Día Domingo, 22 de Marzo de 2026
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Desconectados del cole, enganchados al móvil
Cómo evitar que el verano se convierta en una trampa digital para niños y adolescentes
Con el final del curso escolar, niños y adolescentes se enfrentan a casi tres meses de vacaciones sin estructura. En ese vacío, las pantallas se imponen como sustituto de la rutina: Móviles, tablets y consolas llenan el tiempo libre mientras padres y madres intentan conciliar como pueden. Sin supervisión ni límites claros, el verano puede convertirse en una trampa digital silenciosa, con consecuencias sobre el sueño, la atención, el estado de ánimo y el desarrollo emocional.
En España, el 96 % de los adolescentes utiliza internet a diario, una cifra que aumenta significativamente durante las vacaciones. El problema no es solo la cantidad de horas frente a la pantalla, sino lo que se deja de vivir fuera de ella: juego libre, interacción presencial, aburrimiento creativo y vínculos afectivos. El uso excesivo de tecnología en edades tempranas está relacionado con una mayor irritabilidad, aislamiento, alteraciones del sueño, dificultades de concentración y menor tolerancia a la frustración.
Entre los perfiles más vulnerables destacan los más pequeños, en pleno desarrollo del lenguaje y la atención, y los adolescentes, cuyo cerebro aún no ha madurado por completo y es especialmente sensible a estímulos de gratificación inmediata como los que generan las redes sociales o los videojuegos. En muchos casos, además, las pantallas se utilizan como una forma de escape emocional que puede agravar problemas subyacentes como la ansiedad o la tristeza.

Con el final del curso escolar, niños y adolescentes se enfrentan a casi tres meses de vacaciones sin estructura. En ese vacío, las pantallas se imponen como sustituto de la rutina: Móviles, tablets y consolas llenan el tiempo libre mientras padres y madres intentan conciliar como pueden. Sin supervisión ni límites claros, el verano puede convertirse en una trampa digital silenciosa, con consecuencias sobre el sueño, la atención, el estado de ánimo y el desarrollo emocional.
En España, el 96 % de los adolescentes utiliza internet a diario, una cifra que aumenta significativamente durante las vacaciones. El problema no es solo la cantidad de horas frente a la pantalla, sino lo que se deja de vivir fuera de ella: juego libre, interacción presencial, aburrimiento creativo y vínculos afectivos. El uso excesivo de tecnología en edades tempranas está relacionado con una mayor irritabilidad, aislamiento, alteraciones del sueño, dificultades de concentración y menor tolerancia a la frustración.
Entre los perfiles más vulnerables destacan los más pequeños, en pleno desarrollo del lenguaje y la atención, y los adolescentes, cuyo cerebro aún no ha madurado por completo y es especialmente sensible a estímulos de gratificación inmediata como los que generan las redes sociales o los videojuegos. En muchos casos, además, las pantallas se utilizan como una forma de escape emocional que puede agravar problemas subyacentes como la ansiedad o la tristeza.

















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