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Redacción
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Los mayores de 55 años, motor económico con el 68% del ahorro en España

El envejecimiento poblacional no es solo un desafío demográfico, sino una profunda transformación económica que está reconfigurando el consumo, el ahorro y la distribución de recursos en España. Así lo evidencia el informe 'Ingresos y gastos de los hogares españoles por edad y género' , presentado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) , el primer análisis que cuantifica cuánto ingresa, consume, aporta y recibe del Estado un español según su edad y género.

 

 

El estudio, basado en microdatos por edades y género, revela un cambio de paradigma: los mayores de 55 años se han convertido en un pilar fundamental de la economía española. Este grupo, que en 2022 sumaba 16,1 millones de personas (el 34% de la población), concentra el 43% de los recursos totales de los hogares (592.719 millones de euros), el 68% del ahorro (73.578 millones) y aporta el 34,5% de los impuestos y cotizaciones (138.173 millones). Su contribución a la producción nacional alcanza el 32,8% del PIB.

 

El informe cuantifica los recursos totales de los hogares españoles en 1,53 billones de euros, equivalentes al 111% del PIB. De media, cada persona gestiona 32.391 euros anuales procedentes del trabajo, el capital, las prestaciones públicas y el uso de servicios públicos. Casi dos tercios (959.001 millones) provienen de las rentas del trabajo, mientras que el resto llega a través de prestaciones públicas, monetarias o en especie. Del total de recursos, el 44% se destina al consumo privado, el 23% al consumo público —especialmente sanidad y educación—, el 26% al pago de impuestos y cotizaciones, y el 7% se convierte en ahorro.

 

El análisis por edad identifica tres grandes segmentos de población con comportamientos económicos claramente diferenciados. Los jóvenes de hasta 29 años viven una etapa de alta dependencia económica, con ingresos laborales reducidos y un consumo que se financia mediante transferencias familiares y gasto público, concentrando solo el 21,6% de los recursos totales (330.983 millones). Los adultos entre 30 y 54 años constituyen el motor productivo y fiscal del país: concentran la mayor parte de las rentas del trabajo (606.852 millones en recursos), pagan más de la mitad de los impuestos y cotizaciones sociales y financian buena parte del gasto público destinado a jóvenes y mayores. Los sénior de 55 años o más son el grupo con mayor ahorro medio por persona. Reciben 183.070 millones en prestaciones públicas, fundamentalmente pensiones, pero también aportan 138.173 millones en impuestos. Su consumo privado medio anual es el más alto de todos los grupos, con 13.511 euros por persona, por encima de la media nacional (12.088 euros), impulsado por el gasto sanitario, la vivienda y los servicios personales.

 

Más allá del sector público, el estudio cuantifica las transferencias internas entre miembros de un mismo hogar, que alcanzan los 130.000 millones de euros anuales. De esta cifra, 103.000 millones proceden del grupo de 30 a 54 años y cerca de 27.000 millones del colectivo de 55 o más, poniendo de relieve el papel clave de la familia como mecanismo de redistribución intergeneracional complementario al Estado del bienestar.

 

El informe también identifica diferencias significativas por género. Los hombres concentran mayores rentas del trabajo (462.461 millones frente a 326.686 millones en mujeres) y registran mayores niveles de ahorro (73.277 millones frente a 34.897 millones). Las brechas salariales y las distintas trayectorias laborales influyen en la distribución de recursos a lo largo de la vida.

 

En cuanto al consumo, este se mantiene estable hasta los 50 años y aumenta posteriormente. En las primeras etapas predominan los gastos en educación; en la vida adulta, vivienda, crianza y transporte; y en edades avanzadas adquieren mayor relevancia el gasto sanitario, los cuidados y las actividades de ocio. Estos cambios impactan directamente en los mercados y en el desarrollo de la llamada economía sénior, cada vez más relevante en un país donde la longevidad gana peso demográfico y económico.

 

Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, subrayó que "los mayores de 55 años no son únicamente perceptores de prestaciones, sino un colectivo con un enorme peso económico: son ahorradores, consumidores activos, sostienen redes familiares y constituyen un pilar fundamental de estabilidad financiera". Por su parte, Ángel de la Fuente, director ejecutivo de FEDEA, destacó que el análisis ofrece "una radiografía mucho más completa y detallada de cómo se generan, redistribuyen y utilizan los recursos en España".

 

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