Salud
Ni el bronceado protege ni el melanoma siempre nace de un lunar
Los expertos advierten de que la piel no se "acostumbra" al sol, el tono moreno es una respuesta a una agresión ya producida y existen melanomas sin pigmentación que pueden confundirse con una cicatriz
La llegada del verano trae consigo falsas creencias sobre la exposición solar que pueden poner en riesgo la salud. Una de las más extendidas es que la piel puede "acostumbrarse" al sol y desarrollar una protección natural tras las primeras exposiciones. Según los expertos de Cigna Healthcare, la radiación ultravioleta continúa provocando daños acumulativos en las células cutáneas, incluso cuando no aparecen quemaduras visibles. La sensación de que la piel se enrojece menos o tolera mejor el sol no significa que deje de sufrir sus efectos.
Otro mito repetido es creer que el bronceado protege frente al sol. En realidad, el tono moreno no constituye una barrera frente a la radiación ultravioleta, sino una respuesta de defensa del organismo ante una agresión ya producida. Lejos de reflejar una piel más resistente, el bronceado es una señal de que esta ha activado mecanismos para intentar minimizar el daño causado por la exposición solar. Los efectos cancerígenos de la radiación no son inmediatos y pueden presentarse años después.
El melanoma, del que se diagnosticarán 8.074 nuevos casos en España en 2026 según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), no siempre aparece en un lunar. Existe un subtipo llamado melanoma lentiginoso acral que se manifiesta en palmas de manos, uñas y plantas de los pies, zonas que no suelen estar expuestas al sol. También hay melanomas amelanóticos (sin pigmentación), que representan aproximadamente el 5% de los casos y pueden manifestarse como lesiones rosadas, rojizas o similares a una pequeña cicatriz, lo que retrasa su identificación.
La doctora Daniela Silva, especialista en Medicina Interna de Cigna Healthcare España, recomienda familiarizarse con el aspecto habitual de la piel y consultar cualquier cambio. Existen herramientas como la regla ABCDE para identificar características sospechosas en lunares o manchas, y el "signo del patito feo", que consiste en prestar atención a lesiones que se ven claramente diferentes al resto. Una herida que no cicatriza durante semanas o sangra con facilidad también puede ser una señal de alarma. La protección solar debe mantenerse durante todo el año, no solo en verano, ya que actividades cotidianas como caminar o conducir contribuyen a la exposición acumulada.

La llegada del verano trae consigo falsas creencias sobre la exposición solar que pueden poner en riesgo la salud. Una de las más extendidas es que la piel puede "acostumbrarse" al sol y desarrollar una protección natural tras las primeras exposiciones. Según los expertos de Cigna Healthcare, la radiación ultravioleta continúa provocando daños acumulativos en las células cutáneas, incluso cuando no aparecen quemaduras visibles. La sensación de que la piel se enrojece menos o tolera mejor el sol no significa que deje de sufrir sus efectos.
Otro mito repetido es creer que el bronceado protege frente al sol. En realidad, el tono moreno no constituye una barrera frente a la radiación ultravioleta, sino una respuesta de defensa del organismo ante una agresión ya producida. Lejos de reflejar una piel más resistente, el bronceado es una señal de que esta ha activado mecanismos para intentar minimizar el daño causado por la exposición solar. Los efectos cancerígenos de la radiación no son inmediatos y pueden presentarse años después.
El melanoma, del que se diagnosticarán 8.074 nuevos casos en España en 2026 según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), no siempre aparece en un lunar. Existe un subtipo llamado melanoma lentiginoso acral que se manifiesta en palmas de manos, uñas y plantas de los pies, zonas que no suelen estar expuestas al sol. También hay melanomas amelanóticos (sin pigmentación), que representan aproximadamente el 5% de los casos y pueden manifestarse como lesiones rosadas, rojizas o similares a una pequeña cicatriz, lo que retrasa su identificación.
La doctora Daniela Silva, especialista en Medicina Interna de Cigna Healthcare España, recomienda familiarizarse con el aspecto habitual de la piel y consultar cualquier cambio. Existen herramientas como la regla ABCDE para identificar características sospechosas en lunares o manchas, y el "signo del patito feo", que consiste en prestar atención a lesiones que se ven claramente diferentes al resto. Una herida que no cicatriza durante semanas o sangra con facilidad también puede ser una señal de alarma. La protección solar debe mantenerse durante todo el año, no solo en verano, ya que actividades cotidianas como caminar o conducir contribuyen a la exposición acumulada.





























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