SALUD
¿Gripe, resfriado o alergia? Las claves para diferenciar sus síntomas y acertar con el tratamiento
Las infecciones respiratorias y las alergias comparten síntomas como estornudos o congestión nasal, pero su origen y abordaje son distintos. Los especialistas advierten de la importancia de identificar correctamente cada cuadro para aplicar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.
La llegada de la primavera trae consigo no solo el aumento de las alergias estacionales, sino también la circulación de virus respiratorios como la gripe o el resfriado común. Aunque comparten algunos síntomas —estornudos, secreción nasal o tos—, las causas y la forma de abordarlos son diferentes, según advierten los especialistas.
"Las infecciones respiratorias de vías altas tienen un origen infeccioso, lo más frecuente es que sea vírico, mientras que las alergias se producen por la reacción de nuestro sistema inmunológico a determinados alérgenos", explica la doctora Susana Rodríguez de Cos. La presencia de fiebre es uno de los principales diferenciadores: nunca aparece en procesos alérgicos, mientras que es frecuente en la gripe y poco común en resfriados. El picor de ojos, lagrimeo y estornudos en ráfagas son más propios de las alergias, y el dolor muscular o la fatiga intensa apuntan a un cuadro gripal.
La duración de los síntomas también ofrece pistas: las infecciones respiratorias no suelen prolongarse más de una o dos semanas, mientras que los síntomas alérgicos persisten mientras dure la exposición al alérgeno, pudiendo alargarse varias semanas.
Joaquín López, farmacéutico, recuerda que "es importante tratar los síntomas de forma completa y desde su aparición, para evitar que evolucionen en cuadros más graves". Los tratamientos multisintomáticos o antigripales combinan principios activos como paracetamol para el dolor y la fiebre, dextrometorfano para la tos, clorfenamina para la secreción nasal, cafeína para el decaimiento y vitamina C por su efecto antioxidante.
Sin embargo, un estudio de Kantar para Kenvue revela que más de la mitad de la población no toma ninguna medida ante los primeros síntomas, y alrededor del 40% solo recurre a medicamentos cuando estos empeoran.
En España más de ocho millones de personas son alérgicas a algún tipo de polen, una cifra en aumento debido a factores como el cambio climático —que alarga los ciclos de polinización— y la contaminación atmosférica, que incrementa las concentraciones de polen y agrava los síntomas. Ante cualquier duda, los especialistas recomiendan consultar con un profesional sanitario para recibir el diagnóstico y tratamiento más adecuado.

La llegada de la primavera trae consigo no solo el aumento de las alergias estacionales, sino también la circulación de virus respiratorios como la gripe o el resfriado común. Aunque comparten algunos síntomas —estornudos, secreción nasal o tos—, las causas y la forma de abordarlos son diferentes, según advierten los especialistas.
"Las infecciones respiratorias de vías altas tienen un origen infeccioso, lo más frecuente es que sea vírico, mientras que las alergias se producen por la reacción de nuestro sistema inmunológico a determinados alérgenos", explica la doctora Susana Rodríguez de Cos. La presencia de fiebre es uno de los principales diferenciadores: nunca aparece en procesos alérgicos, mientras que es frecuente en la gripe y poco común en resfriados. El picor de ojos, lagrimeo y estornudos en ráfagas son más propios de las alergias, y el dolor muscular o la fatiga intensa apuntan a un cuadro gripal.
La duración de los síntomas también ofrece pistas: las infecciones respiratorias no suelen prolongarse más de una o dos semanas, mientras que los síntomas alérgicos persisten mientras dure la exposición al alérgeno, pudiendo alargarse varias semanas.
Joaquín López, farmacéutico, recuerda que "es importante tratar los síntomas de forma completa y desde su aparición, para evitar que evolucionen en cuadros más graves". Los tratamientos multisintomáticos o antigripales combinan principios activos como paracetamol para el dolor y la fiebre, dextrometorfano para la tos, clorfenamina para la secreción nasal, cafeína para el decaimiento y vitamina C por su efecto antioxidante.
Sin embargo, un estudio de Kantar para Kenvue revela que más de la mitad de la población no toma ninguna medida ante los primeros síntomas, y alrededor del 40% solo recurre a medicamentos cuando estos empeoran.
En España más de ocho millones de personas son alérgicas a algún tipo de polen, una cifra en aumento debido a factores como el cambio climático —que alarga los ciclos de polinización— y la contaminación atmosférica, que incrementa las concentraciones de polen y agrava los síntomas. Ante cualquier duda, los especialistas recomiendan consultar con un profesional sanitario para recibir el diagnóstico y tratamiento más adecuado.




























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