Del Sábado, 07 de Marzo de 2026 al Domingo, 08 de Marzo de 2026
ACTUALIDAD
El 70% de los jóvenes sufre estrés: claves para afrontar los exámenes
La presión académica vuelve a encender las alarmas en el ámbito educativo. Con el avance del segundo trimestre, servicios de orientación, psicólogos y centros de enseñanza están detectando un preocupante repunte de episodios de ansiedad, dificultades de concentración y trastornos del sueño entre estudiantes de Bachillerato, justo cuando se intensifica la preparación de las evaluaciones más exigentes del curso.
No se trata de una mera percepción. Los datos avalan esta tendencia. Según el Estudio Internacional de Salud Mental 2025 del Grupo AXA, el 70% de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años afirma sufrir estrés, mientras que un 23% reconoce padecer problemas de ansiedad. Cifras que adquieren mayor relevancia si se observa lo que ocurre en edades previas: el informe longitudinal EMOChild sitúa los síntomas de ansiedad en adolescentes entre el 20,5% y el 26% , lo que confirma que el malestar emocional afecta ya a una parte muy significativa de quienes cursan etapas preuniversitarias.
Ante este escenario, algunos centros educativos han comenzado a reforzar sus programas de apoyo emocional. Es el caso de Highlands School El Encinar, donde recientemente se impartió una sesión formativa a cargo de la doctora en Psicología clínica, forense y de la salud, Blanca Fernández Tobar, con el objetivo de proporcionar a los alumnos herramientas prácticas para gestionar el estrés en uno de los momentos más decisivos del calendario escolar.
Los expertos coinciden en que la presión escolar ha mutado. Las expectativas académicas son mayores, la competitividad se ha intensificado y los adolescentes conviven con un volumen de distracciones y estímulos muy superior al de generaciones anteriores. Este cóctel provoca que muchos jóvenes no solo necesiten invertir más horas de estudio, sino que lo hagan con una carga emocional significativamente mayor.
"No se trata de estudiar más, sino de estudiar de manera consciente y cuidar cómo nos sentimos mientras lo hacemos: eso es lo que realmente potencia el aprendizaje", señalan desde el centro. Este tipo de sesiones, añaden, permite a los alumnos "frenar, observarse y desarrollar conciencia sobre sus hábitos diarios", un aspecto cada vez más valorado por los especialistas en salud mental.
Más allá de la mejora de los resultados académicos, estos programas buscan que los jóvenes aprendan a regular sus emociones en situaciones de presión, una competencia clave también fuera de las aulas. Las cifras confirman que el estrés académico sigue creciendo, pero la experiencia muestra que aún hay margen para intervenir antes de que el malestar emocional se cronifique y el estrés termine imponiéndose como el gran protagonista del trimestre.

La presión académica vuelve a encender las alarmas en el ámbito educativo. Con el avance del segundo trimestre, servicios de orientación, psicólogos y centros de enseñanza están detectando un preocupante repunte de episodios de ansiedad, dificultades de concentración y trastornos del sueño entre estudiantes de Bachillerato, justo cuando se intensifica la preparación de las evaluaciones más exigentes del curso.
No se trata de una mera percepción. Los datos avalan esta tendencia. Según el Estudio Internacional de Salud Mental 2025 del Grupo AXA, el 70% de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años afirma sufrir estrés, mientras que un 23% reconoce padecer problemas de ansiedad. Cifras que adquieren mayor relevancia si se observa lo que ocurre en edades previas: el informe longitudinal EMOChild sitúa los síntomas de ansiedad en adolescentes entre el 20,5% y el 26% , lo que confirma que el malestar emocional afecta ya a una parte muy significativa de quienes cursan etapas preuniversitarias.
Ante este escenario, algunos centros educativos han comenzado a reforzar sus programas de apoyo emocional. Es el caso de Highlands School El Encinar, donde recientemente se impartió una sesión formativa a cargo de la doctora en Psicología clínica, forense y de la salud, Blanca Fernández Tobar, con el objetivo de proporcionar a los alumnos herramientas prácticas para gestionar el estrés en uno de los momentos más decisivos del calendario escolar.
Los expertos coinciden en que la presión escolar ha mutado. Las expectativas académicas son mayores, la competitividad se ha intensificado y los adolescentes conviven con un volumen de distracciones y estímulos muy superior al de generaciones anteriores. Este cóctel provoca que muchos jóvenes no solo necesiten invertir más horas de estudio, sino que lo hagan con una carga emocional significativamente mayor.
"No se trata de estudiar más, sino de estudiar de manera consciente y cuidar cómo nos sentimos mientras lo hacemos: eso es lo que realmente potencia el aprendizaje", señalan desde el centro. Este tipo de sesiones, añaden, permite a los alumnos "frenar, observarse y desarrollar conciencia sobre sus hábitos diarios", un aspecto cada vez más valorado por los especialistas en salud mental.
Más allá de la mejora de los resultados académicos, estos programas buscan que los jóvenes aprendan a regular sus emociones en situaciones de presión, una competencia clave también fuera de las aulas. Las cifras confirman que el estrés académico sigue creciendo, pero la experiencia muestra que aún hay margen para intervenir antes de que el malestar emocional se cronifique y el estrés termine imponiéndose como el gran protagonista del trimestre.















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