critican abiertamente al rey y la monarquía están criticando también la forma política del Estado español, política de la que ellos mismos que han elegido, voluntariamente, formar parte.
La Constitución de 1978 reconoció y garantizó el derecho a la autonomía de las regiones que integran la nación española convirtíendolo en uno de los países mas descentralizados de Europa.
Si a alguna política o político español no le gusta este sistema, tienen toda la libertad del mundo para marcharse y empadronarse en Marruecos, Corea del Norte, Vernezuela o Rusia, allí pueden intentar presentarse a las elecciones y, con suerte, igual consiguen sus propósitos.
Mientras tanto, aquí, en España y, que sepamos, el actual monarca ha actuado y está actuando con una transparencia sobresaliente, haciendo gala de una monarquía renovada que merece todo el respeto de los ciudadanos y, por supuesto de las políticas y políticos que los representan.

En los últimos tiempos hemos vivido una maratón de faltas de respeto al actual jefe del Estado y el mando supremo de las Fuerzas Armadas por parte de algunos políticos y políticas que roza el rídículo.
Para estos políticos y políticas convendría recordar que atacar permanentemente a la institución de la corona es faltarle al respeto, un respeto que el rey se merece al igual que cualquier otro cidudadano que viva en España, un respeto con el que tiene que predicar las políticas y políticos que actúan con una prepotencia y falta de educación nunca antes vista.
Es el actual jefe del Estado la persona que representa simbólicamnte la unidad de este pais, España, que se configura como un Estado cuya forma política es una monarquía parlamentaria. Un sistema de gobierno que se basa en la soberanía nacional, la división de poderes y un sistema parlamentario y democrático del que forman parte estas políticas y políticos.
Los políticos y políticas que critican abiertamente al rey y la monarquía están criticando también la forma política del Estado español, política de la que ellos mismos que han elegido, voluntariamente, formar parte.
La Constitución de 1978 reconoció y garantizó el derecho a la autonomía de las regiones que integran la nación española convirtíendolo en uno de los países mas descentralizados de Europa.
Si a alguna política o político español no le gusta este sistema, tienen toda la libertad del mundo para marcharse y empadronarse en Marruecos, Corea del Norte, Vernezuela o Rusia, allí pueden intentar presentarse a las elecciones y, con suerte, igual consiguen sus propósitos.
Mientras tanto, aquí, en España y, que sepamos, el actual monarca ha actuado y está actuando con una transparencia sobresaliente, haciendo gala de una monarquía renovada que merece todo el respeto de los ciudadanos y, por supuesto de las políticas y políticos que los representan.




























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