PROVINCIA
35 mujeres con discapacidad del rural pontevedrés refuerzan su autonomía contra la desigualdad y la violencia
La combinación de tres factores —ser mujer, tener discapacidad y residir en el medio rural— sitúa a muchas personas en una posición de vulnerabilidad múltiple que a menudo pasa desapercibida para las políticas públicas generalistas. Para romper ese silencio y esa triple frontera de desigualdad, COGAMI ha desarrollado durante los últimos meses un programa integral que ha logrado acompañar a 35 mujeres de siete concellos de la provincia en un proceso de empoderamiento personal, social y jurídico.
La iniciativa, financiada a través de la subvención para el fomento de la igualdad de oportunidades y la prevención de la violencia de género de la Deputación de Pontevedra, ha intervenido directamente con mujeres de O Rosal, Tui, A Guarda, A Cañiza, Nigrán, Covelo y Salvaterra de Miño. El programa no se limitó a la mera información: de las 35 participantes, diez mujeres llegaron a desarrollar itinerarios personalizados de intervención social con acompañamiento continuado.
El diagnóstico inicial resultó determinante. Cada primera atención incluyó una evaluación exhaustiva para planificar la respuesta más ajustada a cada caso, facilitando información especializada sobre recursos singulares de atención, orientación y asesoramiento personal y social. Las actuaciones abarcaron desde consultas especializadas en el ámbito de la discapacidad hasta intervenciones básicas de trabajo social y coordinación con otros servicios de la entidad o externos.
Pero el programa fue más allá de la resolución de problemas inmediatos. Las participantes tomaron parte en obradoiros específicos sobre autoconcepto y autoestima, autocuidado e inteligencia emocional, espacios de seguridad donde compartir experiencias y reconstruir confianzas. Además, se habilitó una línea de intervención jurídica especializada para resolver consultas de carácter legal, una de las demandas más reiteradas y menos atendidas en el entorno rural.
Los itinerarios personalizados diseñados para una decena de mujeres incluyeron apoyo y trabajo familiar, actividades para el desarrollo y control de la afectividad, control de conductas de riesgo y búsqueda activa de alternativas de vivienda. La coordinación con servicios externos fue clave en aquellos casos que requerían respuestas multisectoriales.
Desde COGAMI destacan que el proyecto ha logrado reforzar la autonomía, la capacidad de decisión y el acceso a recursos de las mujeres con discapacidad del rural pontevedrés. Un avance discreto pero sustancial que contribuye a reducir situaciones de desigualdad estructural y, sobre todo, a prevenir posibles situaciones de violencia de género en un entorno donde la denuncia y la visibilización resultan aún más complejas.
La experiencia sienta las bases para futuras ediciones. La demanda, aseguran fuentes de la entidad, supera con creces los recursos disponibles. Mientras tanto, 35 mujeres del sur de la provincia han comenzado a transitar un camino que no tiene retorno: el de saber que la discapacidad, el género y el lugar de residencia no deben ser nunca una condena, sino solo una circunstancia.

La combinación de tres factores —ser mujer, tener discapacidad y residir en el medio rural— sitúa a muchas personas en una posición de vulnerabilidad múltiple que a menudo pasa desapercibida para las políticas públicas generalistas. Para romper ese silencio y esa triple frontera de desigualdad, COGAMI ha desarrollado durante los últimos meses un programa integral que ha logrado acompañar a 35 mujeres de siete concellos de la provincia en un proceso de empoderamiento personal, social y jurídico.
La iniciativa, financiada a través de la subvención para el fomento de la igualdad de oportunidades y la prevención de la violencia de género de la Deputación de Pontevedra, ha intervenido directamente con mujeres de O Rosal, Tui, A Guarda, A Cañiza, Nigrán, Covelo y Salvaterra de Miño. El programa no se limitó a la mera información: de las 35 participantes, diez mujeres llegaron a desarrollar itinerarios personalizados de intervención social con acompañamiento continuado.
El diagnóstico inicial resultó determinante. Cada primera atención incluyó una evaluación exhaustiva para planificar la respuesta más ajustada a cada caso, facilitando información especializada sobre recursos singulares de atención, orientación y asesoramiento personal y social. Las actuaciones abarcaron desde consultas especializadas en el ámbito de la discapacidad hasta intervenciones básicas de trabajo social y coordinación con otros servicios de la entidad o externos.
Pero el programa fue más allá de la resolución de problemas inmediatos. Las participantes tomaron parte en obradoiros específicos sobre autoconcepto y autoestima, autocuidado e inteligencia emocional, espacios de seguridad donde compartir experiencias y reconstruir confianzas. Además, se habilitó una línea de intervención jurídica especializada para resolver consultas de carácter legal, una de las demandas más reiteradas y menos atendidas en el entorno rural.
Los itinerarios personalizados diseñados para una decena de mujeres incluyeron apoyo y trabajo familiar, actividades para el desarrollo y control de la afectividad, control de conductas de riesgo y búsqueda activa de alternativas de vivienda. La coordinación con servicios externos fue clave en aquellos casos que requerían respuestas multisectoriales.
Desde COGAMI destacan que el proyecto ha logrado reforzar la autonomía, la capacidad de decisión y el acceso a recursos de las mujeres con discapacidad del rural pontevedrés. Un avance discreto pero sustancial que contribuye a reducir situaciones de desigualdad estructural y, sobre todo, a prevenir posibles situaciones de violencia de género en un entorno donde la denuncia y la visibilización resultan aún más complejas.
La experiencia sienta las bases para futuras ediciones. La demanda, aseguran fuentes de la entidad, supera con creces los recursos disponibles. Mientras tanto, 35 mujeres del sur de la provincia han comenzado a transitar un camino que no tiene retorno: el de saber que la discapacidad, el género y el lugar de residencia no deben ser nunca una condena, sino solo una circunstancia.



































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