Día Viernes, 05 de Junio de 2026
Actualidad
El envejecimiento del parque residencial costero y un clima extremo obligan a replantear la rehabilitación de viviendas
La demanda de segundas residencias crece en el litoral, pero los visados de reforma caen en provincias como Vizcaya, Guipúzcoa, Almería o Valencia. Los expertos de Sto Ibérica recomiendan seis estrategias clave que combinan eficiencia energética, protección frente a la salinidad y materiales de alta durabilidad.
La vivienda de costa vuelve a ganar impulso en el mercado inmobiliario, pero lo hace sobre un parque residencial que envejece y que está sometido a unas condiciones ambientales especialmente exigentes. La demanda de segundas residencias avanza y las compraventas crecieron en 2025 un 3,3% interanual en las provincias del litoral mediterráneo, el sur y las islas, según los Indicadores del Mercado Inmobiliario del Banco de España. Sin embargo, esa pujanza convive con una realidad menos visible: el 49,3% de los edificios son anteriores a 1980 y la actividad de rehabilitación sigue sin alcanzar el ritmo necesario.
Los datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible reflejan un comportamiento muy desigual en las provincias costeras. Mientras los visados de rehabilitación de vivienda crecieron a nivel nacional un 1,8% en 2025 respecto al año anterior, con incrementos notables en Baleares (18,2%), Lugo (17,1%), Barcelona (16,3%), Cádiz (15,3%) o Alicante (12%) , otras zonas del litoral registraron descensos significativos: Vizcaya (-26,7%), Guipúzcoa (-10,8%), Almería (-7,9%) o Valencia (-7,7%) .
Ante este escenario, los expertos de Sto Ibérica , compañía especializada en sistemas de construcción, recomiendan seis estrategias para abordar la rehabilitación de viviendas en la costa con criterios adaptados a un entorno donde la humedad, la salinidad y la radiación solar castigan los inmuebles de forma continuada.
La primera pasa por mejorar el comportamiento global de la fachada a largo plazo mediante sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE), que pueden reducir la demanda energética del edificio hasta un 60% , especialmente en verano. Las fachadas ventiladas, con su cámara de aire que favorece la ventilación continua, se presentan como una alternativa idónea para gestionar la humedad y el calor acumulado.
En segundo lugar, los técnicos aconsejan incorporar soluciones interiores como estores técnicos, láminas de control solar, trasdosados térmicos, carpinterías con rotura de puente térmico, vidrios bajo-emisivos y climatización de bajo consumo mediante aerotermia.
La tercera estrategia se centra en reforzar la protección frente a la humedad y la salinidad . Para ello resultan fundamentales los morteros de cal o sistemas deshumidificantes con elevada transpirabilidad, así como los revocos con resina de silicona, que aportan propiedades hidrófugas y resistencia frente a algas y hongos.
El cuarto pilar consiste en utilizar las pinturas como aliadas contra el sobrecalentamiento . Los tonos claros, especialmente el blanco, reducen la captación térmica, pero también existen formulaciones con tecnología NIR (reflexión infrarroja cercana) que limitan el calentamiento de la superficie sin renunciar a colores oscuros.
La quinta recomendación es aprovechar el potencial de la energía solar con la incorporación de paneles fotovoltaicos en cubiertas, lo que permite generar electricidad para autoconsumo y compensar la elevada demanda de climatización en los meses de mayor temperatura.
Por último, los especialistas abogan por seleccionar materiales de alta resistencia frente a la degradación ambiental , como acero inoxidable, aluminio anodizado, materiales de base mineral o cerámicos resistentes a la intemperie, que alargan la vida útil del edificio y reducen la necesidad de sustitución.

La vivienda de costa vuelve a ganar impulso en el mercado inmobiliario, pero lo hace sobre un parque residencial que envejece y que está sometido a unas condiciones ambientales especialmente exigentes. La demanda de segundas residencias avanza y las compraventas crecieron en 2025 un 3,3% interanual en las provincias del litoral mediterráneo, el sur y las islas, según los Indicadores del Mercado Inmobiliario del Banco de España. Sin embargo, esa pujanza convive con una realidad menos visible: el 49,3% de los edificios son anteriores a 1980 y la actividad de rehabilitación sigue sin alcanzar el ritmo necesario.
Los datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible reflejan un comportamiento muy desigual en las provincias costeras. Mientras los visados de rehabilitación de vivienda crecieron a nivel nacional un 1,8% en 2025 respecto al año anterior, con incrementos notables en Baleares (18,2%), Lugo (17,1%), Barcelona (16,3%), Cádiz (15,3%) o Alicante (12%) , otras zonas del litoral registraron descensos significativos: Vizcaya (-26,7%), Guipúzcoa (-10,8%), Almería (-7,9%) o Valencia (-7,7%) .
Ante este escenario, los expertos de Sto Ibérica , compañía especializada en sistemas de construcción, recomiendan seis estrategias para abordar la rehabilitación de viviendas en la costa con criterios adaptados a un entorno donde la humedad, la salinidad y la radiación solar castigan los inmuebles de forma continuada.
La primera pasa por mejorar el comportamiento global de la fachada a largo plazo mediante sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE), que pueden reducir la demanda energética del edificio hasta un 60% , especialmente en verano. Las fachadas ventiladas, con su cámara de aire que favorece la ventilación continua, se presentan como una alternativa idónea para gestionar la humedad y el calor acumulado.
En segundo lugar, los técnicos aconsejan incorporar soluciones interiores como estores técnicos, láminas de control solar, trasdosados térmicos, carpinterías con rotura de puente térmico, vidrios bajo-emisivos y climatización de bajo consumo mediante aerotermia.
La tercera estrategia se centra en reforzar la protección frente a la humedad y la salinidad . Para ello resultan fundamentales los morteros de cal o sistemas deshumidificantes con elevada transpirabilidad, así como los revocos con resina de silicona, que aportan propiedades hidrófugas y resistencia frente a algas y hongos.
El cuarto pilar consiste en utilizar las pinturas como aliadas contra el sobrecalentamiento . Los tonos claros, especialmente el blanco, reducen la captación térmica, pero también existen formulaciones con tecnología NIR (reflexión infrarroja cercana) que limitan el calentamiento de la superficie sin renunciar a colores oscuros.
La quinta recomendación es aprovechar el potencial de la energía solar con la incorporación de paneles fotovoltaicos en cubiertas, lo que permite generar electricidad para autoconsumo y compensar la elevada demanda de climatización en los meses de mayor temperatura.
Por último, los especialistas abogan por seleccionar materiales de alta resistencia frente a la degradación ambiental , como acero inoxidable, aluminio anodizado, materiales de base mineral o cerámicos resistentes a la intemperie, que alargan la vida útil del edificio y reducen la necesidad de sustitución.















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