MOTOR
La falta de recambios chinos dispara las piezas de desguace
El desembarco de los fabricantes chinos en el mercado automovilístico español es ya una realidad imparable. Sus modelos, atractivos y competitivos en precio, ganan adeptos cada mes. Sin embargo, tras el brillo de las ventas emerge una preocupación creciente que afecta a talleres, aseguradoras y conductores: ¿qué ocurre cuando uno de estos vehículos sufre un golpe y necesita una reparación rápida?
La respuesta, por ahora, es compleja. Los talleres llevan meses advirtiendo de que los recambios nuevos de determinadas marcas chinas pueden tardar semanas o incluso meses en llegar. Esta demora deja los coches inmovilizados, complica la planificación de los mecánicos y sume a los clientes en la incertidumbre, sin una fecha clara para volver a circular.
Ante este vacío, los desguaces se han convertido en una alternativa de primer orden. La falta puntual de piezas está disparando el interés por recambios procedentes de Centros Autorizados de Tratamiento (CAT) , disponibles de forma más rápida y, en muchos casos, igual de eficaces que los originales.
"El mercado chino está avanzando muy rápido, pero su red de recambios aún se está poniendo al día. Esto provoca que reparaciones relativamente sencillas se alarguen más de lo esperado", señala Esteban Alabajos, director de RO-DES, empresa especializada en la gestión de recambios.
Un problema de crecimiento
Mientras fabricantes como MG, BYD, Omoda o Jaecoo aceleran sus ventas, su infraestructura de recambios no siempre acompaña al mismo ritmo y sigue dependiendo en gran medida de importaciones. El resultado son vehículos prácticamente nuevos que pueden permanecer semanas a la espera de un paragolpes, un faro o una pieza electrónica.
El problema no es exclusivo de las marcas chinas. Los modelos europeos de cierta antigüedad también sufren tensiones en el suministro cuando el fabricante deja de producir determinadas referencias. La diferencia clave es que, en esos casos, existe un mercado secundario muy consolidado, con una amplia red de desguaces que facilita encontrar recambio reutilizado. En las marcas chinas, esta red aún es más limitada, aunque cada vez llegan más unidades siniestradas o con avería grave a los CAT, lo que aumenta progresivamente la disponibilidad de piezas.
La vía rápida: el recambio usado
En este contexto, el recambio usado se ha erigido en la solución más ágil para evitar reparaciones interminables. Si la pieza está disponible en un desguace, el taller puede retomar la reparación casi de inmediato y el usuario evita tener el vehículo parado durante semanas.
"Hace un año apenas recibíamos peticiones de recambios para marcas chinas. Hoy llegan todos los días. Cuando el taller explica que la pieza nueva tardará demasiado, la mayoría prefiere optar por un recambio usado para poder volver a circular cuanto antes", explica Pablo Nuñez, responsable de Desguaces Pablo e Hijos, uno de los centros que colabora con RO-DES.
Para los talleres, estos retrasos suponen elevadores ocupados durante más tiempo y expedientes abiertos que se alargan. Las aseguradoras ven cómo los plazos de cierre de siniestros se dilatan, y los usuarios soportan la incomodidad de no disponer de su coche y la incertidumbre sobre la disponibilidad futura de recambios.
Un futuro en construcción
De cara al futuro, todo apunta a que las marcas chinas seguirán creciendo en España y, previsiblemente, reforzarán su red de recambios para estar a la altura de sus cifras de ventas. Pero hasta que esa infraestructura sea plenamente operativa, el papel de los desguaces será clave para mantener en movimiento un parque móvil en plena transformación, aprovechando la experiencia de una de las redes de CAT más extensas de Europa. La economía circular aplicada al automóvil se consolida así como un aliado indispensable en la transición hacia un nuevo mapa de la movilidad.

El desembarco de los fabricantes chinos en el mercado automovilístico español es ya una realidad imparable. Sus modelos, atractivos y competitivos en precio, ganan adeptos cada mes. Sin embargo, tras el brillo de las ventas emerge una preocupación creciente que afecta a talleres, aseguradoras y conductores: ¿qué ocurre cuando uno de estos vehículos sufre un golpe y necesita una reparación rápida?
La respuesta, por ahora, es compleja. Los talleres llevan meses advirtiendo de que los recambios nuevos de determinadas marcas chinas pueden tardar semanas o incluso meses en llegar. Esta demora deja los coches inmovilizados, complica la planificación de los mecánicos y sume a los clientes en la incertidumbre, sin una fecha clara para volver a circular.
Ante este vacío, los desguaces se han convertido en una alternativa de primer orden. La falta puntual de piezas está disparando el interés por recambios procedentes de Centros Autorizados de Tratamiento (CAT) , disponibles de forma más rápida y, en muchos casos, igual de eficaces que los originales.
"El mercado chino está avanzando muy rápido, pero su red de recambios aún se está poniendo al día. Esto provoca que reparaciones relativamente sencillas se alarguen más de lo esperado", señala Esteban Alabajos, director de RO-DES, empresa especializada en la gestión de recambios.
Un problema de crecimiento
Mientras fabricantes como MG, BYD, Omoda o Jaecoo aceleran sus ventas, su infraestructura de recambios no siempre acompaña al mismo ritmo y sigue dependiendo en gran medida de importaciones. El resultado son vehículos prácticamente nuevos que pueden permanecer semanas a la espera de un paragolpes, un faro o una pieza electrónica.
El problema no es exclusivo de las marcas chinas. Los modelos europeos de cierta antigüedad también sufren tensiones en el suministro cuando el fabricante deja de producir determinadas referencias. La diferencia clave es que, en esos casos, existe un mercado secundario muy consolidado, con una amplia red de desguaces que facilita encontrar recambio reutilizado. En las marcas chinas, esta red aún es más limitada, aunque cada vez llegan más unidades siniestradas o con avería grave a los CAT, lo que aumenta progresivamente la disponibilidad de piezas.
La vía rápida: el recambio usado
En este contexto, el recambio usado se ha erigido en la solución más ágil para evitar reparaciones interminables. Si la pieza está disponible en un desguace, el taller puede retomar la reparación casi de inmediato y el usuario evita tener el vehículo parado durante semanas.
"Hace un año apenas recibíamos peticiones de recambios para marcas chinas. Hoy llegan todos los días. Cuando el taller explica que la pieza nueva tardará demasiado, la mayoría prefiere optar por un recambio usado para poder volver a circular cuanto antes", explica Pablo Nuñez, responsable de Desguaces Pablo e Hijos, uno de los centros que colabora con RO-DES.
Para los talleres, estos retrasos suponen elevadores ocupados durante más tiempo y expedientes abiertos que se alargan. Las aseguradoras ven cómo los plazos de cierre de siniestros se dilatan, y los usuarios soportan la incomodidad de no disponer de su coche y la incertidumbre sobre la disponibilidad futura de recambios.
Un futuro en construcción
De cara al futuro, todo apunta a que las marcas chinas seguirán creciendo en España y, previsiblemente, reforzarán su red de recambios para estar a la altura de sus cifras de ventas. Pero hasta que esa infraestructura sea plenamente operativa, el papel de los desguaces será clave para mantener en movimiento un parque móvil en plena transformación, aprovechando la experiencia de una de las redes de CAT más extensas de Europa. La economía circular aplicada al automóvil se consolida así como un aliado indispensable en la transición hacia un nuevo mapa de la movilidad.
























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.149