GALICIA
Galicia medirá por primera vez el desperdicio alimentario para combatirlo
La lucha contra el desperdicio alimentario en Galicia se apoya por primera vez en datos propios. La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, avanzó esta semana durante una visita a las instalaciones de Kiwi Atlántico y Galilyo-Liofilizaciones, en Ribadumia, que próximamente se adjudicará el contrato para redactar el Plan galego de prevención e xestión do residuo alimentario, con un orzamento inicial estimado de 170.000 euros.
Según explicó la conselleira, en el marco de este plan se elaborará un diagnóstico específico sobre la generación de residuo alimentario en la Comunidad y se desarrollará un proyecto estadístico que permitirá contar, por primera vez, con datos propios y homogéneos para sustentar las iniciativas futuras. “Queremos avanzar hacia un sistema más eficiente en el que el desperdicio se evite antes de que se convierta en residuo”, señaló.
El objetivo del plan es impulsar medidas orientadas a la promoción de buenas prácticas y a la prevención de generación de estos residuos, “fomentando el aprovechamiento de los alimentos y reduciendo el desperdicio”, tal y como indicó Ángeles Vázquez. También se diseñarán iniciativas de economía circular con mecanismos para reducir los residuos alimentarios abordando, por ejemplo, la prevención en los procesos productivos y la racionalización del envasado.
La colaboración con el tejido productivo es clave en esta estrategia. La conselleira, acompañada del delegado territorial de la Xunta en Pontevedra, Agustín Reguera, puso como ejemplo de circularidad el proyecto piloto de liofilización alimentaria desarrollado por Kiwi Atlántico y Galilyo. Esta técnica de conservación, que elimina el agua de los alimentos mediante congelación y sublimación, permite convertir los excedentes alimentarios en productos de alto valor añadido, como snacks de fruta liofilizada.
“Un tercio de los alimentos producidos en Europa no llega al consumidor”, recordó la conselleira. Iniciativas como la desarrollada en la planta de Ribadumia “contribuyen a un sistema alimentario más eficiente y sostenible revalorizando alimentos que, de otro modo, se convertirían en residuos”. Además, Vázquez hizo hincapié en que esta iniciativa demuestra que “la sostenibilidad y la rentabilidad son compatibles”, ya que Kiwi Atlántico completa la cadena de circularidad desde la plantación del kiwi hasta la venta y el aprovechamiento de los excedentes.

La lucha contra el desperdicio alimentario en Galicia se apoya por primera vez en datos propios. La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, avanzó esta semana durante una visita a las instalaciones de Kiwi Atlántico y Galilyo-Liofilizaciones, en Ribadumia, que próximamente se adjudicará el contrato para redactar el Plan galego de prevención e xestión do residuo alimentario, con un orzamento inicial estimado de 170.000 euros.
Según explicó la conselleira, en el marco de este plan se elaborará un diagnóstico específico sobre la generación de residuo alimentario en la Comunidad y se desarrollará un proyecto estadístico que permitirá contar, por primera vez, con datos propios y homogéneos para sustentar las iniciativas futuras. “Queremos avanzar hacia un sistema más eficiente en el que el desperdicio se evite antes de que se convierta en residuo”, señaló.
El objetivo del plan es impulsar medidas orientadas a la promoción de buenas prácticas y a la prevención de generación de estos residuos, “fomentando el aprovechamiento de los alimentos y reduciendo el desperdicio”, tal y como indicó Ángeles Vázquez. También se diseñarán iniciativas de economía circular con mecanismos para reducir los residuos alimentarios abordando, por ejemplo, la prevención en los procesos productivos y la racionalización del envasado.
La colaboración con el tejido productivo es clave en esta estrategia. La conselleira, acompañada del delegado territorial de la Xunta en Pontevedra, Agustín Reguera, puso como ejemplo de circularidad el proyecto piloto de liofilización alimentaria desarrollado por Kiwi Atlántico y Galilyo. Esta técnica de conservación, que elimina el agua de los alimentos mediante congelación y sublimación, permite convertir los excedentes alimentarios en productos de alto valor añadido, como snacks de fruta liofilizada.
“Un tercio de los alimentos producidos en Europa no llega al consumidor”, recordó la conselleira. Iniciativas como la desarrollada en la planta de Ribadumia “contribuyen a un sistema alimentario más eficiente y sostenible revalorizando alimentos que, de otro modo, se convertirían en residuos”. Además, Vázquez hizo hincapié en que esta iniciativa demuestra que “la sostenibilidad y la rentabilidad son compatibles”, ya que Kiwi Atlántico completa la cadena de circularidad desde la plantación del kiwi hasta la venta y el aprovechamiento de los excedentes.



































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