SALUD
Más de 132.000 gallegos mayores de 65 años están en riesgo de "pobreza visual"
La asociación de utilidad pública Visión y Vida ha lanzado una alerta esta semana: 132.303 gallegos mayores de 65 años podrían estar padeciendo pobreza visual, una situación en la que el coste de las ayudas ópticas se convierte en un obstáculo económico insalvable. En el conjunto de España, la cifra supera los dos millones de personas, según el estudio “Pobreza visual en la tercera edad”, presentado con el apoyo de Correos Express y Acción Visión España.
El presidente de Visión y Vida, Salvador Alsina, explicó que el término “pobreza visual”, acuñado por la entidad hace más de una década, cobra ahora especial relevancia ante el envejecimiento de la población y el incremento del coste de la vida. “Necesitamos proteger a este segmento para evitar el alto coste social que se derivaría de su mala visión”, señaló Alsina.
Un gasto que puede suponer más de la mitad de una pensión
El informe dimensiona la magnitud del problema en un país con más de 10 millones de personas mayores de 65 años, de las que más de 8,3 millones necesitan gafas. Sin embargo, solo 6,6 millones son pensionistas, con una renta media de 1.566,81 euros mensuales (937 euros en el caso de las pensiones de viudedad).
El coste medio de unas gatas adaptadas a las necesidades visuales de este colectivo es de 495 euros, una cantidad que puede representar entre el 31,7% y el 52,8% de una pensión mensual. Según Alsina, “a estas edades las necesidades visuales requieren mucho más que una gafa monofocal, de coste inferior”. Para muchos hogares, este desembolso se convierte en un “gasto imposible” que lleva a posponer la atención visual.
Desigualdades territoriales y factores agravantes
Según la tasa AROPE, el 25,7% de la ciudadanía española está en riesgo de pobreza, un porcentaje que en Galicia se sitúa en el 22%, ligeramente por debajo de la media nacional. Sin embargo, el estudio advierte de importantes desigualdades territoriales, con comunidades como Andalucía (34,7%), Castilla-La Mancha (34%) o Murcia (32,5%) muy por encima de la media.
A la fragilidad económica se suman factores como las barreras de movilidad, la soledad residencial y el desconocimiento de las soluciones disponibles. Visión y Vida recuerda que en su estudio “Galicia Vaciada” solo el 15% de las personas revisadas tenía buena agudeza visual, mientras que el resto manifestaba que “para lo que había que ver, les llegaba”, una resignación que conlleva riesgos de pérdida de autonomía, aumento de caídas, aislamiento y dependencia.
Una demanda de cobertura estructural
La asociación insta al Gobierno a activar campañas de prevención y revisiones periódicas, así como a establecer una cobertura estructural que garantice ayudas económicas a las personas más vulnerables, siguiendo el modelo del Plan VEO para menores de 16 años. Alsina recordó que, aunque existen ayudas nacionales, locales y autonómicas, y que la Ley de Dependencia cubre algunos casos, “necesitamos ofrecer a adultos y mayores una cobertura estructural” que integre la visión en las políticas de envejecimiento activo.
“Sabemos que existen ayudas, tanto nacionales como locales y regionales, y que la Ley de Dependencia cubre algunos casos, pero necesitamos ofrecer a adultos y mayores una cobertura estructural que les garantice programas de prevención, la integración de la visión en las políticas de envejecimiento activo, información y accesibilidad para las soluciones y, en caso de necesidad, cuenten con la ayuda económica necesaria para disfrutar de buena visión, como pasa ya con el Plan VEO y los menores de 16 años”, incidió Alsina.
“Ver bien jamás puede ser un privilegio”, concluyó el presidente de Visión y Vida, advirtiendo de que, si no se actúa ahora, el Estado no podrá hacer frente al alto coste social derivado de esta situación.

La asociación de utilidad pública Visión y Vida ha lanzado una alerta esta semana: 132.303 gallegos mayores de 65 años podrían estar padeciendo pobreza visual, una situación en la que el coste de las ayudas ópticas se convierte en un obstáculo económico insalvable. En el conjunto de España, la cifra supera los dos millones de personas, según el estudio “Pobreza visual en la tercera edad”, presentado con el apoyo de Correos Express y Acción Visión España.
El presidente de Visión y Vida, Salvador Alsina, explicó que el término “pobreza visual”, acuñado por la entidad hace más de una década, cobra ahora especial relevancia ante el envejecimiento de la población y el incremento del coste de la vida. “Necesitamos proteger a este segmento para evitar el alto coste social que se derivaría de su mala visión”, señaló Alsina.
Un gasto que puede suponer más de la mitad de una pensión
El informe dimensiona la magnitud del problema en un país con más de 10 millones de personas mayores de 65 años, de las que más de 8,3 millones necesitan gafas. Sin embargo, solo 6,6 millones son pensionistas, con una renta media de 1.566,81 euros mensuales (937 euros en el caso de las pensiones de viudedad).
El coste medio de unas gatas adaptadas a las necesidades visuales de este colectivo es de 495 euros, una cantidad que puede representar entre el 31,7% y el 52,8% de una pensión mensual. Según Alsina, “a estas edades las necesidades visuales requieren mucho más que una gafa monofocal, de coste inferior”. Para muchos hogares, este desembolso se convierte en un “gasto imposible” que lleva a posponer la atención visual.
Desigualdades territoriales y factores agravantes
Según la tasa AROPE, el 25,7% de la ciudadanía española está en riesgo de pobreza, un porcentaje que en Galicia se sitúa en el 22%, ligeramente por debajo de la media nacional. Sin embargo, el estudio advierte de importantes desigualdades territoriales, con comunidades como Andalucía (34,7%), Castilla-La Mancha (34%) o Murcia (32,5%) muy por encima de la media.
A la fragilidad económica se suman factores como las barreras de movilidad, la soledad residencial y el desconocimiento de las soluciones disponibles. Visión y Vida recuerda que en su estudio “Galicia Vaciada” solo el 15% de las personas revisadas tenía buena agudeza visual, mientras que el resto manifestaba que “para lo que había que ver, les llegaba”, una resignación que conlleva riesgos de pérdida de autonomía, aumento de caídas, aislamiento y dependencia.
Una demanda de cobertura estructural
La asociación insta al Gobierno a activar campañas de prevención y revisiones periódicas, así como a establecer una cobertura estructural que garantice ayudas económicas a las personas más vulnerables, siguiendo el modelo del Plan VEO para menores de 16 años. Alsina recordó que, aunque existen ayudas nacionales, locales y autonómicas, y que la Ley de Dependencia cubre algunos casos, “necesitamos ofrecer a adultos y mayores una cobertura estructural” que integre la visión en las políticas de envejecimiento activo.
“Sabemos que existen ayudas, tanto nacionales como locales y regionales, y que la Ley de Dependencia cubre algunos casos, pero necesitamos ofrecer a adultos y mayores una cobertura estructural que les garantice programas de prevención, la integración de la visión en las políticas de envejecimiento activo, información y accesibilidad para las soluciones y, en caso de necesidad, cuenten con la ayuda económica necesaria para disfrutar de buena visión, como pasa ya con el Plan VEO y los menores de 16 años”, incidió Alsina.
“Ver bien jamás puede ser un privilegio”, concluyó el presidente de Visión y Vida, advirtiendo de que, si no se actúa ahora, el Estado no podrá hacer frente al alto coste social derivado de esta situación.





























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