Martes, 09 de Junio de 2026

Actualizada Martes, 09 de Junio de 2026 a las 13:42:34 horas

Redacción Deportes
Martes, 09 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:
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El deporte, el escudo definitivo contra el agotamiento prevacacional de junio

Cansancio acumulado, calor, insomnio de rumiación y ansiedad por las vacaciones encuentran en el ejercicio intenso un regulador hormonal que reduce el cortisol y mejora el sueño, según los estudios

Hay algo que ocurre cada año en junio y que casi nadie nombra con exactitud: no es solo cansancio. Es la suma de meses de trabajo acumulado, reuniones interminables, listas de tareas que crecen más deprisa de lo que se tachan, el calor que llega antes de tiempo y el espejismo de las vacaciones en el horizonte. El resultado es lo que los especialistas identifican como síndrome de agotamiento prevacacional: irritabilidad, dificultad para concentrarse, sueño fragmentado y esa sensación de que el cuerpo pide parar. Y es entonces cuando muchas personas toman la peor decisión posible: dejar de hacer ejercicio.

 

 

La doctora en Bioquímica y Biología Molecular Alicia Salcedo, investigadora de la Fundación Hit4Change, explica que cuando estamos sometidos a semanas de alta presión, el cuerpo produce cortisol de forma sostenida, una hormona que en dosis puntuales es útil pero que, elevada en el tiempo, deteriora la memoria, nos hace más reactivos emocionalmente y nos roba el sueño reparador. "Lo que muchos no saben es que el ejercicio intenso actúa como un regulador hormonal muy potente. Los estudios demuestran que el entrenamiento vigoroso amortigua la respuesta del cortisol ante situaciones de estrés posteriores. En la práctica, significa que si entrenas hoy, mañana te afectará menos lo que te agotaba ayer", señala la investigadora. El deporte no agota más, sino que construye un escudo.

 

Otro de los grandes enemigos de junio es el insomnio de rumiación: esa mente que reproduce en bucle los correos sin responder y la planificación de unas vacaciones que no terminan de concretarse. La investigación es consistente: el cansancio físico real derivado del ejercicio mejora significativamente la calidad y la cantidad del sueño. "El ejercicio no compite con el descanso, lo favorece. Cuando el cuerpo ha trabajado de verdad, el cerebro tiene una razón biológica para apagarse. Eso es lo que le falta a mucha gente en junio: un cansancio que sea verdadero, no mental", añade Salcedo. Además, entrenamientos de alta intensidad como el fitboxing ofrecen una liberación catártica del estrés acumulado, reduciendo los niveles de ansiedad, y la práctica en grupo actúa como contrapeso al aislamiento de fin de curso.

 

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