TURISMO
La ocupación hotelera en Santiago toca mínimos y pierde competitividad frente a Vigo y A Coruña
Los datos de ocupación hotelera correspondientes al mes de febrero publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) han encendido todas las alarmas en el sector turístico de Santiago de Compostela. La capital gallega registró una ocupación del 34,97%, lo que supone, según la Unión Hotelera Compostela (UHC), “excluyendo 2021, año marcado por la pandemia, la peor cifra desde 2018, y una caída de 12 puntos porcentuales respecto a febrero de 2025, cuando se alcanzó el 46,98%”. En términos absolutos, febrero dejó 19.872 pernoctaciones menos que el año anterior.
Mientras Santiago experimenta este desplome, A Coruña lidera con un 69% de ocupación impulsada por el turismo de congresos y negocios (MICE), y Vigo se mantiene en un 43%. Desde la Unión Hotelera señalan que “Compostela se vacía mientras otros destinos crecen”, advirtiendo de que “no se trata de un descenso del turismo global, sino de un problema específico de Santiago”.
Un deterioro que se consolida
La baja ocupación se produce, además, en un contexto de menor oferta operativa. Según los datos del INE, el número de establecimientos cerrados ha pasado de 85 en febrero de 2025 a 92 en el mismo mes de 2026, lo que se traduce en que “dos de cada tres camas permanecen vacías”. La tendencia negativa se agrava en el acumulado anual: entre enero y febrero de 2026 se han perdido 35.905 pernoctaciones respecto al mismo período de 2025. La UHC recuerda que “el cierre de 2025 ya había arrojado un balance negativo de 60.000 pernoctaciones frente a 2024”, e insiste en que “la persistencia de estos datos negativos demuestra que ya no estamos ante una mala racha, sino ante un síntoma claro de deterioro del destino”.
Uno de los indicadores más preocupantes para el sector es la caída de la estancia media, que se sitúa en su nivel más bajo desde 2013, un factor que “impacta directamente en la rentabilidad, ya que implica mayores costes operativos y menor eficiencia económica”.
Tasa turística y caída del tráfico aéreo
Fuentes de la Unión Hotelera mencionan también el efecto de la tasa turística, actualmente judicializada, y cuya aplicación coincide con un descenso sostenido de la ocupación. “Una estancia de dos noches en habitación doble puede implicar un sobrecoste de hasta 11 euros, lo que hace que la demanda baje y afecte especialmente a la competitividad en segmentos como el turismo de congresos”, señalan, añadiendo que “de momento, el pretendido cambio de modelo solo ha demostrado ser un modelo que vacía habitaciones y entristece la ciudad”.
A esta situación se suma la caída del tráfico aéreo. “El aeropuerto de Santiago ha registrado en febrero 55.000 pasajeros menos que en el mismo mes del año anterior”, advierten, “lo que agrava el escenario y refuerza la necesidad de mejorar la conectividad del destino”.
Pérdida de posicionamiento y Semana Santa
La Unión Hotelera lamenta también la pérdida de peso de Santiago en el ámbito del turismo MICE, en contraste con ciudades como A Coruña, y en la menor capacidad de atracción cultural de la capital gallega. “Hay escasez de grandes eventos que incentiven las pernoctaciones”, afirman, “y a la vista de los datos, Santiago ha dejado de ser destino”.
En cuanto a la Semana Santa, la asociación apunta a una ocupación del 70% concentrada entre el jueves santo (2 de abril) y el domingo (5 de abril), mientras que el resto de la semana apenas alcanza el 50%, anticipando para el conjunto de abril una nueva caída respecto al año anterior.
Llamamiento a las administraciones
Fuentes de la Unión Hotelera advierten que “el verdadero riesgo para Santiago no es el exceso de turismo, sino quedarse fuera del mapa”. Los hoteleros insisten en que la ciudad ya ha perdido el liderazgo y continúa en una tendencia descendente que amenaza su competitividad. “Lo que era frágil no era Santiago, sino su modelo turístico”, señalan, haciendo un llamamiento urgente a las administraciones públicas para “reforzar la estrategia de promoción, captar turismo de calidad, recuperar el posicionamiento en el segmento MICE y diversificar la demanda”.
“El objetivo es revertir una dinámica negativa que, de no corregirse, puede consolidar a Santiago en una posición secundaria dentro del mapa turístico”, concluyen.

Los datos de ocupación hotelera correspondientes al mes de febrero publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) han encendido todas las alarmas en el sector turístico de Santiago de Compostela. La capital gallega registró una ocupación del 34,97%, lo que supone, según la Unión Hotelera Compostela (UHC), “excluyendo 2021, año marcado por la pandemia, la peor cifra desde 2018, y una caída de 12 puntos porcentuales respecto a febrero de 2025, cuando se alcanzó el 46,98%”. En términos absolutos, febrero dejó 19.872 pernoctaciones menos que el año anterior.
Mientras Santiago experimenta este desplome, A Coruña lidera con un 69% de ocupación impulsada por el turismo de congresos y negocios (MICE), y Vigo se mantiene en un 43%. Desde la Unión Hotelera señalan que “Compostela se vacía mientras otros destinos crecen”, advirtiendo de que “no se trata de un descenso del turismo global, sino de un problema específico de Santiago”.
Un deterioro que se consolida
La baja ocupación se produce, además, en un contexto de menor oferta operativa. Según los datos del INE, el número de establecimientos cerrados ha pasado de 85 en febrero de 2025 a 92 en el mismo mes de 2026, lo que se traduce en que “dos de cada tres camas permanecen vacías”. La tendencia negativa se agrava en el acumulado anual: entre enero y febrero de 2026 se han perdido 35.905 pernoctaciones respecto al mismo período de 2025. La UHC recuerda que “el cierre de 2025 ya había arrojado un balance negativo de 60.000 pernoctaciones frente a 2024”, e insiste en que “la persistencia de estos datos negativos demuestra que ya no estamos ante una mala racha, sino ante un síntoma claro de deterioro del destino”.
Uno de los indicadores más preocupantes para el sector es la caída de la estancia media, que se sitúa en su nivel más bajo desde 2013, un factor que “impacta directamente en la rentabilidad, ya que implica mayores costes operativos y menor eficiencia económica”.
Tasa turística y caída del tráfico aéreo
Fuentes de la Unión Hotelera mencionan también el efecto de la tasa turística, actualmente judicializada, y cuya aplicación coincide con un descenso sostenido de la ocupación. “Una estancia de dos noches en habitación doble puede implicar un sobrecoste de hasta 11 euros, lo que hace que la demanda baje y afecte especialmente a la competitividad en segmentos como el turismo de congresos”, señalan, añadiendo que “de momento, el pretendido cambio de modelo solo ha demostrado ser un modelo que vacía habitaciones y entristece la ciudad”.
A esta situación se suma la caída del tráfico aéreo. “El aeropuerto de Santiago ha registrado en febrero 55.000 pasajeros menos que en el mismo mes del año anterior”, advierten, “lo que agrava el escenario y refuerza la necesidad de mejorar la conectividad del destino”.
Pérdida de posicionamiento y Semana Santa
La Unión Hotelera lamenta también la pérdida de peso de Santiago en el ámbito del turismo MICE, en contraste con ciudades como A Coruña, y en la menor capacidad de atracción cultural de la capital gallega. “Hay escasez de grandes eventos que incentiven las pernoctaciones”, afirman, “y a la vista de los datos, Santiago ha dejado de ser destino”.
En cuanto a la Semana Santa, la asociación apunta a una ocupación del 70% concentrada entre el jueves santo (2 de abril) y el domingo (5 de abril), mientras que el resto de la semana apenas alcanza el 50%, anticipando para el conjunto de abril una nueva caída respecto al año anterior.
Llamamiento a las administraciones
Fuentes de la Unión Hotelera advierten que “el verdadero riesgo para Santiago no es el exceso de turismo, sino quedarse fuera del mapa”. Los hoteleros insisten en que la ciudad ya ha perdido el liderazgo y continúa en una tendencia descendente que amenaza su competitividad. “Lo que era frágil no era Santiago, sino su modelo turístico”, señalan, haciendo un llamamiento urgente a las administraciones públicas para “reforzar la estrategia de promoción, captar turismo de calidad, recuperar el posicionamiento en el segmento MICE y diversificar la demanda”.
“El objetivo es revertir una dinámica negativa que, de no corregirse, puede consolidar a Santiago en una posición secundaria dentro del mapa turístico”, concluyen.


































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