GALICIA
Galicia registró en enero una precipitación media un 98% superior a los valores habituales
El invierno gallego ha sido extraordinariamente húmedo en su primer mes. Según el avance del último informe climatológico de MeteoGalicia, enero de 2026 registró en Galicia una precipitación media un 98% superior a los valores habituales para este período, acumulando una media de 290 litros por metro cuadrado en el conjunto de la comunidad, casi el doble de lo normal. Estos datos, procedentes de 16 estaciones meteorológicas representativas, sitúan a este pasado mes como el octavo enero más húmedo desde que existen registros.
La causa de esta anomalía pluviométrica ha sido la continua llegada de borrascas desde el Atlántico, especialmente Francis, Goretti, Ingrid y Joseph, estas dos últimas de tal intensidad que motivaron la activación de avisos rojos. La borrasca Joseph, en particular, marcó un hito: fue la primera vez que MeteoGalicia activó un aviso rojo por precipitaciones en Galicia, concretamente el 26 de enero en el interior de Pontevedra por riesgo de acumulación.
La distribución de las lluvias fue muy desigual. Los acumulados más altos, de entre 550 y 700 l/m², se registraron en las sierras litorales y, sobre todo, en el oeste y suroeste de la provincia de A Coruña. En el extremo opuesto, las zonas de valle del este de Ourense apenas recibieron menos de 100 l/m², mostrando el marcado contraste entre la Galicia atlántica y la más continental.
En contraste con la lluvia, las temperaturas no presentaron anomalías significativas. La temperatura media regional se situó en 8,3 grados, solo tres décimas por encima del valor habitual para enero, según los datos de once estaciones representativas. Esto hace que, desde el punto de vista térmico, el pasado enero pueda considerarse absolutamente normal.
El informe de MeteoGalicia confirma así un patrón meteorológico de invierno muy marcado por la actividad atlántica, con consecuencias visibles en forma de inundaciones, desbordamientos y daños en infraestructuras en las zonas más expuestas. Estos datos ofrecen una radiografía precisa de un mes que ha dejado una huella hídrica muy por encima de lo esperado, reafirmando la variabilidad e intensidad del clima gallego en un contexto de cambio climático.

El invierno gallego ha sido extraordinariamente húmedo en su primer mes. Según el avance del último informe climatológico de MeteoGalicia, enero de 2026 registró en Galicia una precipitación media un 98% superior a los valores habituales para este período, acumulando una media de 290 litros por metro cuadrado en el conjunto de la comunidad, casi el doble de lo normal. Estos datos, procedentes de 16 estaciones meteorológicas representativas, sitúan a este pasado mes como el octavo enero más húmedo desde que existen registros.
La causa de esta anomalía pluviométrica ha sido la continua llegada de borrascas desde el Atlántico, especialmente Francis, Goretti, Ingrid y Joseph, estas dos últimas de tal intensidad que motivaron la activación de avisos rojos. La borrasca Joseph, en particular, marcó un hito: fue la primera vez que MeteoGalicia activó un aviso rojo por precipitaciones en Galicia, concretamente el 26 de enero en el interior de Pontevedra por riesgo de acumulación.
La distribución de las lluvias fue muy desigual. Los acumulados más altos, de entre 550 y 700 l/m², se registraron en las sierras litorales y, sobre todo, en el oeste y suroeste de la provincia de A Coruña. En el extremo opuesto, las zonas de valle del este de Ourense apenas recibieron menos de 100 l/m², mostrando el marcado contraste entre la Galicia atlántica y la más continental.
En contraste con la lluvia, las temperaturas no presentaron anomalías significativas. La temperatura media regional se situó en 8,3 grados, solo tres décimas por encima del valor habitual para enero, según los datos de once estaciones representativas. Esto hace que, desde el punto de vista térmico, el pasado enero pueda considerarse absolutamente normal.
El informe de MeteoGalicia confirma así un patrón meteorológico de invierno muy marcado por la actividad atlántica, con consecuencias visibles en forma de inundaciones, desbordamientos y daños en infraestructuras en las zonas más expuestas. Estos datos ofrecen una radiografía precisa de un mes que ha dejado una huella hídrica muy por encima de lo esperado, reafirmando la variabilidad e intensidad del clima gallego en un contexto de cambio climático.



































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