MOS
Mos irrumpe en el Consello da Calidade do Aire para llevar la voz de los pequeños concellos
El Concello de Mos estrenó este jueves representación en el máximo órgano de control atmosférico de Galicia. Su alcaldesa, Nidia Arévalo, participó en la reunión del Consello da Calidade do Aire celebrada en Santiago en calidad de representante de los municipios gallegos de menos de 50.000 habitantes, un puesto que hasta ahora había permanecido en un discreto segundo plano y que Mos convierte en altavoz de las demandas del rural y las villas intermedias.
El Consello, que integra todas las estaciones de control —fijas y móviles, públicas y privadas— desplegadas en el territorio gallego, abordó en su sesión el gran desafío normativo de la próxima década: la nueva directiva europea sobre calidad del aire, pendiente de transposición al ordenamiento jurídico estatal y que fija estándares de obligado cumplimiento para 2030.
La directora xeral, Paula Uría, tranquilizó a los asistentes al señalar que Galicia parte de "una buena posición" tras aplicar los nuevos indicadores, aunque admitió que será necesario "seguir trabajando en los próximos años para avanzar en parámetros puntuales". Para ello, el Consello aprobó la creación de grupos de trabajo específicos que diseñarán las medidas precisas para cumplir con los nuevos límites europeos.
Un 2024 con buenos registros
El encuentro sirvió también para presentar el Informe anual da calidade do aire correspondiente a 2024, elaborado por MeteoGalicia. El documento arroja una conclusión rotunda: la calidad del aire ambiente en la Comunidad fue buena en su conjunto durante el pasado año, con resultados y niveles adecuados tanto en las grandes aglomeraciones urbanas como en las áreas rurales e industriales.
El estudio detectó incluso una ligera mejora respecto a 2023. Ninguna de las estaciones tomadas como referencia superó los valores límite para la protección de la salud humana, y tampoco se rebasó el umbral de ozono que exige informar a la población. En el capítulo de protección de la vegetación y los ecosistemas naturales, todas las estaciones gallegas capacitadas para evaluar la presencia de ozono se mantuvieron por debajo del valor objetivo, incluso en la medición a largo plazo.
Gobernanza climática y datos abiertos
Uría explicó durante su intervención que el modelo de gobernanza climática establecido por la nueva Lei do clima impulsa la coordinación entre órganos y entidades públicas con competencias en meteorología, climatología y calidad del aire. El objetivo, dijo, es reforzar los servicios públicos que gestionan la red de observación y control y promover la difusión de datos clave para la planificación, la toma de decisiones y la respuesta eficaz ante riesgos ambientales.
Arévalo, por su parte, aprovechó su estreno en el Consello para trasladar las inquietudes de los municipios pequeños y medianos, a menudo huérfanos de representación en estos foros técnicos. La alcaldesa de Mos reivindicó el papel de los concellos como primeros receptores de las alertas ambientales y reclamó que las futuras estrategias autonómicas tengan en cuenta las particularidades del territorio.
El Consello da Calidade do Aire inicia así una nueva etapa marcada por la cuenta atrás hacia 2030. Mos ya tiene asiento en la mesa. El aire, mientras tanto, sigue siendo respirable.

El Concello de Mos estrenó este jueves representación en el máximo órgano de control atmosférico de Galicia. Su alcaldesa, Nidia Arévalo, participó en la reunión del Consello da Calidade do Aire celebrada en Santiago en calidad de representante de los municipios gallegos de menos de 50.000 habitantes, un puesto que hasta ahora había permanecido en un discreto segundo plano y que Mos convierte en altavoz de las demandas del rural y las villas intermedias.
El Consello, que integra todas las estaciones de control —fijas y móviles, públicas y privadas— desplegadas en el territorio gallego, abordó en su sesión el gran desafío normativo de la próxima década: la nueva directiva europea sobre calidad del aire, pendiente de transposición al ordenamiento jurídico estatal y que fija estándares de obligado cumplimiento para 2030.
La directora xeral, Paula Uría, tranquilizó a los asistentes al señalar que Galicia parte de "una buena posición" tras aplicar los nuevos indicadores, aunque admitió que será necesario "seguir trabajando en los próximos años para avanzar en parámetros puntuales". Para ello, el Consello aprobó la creación de grupos de trabajo específicos que diseñarán las medidas precisas para cumplir con los nuevos límites europeos.
Un 2024 con buenos registros
El encuentro sirvió también para presentar el Informe anual da calidade do aire correspondiente a 2024, elaborado por MeteoGalicia. El documento arroja una conclusión rotunda: la calidad del aire ambiente en la Comunidad fue buena en su conjunto durante el pasado año, con resultados y niveles adecuados tanto en las grandes aglomeraciones urbanas como en las áreas rurales e industriales.
El estudio detectó incluso una ligera mejora respecto a 2023. Ninguna de las estaciones tomadas como referencia superó los valores límite para la protección de la salud humana, y tampoco se rebasó el umbral de ozono que exige informar a la población. En el capítulo de protección de la vegetación y los ecosistemas naturales, todas las estaciones gallegas capacitadas para evaluar la presencia de ozono se mantuvieron por debajo del valor objetivo, incluso en la medición a largo plazo.
Gobernanza climática y datos abiertos
Uría explicó durante su intervención que el modelo de gobernanza climática establecido por la nueva Lei do clima impulsa la coordinación entre órganos y entidades públicas con competencias en meteorología, climatología y calidad del aire. El objetivo, dijo, es reforzar los servicios públicos que gestionan la red de observación y control y promover la difusión de datos clave para la planificación, la toma de decisiones y la respuesta eficaz ante riesgos ambientales.
Arévalo, por su parte, aprovechó su estreno en el Consello para trasladar las inquietudes de los municipios pequeños y medianos, a menudo huérfanos de representación en estos foros técnicos. La alcaldesa de Mos reivindicó el papel de los concellos como primeros receptores de las alertas ambientales y reclamó que las futuras estrategias autonómicas tengan en cuenta las particularidades del territorio.
El Consello da Calidade do Aire inicia así una nueva etapa marcada por la cuenta atrás hacia 2030. Mos ya tiene asiento en la mesa. El aire, mientras tanto, sigue siendo respirable.




































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