Del Viernes, 24 de Abril de 2026 al Domingo, 26 de Abril de 2026
ACTUALIDAD
El deshielo del Ártico abre nuevas rutas marítimas
Un estudio de Coface revela que solo el 3,5% del comercio entre Asia, Europa y Norteamérica usará estas rutas, concentrado en materias primas y con los contenedores fuera de juego
El deshielo del Ártico abre nuevas rutas marítimas capaces de reducir entre un 20% y un 40% las distancias comerciales, pero su potencial comercial seguirá siendo limitado durante los próximos cinco años a pesar del creciente interés despertado por las crisis geopolíticas, como el conflicto en Oriente Medio o el bloqueo del estrecho de Ormuz. Así lo concluye un nuevo estudio de Coface, que ha analizado la viabilidad económica de estas rutas frente a los corredores tradicionales para Asia-Europa del Norte y Asia-América del Norte.
Los resultados muestran que el ahorro de costes es significativo para los graneles líquidos (petróleo crudo, gasóleo, metanol o GNL), con reducciones de hasta el 45% o 50% en algunos casos. Los graneles sólidos (cereales, minerales, materiales de construcción) también podrían ser competitivos, pero principalmente cuando los buques puedan operar sin escolta de rompehielos. Por el contrario, el transporte en contenedores sigue sin ser competitivo, a pesar de las distancias más cortas.
En total, es probable que solo el 3,5% del comercio entre Asia Oriental, el norte de Europa y América del Norte utilice realmente las rutas árticas. Su impacto global en el panorama comercial mundial sería limitado a corto plazo. Algunos sectores podrían beneficiarse, como las industrias relacionadas con los cereales, la energía, los metales y la madera. “Las rutas marítimas del Ártico están llamando la atención porque acortan las distancias. Sin embargo, el interés comercial —en los próximos años— sigue siendo muy limitado y se concentra principalmente en torno a las materias primas” , señala Eve Barré, economista sectorial de Coface.
El estudio advierte además de que el Ártico se ha convertido principalmente en un escenario de creciente rivalidad estratégica. La Ruta del Mar del Norte sigue controlada por Rusia, mientras que China refuerza su presencia y Estados Unidos busca aumentar su influencia. El desarrollo de estas rutas no es meramente una cuestión logística, sino que implica soberanía, control de infraestructuras críticas y reconfiguración del equilibrio de poder.

El deshielo del Ártico abre nuevas rutas marítimas capaces de reducir entre un 20% y un 40% las distancias comerciales, pero su potencial comercial seguirá siendo limitado durante los próximos cinco años a pesar del creciente interés despertado por las crisis geopolíticas, como el conflicto en Oriente Medio o el bloqueo del estrecho de Ormuz. Así lo concluye un nuevo estudio de Coface, que ha analizado la viabilidad económica de estas rutas frente a los corredores tradicionales para Asia-Europa del Norte y Asia-América del Norte.
Los resultados muestran que el ahorro de costes es significativo para los graneles líquidos (petróleo crudo, gasóleo, metanol o GNL), con reducciones de hasta el 45% o 50% en algunos casos. Los graneles sólidos (cereales, minerales, materiales de construcción) también podrían ser competitivos, pero principalmente cuando los buques puedan operar sin escolta de rompehielos. Por el contrario, el transporte en contenedores sigue sin ser competitivo, a pesar de las distancias más cortas.
En total, es probable que solo el 3,5% del comercio entre Asia Oriental, el norte de Europa y América del Norte utilice realmente las rutas árticas. Su impacto global en el panorama comercial mundial sería limitado a corto plazo. Algunos sectores podrían beneficiarse, como las industrias relacionadas con los cereales, la energía, los metales y la madera. “Las rutas marítimas del Ártico están llamando la atención porque acortan las distancias. Sin embargo, el interés comercial —en los próximos años— sigue siendo muy limitado y se concentra principalmente en torno a las materias primas” , señala Eve Barré, economista sectorial de Coface.
El estudio advierte además de que el Ártico se ha convertido principalmente en un escenario de creciente rivalidad estratégica. La Ruta del Mar del Norte sigue controlada por Rusia, mientras que China refuerza su presencia y Estados Unidos busca aumentar su influencia. El desarrollo de estas rutas no es meramente una cuestión logística, sino que implica soberanía, control de infraestructuras críticas y reconfiguración del equilibrio de poder.















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