Día Viernes, 20 de Febrero de 2026
ACTUALIDAD
El atún rojo del Atlántico emigrará hacia el norte por el calentamiento del océano
La investigación, publicada en la revista 'Fish and Fisheries', alerta de que el Mediterráneo y el golfo de México podrían perder hasta un 70% de su idoneidad como zonas de reproducción a finales de siglo
El atún rojo del Atlántico modificará su distribución a lo largo del siglo XXI como consecuencia directa del cambio climático, según concluye un estudio internacional publicado en la revista 'Fish and Fisheries'. La investigación, titulada 'Navigating Future Waters: The Resilience of the Atlantic Bluefin Tuna Under Climate Change', proyecta que el aumento de la temperatura del océano empujará a la especie hacia latitudes más septentrionales en busca de aguas más frías y productivas.
El desplazamiento implicará una pérdida de hábitat en regiones tropicales y templadas y una ganancia de condiciones favorables en zonas como el norte de Europa, Groenlandia o el Atlántico nororiental. Las dos principales áreas de reproducción del atún rojo —el mar Mediterráneo y el golfo de México— podrían verse gravemente afectadas. En el escenario más pesimista de emisiones, la idoneidad del Mediterráneo caería un 27% , mientras que la del golfo de México podría reducirse hasta un 70% , comprometiendo el éxito reproductivo de la especie a largo plazo.
"El atún rojo muestra una gran capacidad de adaptación, pero nuestras proyecciones indican que el cambio climático está alterando el equilibrio entre las zonas donde se alimenta, donde se reproduce y donde opera la pesca", explica Maite Erauskin-Extramiana, investigadora de AZTI y autora principal del estudio. "Es fundamental incorporar progresivamente los impactos previstos del cambio climático en los sistemas de gestión para anticiparnos y administrar los recursos de manera más eficiente y sostenible".
El trabajo también analiza la evolución de las presas del atún —sardina, caballa o calamar—, que muestran un desplazamiento similar hacia el norte, generando nuevas áreas de solapamiento en regiones boreales que podrían actuar como "refugios climáticos" en el futuro.
El estudio, que combina datos ambientales, presencia de la especie, distribución de presas y actividad pesquera, ha contado con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación y de los proyectos europeos FutureMares, SusTunTech, Mission Atlantic, Biodiversa+ y SOMBEE.

El atún rojo del Atlántico modificará su distribución a lo largo del siglo XXI como consecuencia directa del cambio climático, según concluye un estudio internacional publicado en la revista 'Fish and Fisheries'. La investigación, titulada 'Navigating Future Waters: The Resilience of the Atlantic Bluefin Tuna Under Climate Change', proyecta que el aumento de la temperatura del océano empujará a la especie hacia latitudes más septentrionales en busca de aguas más frías y productivas.
El desplazamiento implicará una pérdida de hábitat en regiones tropicales y templadas y una ganancia de condiciones favorables en zonas como el norte de Europa, Groenlandia o el Atlántico nororiental. Las dos principales áreas de reproducción del atún rojo —el mar Mediterráneo y el golfo de México— podrían verse gravemente afectadas. En el escenario más pesimista de emisiones, la idoneidad del Mediterráneo caería un 27% , mientras que la del golfo de México podría reducirse hasta un 70% , comprometiendo el éxito reproductivo de la especie a largo plazo.
"El atún rojo muestra una gran capacidad de adaptación, pero nuestras proyecciones indican que el cambio climático está alterando el equilibrio entre las zonas donde se alimenta, donde se reproduce y donde opera la pesca", explica Maite Erauskin-Extramiana, investigadora de AZTI y autora principal del estudio. "Es fundamental incorporar progresivamente los impactos previstos del cambio climático en los sistemas de gestión para anticiparnos y administrar los recursos de manera más eficiente y sostenible".
El trabajo también analiza la evolución de las presas del atún —sardina, caballa o calamar—, que muestran un desplazamiento similar hacia el norte, generando nuevas áreas de solapamiento en regiones boreales que podrían actuar como "refugios climáticos" en el futuro.
El estudio, que combina datos ambientales, presencia de la especie, distribución de presas y actividad pesquera, ha contado con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación y de los proyectos europeos FutureMares, SusTunTech, Mission Atlantic, Biodiversa+ y SOMBEE.















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