Viernes, 08 de Mayo de 2026

Actualizada Jueves, 07 de Mayo de 2026 a las 19:46:15 horas

Redacción Actualidad
Viernes, 08 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:
ACTUALIDAD

Uno de cada tres jóvenes recurre ya a la estética por la presión de las redes

¿En qué momento dejamos de mirarnos al espejo para empezar a mirarnos a través de una pantalla? Esta pregunta resume uno de los fenómenos psicológicos más preocupantes de los últimos años: el aumento de la presión estética entre los jóvenes, alimentada por filtros digitales, comparaciones constantes y un ideal de perfección inalcanzable que ha convertido la apariencia en una exigencia social.

 

 

Lo que empezó como una forma de "mejorar" una foto se ha transformado en una presión continua por modificar el propio cuerpo. Cada vez más jóvenes, incluso menores de edad, interiorizan que su aspecto "no es suficiente" , iniciando un ciclo difícil de frenar: retoques leves, tratamientos estéticos cada vez más frecuentes y una búsqueda permanente de mejoras que nunca termina de satisfacer.

 

Los datos confirman esta tendencia. Un tercio de las personas que se someten a cirugía estética en España tiene entre 18 y 29 años, y casi el 2% de las intervenciones ya se realiza en menores. Además, los expertos alertan de que hasta el 15% de estos pacientes presenta síntomas compatibles con trastorno dismórfico corporal, una alteración psicológica que distorsiona la percepción del propio cuerpo y aumenta el riesgo de encadenar procedimientos estéticos.

 

Las redes sociales juegan un papel clave en esta espiral. La comparación ya no se produce con personas cercanas, sino con imágenes hiperretocadas de influencers y rostros filtrados, lo que deforma la percepción de lo "normal" y dispara la autoexigencia. Un estudio reciente señala que el 69% de los jóvenes modifica u oculta alguna parte de su cuerpo antes de subir una foto, mientras que el 23% de niñas y adolescentes afirma no verse bien sin editar sus imágenes. Todo esto ocurre en un contexto en el que más del 30% de los jóvenes españoles pasa unas tres horas diarias en redes sociales.

 

"Lo alarmante no es solo el aumento de los procedimientos estéticos, sino la motivación: muchas personas ya no buscan estar mejor, buscan no sentirse peor que los demás" , advierte José Manuel Zaldúa, psicólogo y socio fundador de Esvidas. Los profesionales observan además un inicio cada vez más precoz de esta preocupación, con adolescentes que llegan a consulta tras rutinas agresivas de cuidado facial o procedimientos innecesarios. El problema no es solo físico, sino emocional: la creencia de que la apariencia puede resolver un malestar interno, cuando en realidad el alivio es siempre temporal.

 

"La necesidad de retocarse ya no responde a un deseo estético, sino a la incapacidad de aceptarse sin filtros" , explica Adrián Gallardo, director terapéutico de Esvidas. Los expertos coinciden en que la solución pasa por la educación emocional, por acompañar psicológicamente antes de cualquier intervención y por enseñar a diferenciar entre imagen digital y realidad. La adicción a los retoques estéticos no nace del espejo, sino de pantallas que no reflejan la realidad. Recuperar una relación más sana con la autoimagen es, según los especialistas, una urgencia social y psicológica, especialmente para las nuevas generaciones.

 

Etiquetada en...

Comentarios
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.91

Todavía no hay comentarios

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.