MOTOR
La industria del automóvil frena su producción en 2025 con una caída del 4,3%
El motor de la industria automovilística española perdió revoluciones en 2025. La fabricación de vehículos en el país cerró el pasado año con un total de 2.274.026 unidades, lo que supone un descenso del 4,3% respecto a 2024, según los datos oficiales difundidos este mes. La contracción anual mantiene la producción por debajo de la barrera de los 2,3 millones de vehículos y se atribuye a la confluencia de dos factores principales: la menor demanda de los principales mercados europeos y los procesos de adaptación de las plantas industriales a las nuevas líneas de montaje de modelos electrificados.
El dato negativo del acumulado anual contrasta con un crecimiento del 3,3% registrado en el mes de diciembre, que dejó una producción de 144.245 vehículos. Sin embargo, este repunte puntual no fue suficiente para enderezar el balance. El director general de ANFAC, José López-Tafall, subrayó que este incremento "non puido compensar un 2025 marcado pola baixa demanda de unidades en Europa, o noso principal destino de exportacións". La caída es especialmente patente en el capítulo de exportaciones, que registró una contracción del 8,2%, quedándose por debajo de los dos millones de unidades enviadas al exterior.
A pesar del contexto general desfavorable, el informe revela una transformación profunda en el corazón del sector. Uno de cada diez vehículos fabricados el año pasado fue electrificado (híbridos enchufables, eléctricos puros e híbridos no enchufables), sumando 225.206 unidades, lo que representa un crecimiento del 11,2% respecto a 2024. Este dato confirma la transición tecnológica en la que está inmersa la industria.
No obstante, López-Tafall advirtió de que "se queremos consolidarnos como un hub de electromobilidade é necesario que se estimule o mercado". El director de ANFAC reclamó "medidas moito máis eficaces e coordinadas" tanto a nivel español como europeo para apoyar esta transición industrial, señalando que la competitividad futura del sector depende en gran medida del impulso a la demanda de vehículos de cero y bajas emisiones.
El balance de 2025 pinta un sector en un momento de reconfiguración estratégica, donde la caída en la producción de vehículos de combustión tradicional se ve parcialmente compensada por el crecimiento de los electrificados, aunque a un ritmo que la propia industria considera insuficiente para los retos que tiene por delante.

El motor de la industria automovilística española perdió revoluciones en 2025. La fabricación de vehículos en el país cerró el pasado año con un total de 2.274.026 unidades, lo que supone un descenso del 4,3% respecto a 2024, según los datos oficiales difundidos este mes. La contracción anual mantiene la producción por debajo de la barrera de los 2,3 millones de vehículos y se atribuye a la confluencia de dos factores principales: la menor demanda de los principales mercados europeos y los procesos de adaptación de las plantas industriales a las nuevas líneas de montaje de modelos electrificados.
El dato negativo del acumulado anual contrasta con un crecimiento del 3,3% registrado en el mes de diciembre, que dejó una producción de 144.245 vehículos. Sin embargo, este repunte puntual no fue suficiente para enderezar el balance. El director general de ANFAC, José López-Tafall, subrayó que este incremento "non puido compensar un 2025 marcado pola baixa demanda de unidades en Europa, o noso principal destino de exportacións". La caída es especialmente patente en el capítulo de exportaciones, que registró una contracción del 8,2%, quedándose por debajo de los dos millones de unidades enviadas al exterior.
A pesar del contexto general desfavorable, el informe revela una transformación profunda en el corazón del sector. Uno de cada diez vehículos fabricados el año pasado fue electrificado (híbridos enchufables, eléctricos puros e híbridos no enchufables), sumando 225.206 unidades, lo que representa un crecimiento del 11,2% respecto a 2024. Este dato confirma la transición tecnológica en la que está inmersa la industria.
No obstante, López-Tafall advirtió de que "se queremos consolidarnos como un hub de electromobilidade é necesario que se estimule o mercado". El director de ANFAC reclamó "medidas moito máis eficaces e coordinadas" tanto a nivel español como europeo para apoyar esta transición industrial, señalando que la competitividad futura del sector depende en gran medida del impulso a la demanda de vehículos de cero y bajas emisiones.
El balance de 2025 pinta un sector en un momento de reconfiguración estratégica, donde la caída en la producción de vehículos de combustión tradicional se ve parcialmente compensada por el crecimiento de los electrificados, aunque a un ritmo que la propia industria considera insuficiente para los retos que tiene por delante.
























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