Viernes, 06 de Febrero de 2026

Redacción / Xornal21.es
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MOTOR

Los neumáticos, el eslabón olvidado: causaron 554 accidentes graves

Datos de la DGT revelan que anomalías como el desgaste o la baja presión estuvieron detrás de 39 muertes el año pasado. Expertos advierten de que es un factor de riesgo "silencioso" y evitable con un mantenimiento básico.

El estado de los neumáticos se consolida como uno de los factores de riesgo más graves y, al mismo tiempo, más ignorados en las carreteras españolas. Los datos oficiales de la Dirección General de Tráfico (DGT) correspondientes a 2024 son contundentes: 554 siniestros con víctimas estuvieron relacionados directamente con anomalías en los neumáticos, como desgaste extremo, defectos de fabricación o reventones. En estos accidentes se vieron implicados 668 vehículos y el balance final ascendió a 1.017 víctimas, entre las que se cuentan 39 personas fallecidas, 123 heridas graves y 855 heridas leves.

 

 

Estas cifras, que podrían haberse reducido de forma drástica con un mantenimiento básico, evidencian una paradoja alarmante en la seguridad vial moderna. Mientras los vehículos incorporan sistemas de asistencia a la conducción (ADAS), control de estabilidad y frenado de última generación, el único punto de contacto con la carretera –el neumático– sigue siendo el gran olvidado por una parte significativa de los conductores.

 

El riesgo se multiplica de forma exponencial con la climatología adversa. Solo en 2024, se registraron 7.469 siniestros con víctimas en condiciones de lluvia, nieve o granizo. En estos escenarios, donde la adherencia es crítica, un dibujo insuficiente o una presión incorrecta pueden marcar la diferencia entre el control y la pérdida total del vehículo. La inspección técnica de los vehículos (ITV) actúa como un termostato fiel de este problema crónico. Según datos de la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV), el capítulo de "Ejes, ruedas, neumáticos y suspensión" concentró aproximadamente una quinta parte (20,5%) de todos los defectos graves detectados durante el pasado año.

 

Detrás de estas estadísticas hay una combinación de desconocimiento, desinformación y hábitos negligentes. Un estudio reciente de la Agrupación de Fabricantes de Neumáticos (AFANE), titulado "Radiografía del neumático", desgrana el comportamiento del consumidor. El dato más revelador es que el 68% de los conductores prioriza el precio por encima de cualquier otra variable a la hora de adquirir un neumático nuevo, mientras que solo un 33% se fija en la calidad o la composición. Esta elección, guiada por el cortoplacismo, lleva a muchos a optar por neumáticos de muy bajo coste que, si bien cumplen los mínimos legales, sacrifican prestaciones críticas en seguridad, durabilidad y, especialmente, comportamiento en mojado.

 

Esta falta de atención se traslada al mantenimiento diario. El mismo estudio de AFANE revela que los hábitos de revisión son notablemente deficientes. Solo el 31% de los conductores comprueba la presión de sus neumáticos al menos una vez al mes, frecuencia mínima recomendada. Un 33% lo hace cada tres meses, un 18% cada seis, y un 9% reconoce hacerlo "casi nunca o nunca". Se estima que más de 5 millones de vehículos circulan en España con al menos un neumático con una presión inadecuada, un fallo que reduce la vida útil del neumático, aumenta el consumo de combustible y, lo más grave, alarga peligrosamente la distancia de frenada y compromete la estabilidad.

 

Los expertos insisten en que la tecnología del vehículo no es milagrosa. Sistemas electrónicos vitales como el ABS (Antibloqueo de Ruedas) o el ESC (Control de Estabilidad) dependen por completo de que el neumático mantenga un agarre suficiente con el asfalto. Si el neumático está desgastado, tiene baja presión o su compuesto es de baja calidad, la eficacia de estos sistemas se ve seriamente limitada o anulada. La DGT ha ilustrado en múltiples campañas que una presión insuficiente puede incrementar el riesgo de aquaplaning, ya que el neumático no es capaz de evacuar el agua con la suficiente eficacia.

 

La solución pasa por convertir el cuidado del neumático en un hábito sistemático. Los especialistas recomiendan revisar la presión en frío una vez al mes y siempre antes de un viaje largo, utilizando la presión recomendada por el fabricante del vehículo (no la marcada en el neumático). Asimismo, es crucial realizar inspecciones visuales periódicas para detectar cortes, deformaciones o un desgaste irregular, que suele indicar problemas de alineación o suspensión. En el momento de la compra, es fundamental fijarse en la etiqueta europea, que califica de la A a la G el agarre en mojado, un indicador directamente vinculado a la distancia de frenada de emergencia. La diferencia entre un neumático de clase A y uno de clase G puede suponer hasta 18 metros más de frenada a 80 km/h, una distancia que a menudo separa un susto de una tragedia.

 

Los datos de 2024 son un recordatorio estremecedor: la seguridad activa más eficaz y económica comienza en el punto de contacto con el suelo. Elegir neumáticos de calidad, adecuados al clima y mantenerlos en perfecto estado no es un gasto, sino la inversión más directa en la protección de la vida de quienes van dentro y fuera del vehículo.

 

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