Galicia
Un estudio del CSIC urge a revisar la capacidad de carga del mejillón en Galicia ante el cambio climático
Los investigadores Uxío Labarta y Diana Zúñiga sintetizan en la revista "Marine Policy" cinco décadas de investigaciones y proponen nuevas metodologías para garantizar la sostenibilidad del cultivo, cuya producción ha caído de 250.000 a 178.000 toneladas en los últimos años.
Los biólogos marinos Uxío Labarta, profesor de investigación ad honorem del CSIC con más de cuatro décadas de trayectoria sobre el mejillón, y la doctora Diana Zúñiga, científica y fundadora de la empresa North Wind Sailing for Science, han publicado un artículo en la revista "Marine Policy" que sintetiza e interpreta los avances científicos de las últimas décadas acerca del cultivo de mejillón en Galicia, ofreciendo nuevas perspectivas y propuestas metodológicas para determinar la capacidad de carga de las rías gallegas. El trabajo, que toma como referencia más de 100 publicaciones de impacto difundidas entre 1970 y 2023, apuesta por un enfoque integrador para desarrollar un plan de acción que garantice la sostenibilidad a largo plazo del cultivo, cuestión especialmente relevante en Galicia cuya producción sitúa a las rías gallegas como el tercer mayor productor de mejillón del mundo, por detrás de China y Chile, a pesar de que la producción ha pasado de un valor medio de 250.000 toneladas en las últimas décadas a 178.000 toneladas en 2022 y 2023.
Los autores explican que "en las rías gallegas la intensidad y dirección del viento, los procesos oceanográficos y su estacionalidad explican la alta productividad de un ecosistema marino único en el mundo. En primavera-verano se produce el afloramiento, lo que promueve la proliferación de plancton, mientras que de octubre a marzo los vientos del sur impulsan procesos de hundimiento, condiciones vinculadas a procesos altamente hidrodinámicos. En cuanto al cultivo de mejillón, las unidades de cultivo (bateas) se agrupan en polígonos, método que permite un aumento significativo en la producción". Señalan que "para abordar las Directivas Europeas, desde 1970 ha habido esfuerzos, tanto científicos como administrativos, para identificar las condiciones ambientales que optimizan el cultivo de mejillón y establecer sus impactos en las redes tróficas marinas, incluyendo estudios sobre los tiempos de rotación y metodologías para definir la capacidad de carga", y añaden que "ha llegado el momento de sintetizar esos avances científicos y de reflexionar sobre los modelos de capacidad de carga". Según los investigadores, "identificar las condiciones ambientales que optimizan el cultivo de mejillón y sus posibles impactos en los patrones de la cadena alimentaria es fundamental para abordar el futuro del mejillón en Galicia, teniendo en cuenta además el cambio climático", y destacan que "dadas las diferencias entre las rías gallegas, la selección de la ubicación de las unidades de cultivo es fundamental para planificar estrategias de gestión de la industria mejillonera", diagnosticando que "la industria del mejillón se enfrenta a un futuro complejo al que deberá adaptarse rápidamente en términos ecológicos, sociales y económicos".
El artículo repasa las principales líneas de investigación desarrolladas desde que Tenore y González estableciesen en 1985 que en las rías gallegas las condiciones hidrográficas favorecen el crecimiento de la especie y que su cultivo intenso podría afectar a los patrones de la cadena alimentaria y a la producción. Desde entonces, numerosos estudios se han centrado en desentrañar la capacidad de carga abordando la biomasa del mejillón, estudiando la cantidad y calidad del alimento disponible, comprendiendo los flujos de agua y determinando las respuestas fisiológicas de los mejillones a la cantidad y calidad de alimento. En cuanto a la biomasa, los estudios apuntan a que cualquier aumento de la densidad de cuerdas, aunque inicialmente podría representar más cantidad, conduce a una disminución en el crecimiento de mejillones adultos debido a la falta de alimento, y que un aumento en el tamaño de la batea, si bien implica un aumento en el rendimiento potencial, puede suponer un mayor coste, por lo que sería necesario investigar distintos efectos a mayor escala. En relación con la alimentación, se ha demostrado que el carbono orgánico planctónico es la mejor fuente de alimento para el mejillón y que otra fuente de alimento importante es la materia orgánica constituida por restos de organismos. Los autores constatan que las rías gallegas no actúan como un todo, sino que existen diferencias significativas, por lo que recomiendan que la densidad de cultivo de las cuerdas para lograr los máximos rendimientos se ajuste al área de cultivo. Estudios realizados en las rías gallegas ponen de manifiesto la mayor eficiencia en el crecimiento del mejillón cuando la componente alimentaria está dominada por organismos planctónicos, considerando esta materia orgánica como un alimento de muy alta calidad, y demuestran que el propio mejillón modifica el contenido estacional de nutrientes en la columna de agua, en una continua interacción.
La capacidad de carga, definida como el tamaño máximo de una población que puede mantenerse indefinidamente en un periodo de tiempo y un área determinado, se ha adoptado en las últimas décadas como una herramienta de gestión para garantizar que las regulaciones apoyen la explotación sostenible de los recursos marinos. En los estudios realizados, según explican Labarta y Zúñiga, "se ha observado que las bateas reducen claramente el caudal a su paso, aunque las mareas provocan que las corrientes sean lo suficientemente altas como para distribuir alimento a los mejillones la mayor parte del tiempo", y añaden que "es importante poner el foco en la zona de turbulencia, entendida como un volumen de agua donde los flujos turbulentos alrededor de las bateas o polígonos actúan tanto espacialmente como en profundidad". Como novedad y en relación con el cambio climático, apuntan a la necesidad de nuevos conocimientos para abordar la sostenibilidad del cultivo del mejillón en el futuro: el estudio exhaustivo de posibles cambios en el régimen de viento estacional y los fenómenos extremos de temperatura. "En los modelos de capacidad de carga para garantizar la sostenibilidad del cultivo se deben considerar posibles cambios en los patrones de viento, que podrían afectar no solo a la cantidad y calidad del alimento y al tiempo de residencia del agua en la ría, sino también al ciclo metabólico o reproductivo de los mejillones. Además, el impacto de las olas de calor marinas sobre la vida marina en las rías gallegas debe analizarse para determinar sus posibles efectos sobre los bivalvos".
El artículo concluye con tres medidas propuestas para las Organizaciones de Productores y la Administración: analizar conjuntamente las series climáticas de vientos, caudales fluviales y oleaje para determinar la frecuencia e intensidad de vientos anómalos que podrían perturbar el ecosistema de las rías gallegas en un futuro próximo; mantener plataformas oceanográficas en diferentes puntos de las rías gallegas para garantizar la recopilación continua de datos oceanográficos de alta calidad; y analizar la relación entre el alimento disponible y la fisiología del mejillón mediante un estudio periódico del área de aclaramiento a lo largo de la columna de agua en diferentes sectores de cada ría.

Los biólogos marinos Uxío Labarta, profesor de investigación ad honorem del CSIC con más de cuatro décadas de trayectoria sobre el mejillón, y la doctora Diana Zúñiga, científica y fundadora de la empresa North Wind Sailing for Science, han publicado un artículo en la revista "Marine Policy" que sintetiza e interpreta los avances científicos de las últimas décadas acerca del cultivo de mejillón en Galicia, ofreciendo nuevas perspectivas y propuestas metodológicas para determinar la capacidad de carga de las rías gallegas. El trabajo, que toma como referencia más de 100 publicaciones de impacto difundidas entre 1970 y 2023, apuesta por un enfoque integrador para desarrollar un plan de acción que garantice la sostenibilidad a largo plazo del cultivo, cuestión especialmente relevante en Galicia cuya producción sitúa a las rías gallegas como el tercer mayor productor de mejillón del mundo, por detrás de China y Chile, a pesar de que la producción ha pasado de un valor medio de 250.000 toneladas en las últimas décadas a 178.000 toneladas en 2022 y 2023.
Los autores explican que "en las rías gallegas la intensidad y dirección del viento, los procesos oceanográficos y su estacionalidad explican la alta productividad de un ecosistema marino único en el mundo. En primavera-verano se produce el afloramiento, lo que promueve la proliferación de plancton, mientras que de octubre a marzo los vientos del sur impulsan procesos de hundimiento, condiciones vinculadas a procesos altamente hidrodinámicos. En cuanto al cultivo de mejillón, las unidades de cultivo (bateas) se agrupan en polígonos, método que permite un aumento significativo en la producción". Señalan que "para abordar las Directivas Europeas, desde 1970 ha habido esfuerzos, tanto científicos como administrativos, para identificar las condiciones ambientales que optimizan el cultivo de mejillón y establecer sus impactos en las redes tróficas marinas, incluyendo estudios sobre los tiempos de rotación y metodologías para definir la capacidad de carga", y añaden que "ha llegado el momento de sintetizar esos avances científicos y de reflexionar sobre los modelos de capacidad de carga". Según los investigadores, "identificar las condiciones ambientales que optimizan el cultivo de mejillón y sus posibles impactos en los patrones de la cadena alimentaria es fundamental para abordar el futuro del mejillón en Galicia, teniendo en cuenta además el cambio climático", y destacan que "dadas las diferencias entre las rías gallegas, la selección de la ubicación de las unidades de cultivo es fundamental para planificar estrategias de gestión de la industria mejillonera", diagnosticando que "la industria del mejillón se enfrenta a un futuro complejo al que deberá adaptarse rápidamente en términos ecológicos, sociales y económicos".
El artículo repasa las principales líneas de investigación desarrolladas desde que Tenore y González estableciesen en 1985 que en las rías gallegas las condiciones hidrográficas favorecen el crecimiento de la especie y que su cultivo intenso podría afectar a los patrones de la cadena alimentaria y a la producción. Desde entonces, numerosos estudios se han centrado en desentrañar la capacidad de carga abordando la biomasa del mejillón, estudiando la cantidad y calidad del alimento disponible, comprendiendo los flujos de agua y determinando las respuestas fisiológicas de los mejillones a la cantidad y calidad de alimento. En cuanto a la biomasa, los estudios apuntan a que cualquier aumento de la densidad de cuerdas, aunque inicialmente podría representar más cantidad, conduce a una disminución en el crecimiento de mejillones adultos debido a la falta de alimento, y que un aumento en el tamaño de la batea, si bien implica un aumento en el rendimiento potencial, puede suponer un mayor coste, por lo que sería necesario investigar distintos efectos a mayor escala. En relación con la alimentación, se ha demostrado que el carbono orgánico planctónico es la mejor fuente de alimento para el mejillón y que otra fuente de alimento importante es la materia orgánica constituida por restos de organismos. Los autores constatan que las rías gallegas no actúan como un todo, sino que existen diferencias significativas, por lo que recomiendan que la densidad de cultivo de las cuerdas para lograr los máximos rendimientos se ajuste al área de cultivo. Estudios realizados en las rías gallegas ponen de manifiesto la mayor eficiencia en el crecimiento del mejillón cuando la componente alimentaria está dominada por organismos planctónicos, considerando esta materia orgánica como un alimento de muy alta calidad, y demuestran que el propio mejillón modifica el contenido estacional de nutrientes en la columna de agua, en una continua interacción.
La capacidad de carga, definida como el tamaño máximo de una población que puede mantenerse indefinidamente en un periodo de tiempo y un área determinado, se ha adoptado en las últimas décadas como una herramienta de gestión para garantizar que las regulaciones apoyen la explotación sostenible de los recursos marinos. En los estudios realizados, según explican Labarta y Zúñiga, "se ha observado que las bateas reducen claramente el caudal a su paso, aunque las mareas provocan que las corrientes sean lo suficientemente altas como para distribuir alimento a los mejillones la mayor parte del tiempo", y añaden que "es importante poner el foco en la zona de turbulencia, entendida como un volumen de agua donde los flujos turbulentos alrededor de las bateas o polígonos actúan tanto espacialmente como en profundidad". Como novedad y en relación con el cambio climático, apuntan a la necesidad de nuevos conocimientos para abordar la sostenibilidad del cultivo del mejillón en el futuro: el estudio exhaustivo de posibles cambios en el régimen de viento estacional y los fenómenos extremos de temperatura. "En los modelos de capacidad de carga para garantizar la sostenibilidad del cultivo se deben considerar posibles cambios en los patrones de viento, que podrían afectar no solo a la cantidad y calidad del alimento y al tiempo de residencia del agua en la ría, sino también al ciclo metabólico o reproductivo de los mejillones. Además, el impacto de las olas de calor marinas sobre la vida marina en las rías gallegas debe analizarse para determinar sus posibles efectos sobre los bivalvos".
El artículo concluye con tres medidas propuestas para las Organizaciones de Productores y la Administración: analizar conjuntamente las series climáticas de vientos, caudales fluviales y oleaje para determinar la frecuencia e intensidad de vientos anómalos que podrían perturbar el ecosistema de las rías gallegas en un futuro próximo; mantener plataformas oceanográficas en diferentes puntos de las rías gallegas para garantizar la recopilación continua de datos oceanográficos de alta calidad; y analizar la relación entre el alimento disponible y la fisiología del mejillón mediante un estudio periódico del área de aclaramiento a lo largo de la columna de agua en diferentes sectores de cada ría.


































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