SALUD
El síncope en verano no avisa: cinco claves para evitar un desmayo por calor
Cada verano aumenta el riesgo de sufrir mareos, bajadas de tensión y pérdidas de conocimiento relacionadas con el calor. En 2025, se atribuyeron a las altas temperaturas 3.832 muertes en España, más que las vinculadas a los accidentes de tráfico. Detrás de estos episodios existe una combinación de varios factores cotidianos: el consumo de determinados medicamentos, la deshidratación, la ingesta de comidas abundantes o la práctica de deporte en las horas más calurosas del día.
Según Piluca Barrau, farmacéutica y divulgadora sanitaria, el síncope por calor suele producirse cuando el cerebro deja de recibir suficiente flujo sanguíneo durante unos segundos debido a una caída brusca de la presión arterial. "El síncope no suele avisar. Muchas veces la persona simplemente nota un mareo, visión borrosa o sensación de debilidad y, en cuestión de segundos, pierde el conocimiento. Lo preocupante es que gran parte de los factores que lo provocan son evitables", explica la experta.
Cinco claves para prevenir el desmayo por calor
-
El calor dilata los vasos sanguíneos y favorece las bajadas de tensión. Cuando hace calor, el organismo intenta disiparlo aumentando el flujo sanguíneo hacia la piel, lo que provoca una disminución de la presión arterial. "Basta una combinación de altas temperaturas y una hidratación insuficiente para desencadenar un episodio de síncope", señala Barrau.
-
Algunos medicamentos aumentan el riesgo. Diuréticos, antihipertensivos, betabloqueantes, ansiolíticos o algunos antidepresivos pueden potenciar los efectos del calor sobre la presión arterial o la capacidad del organismo para regular la temperatura. "Nunca debemos suspender un tratamiento por nuestra cuenta, pero sí conviene saber cómo puede influir el calor en determinados medicamentos y qué precauciones debemos adoptar", asegura.
-
Las comidas abundantes pueden ser peligrosas. Después de una comida copiosa, parte del flujo sanguíneo se dirige al aparato digestivo, lo que puede provocar una disminución temporal de la presión arterial, especialmente en personas mayores o que toman medicación para la hipertensión.
-
Hacer deporte a pleno sol multiplica la amenaza. Los expertos recomiendan evitar la actividad física intensa entre las 11:00 y las 18:00 horas y priorizar las primeras horas de la mañana o el final de la tarde. Mareo, dolor de cabeza intenso, visión borrosa, confusión o debilidad extrema son señales de alarma que obligan a detener la actividad.
-
Los mayores de 65 años son el grupo más vulnerable. Presentan una menor sensación de sed, suelen tomar más medicamentos y tienen una capacidad reducida para adaptarse a los cambios bruscos de temperatura, por lo que requieren una vigilancia especial durante los episodios de altas temperaturas.
Cómo actuar y tres recomendaciones básicas
Si una persona pierde el conocimiento, lo primero es comprobar que respira y colocarla tumbada con las piernas elevadas, trasladarla a una zona fresca y mantenerla vigilada. Se debe solicitar atención médica urgente si la pérdida de conocimiento se prolonga, si existe confusión al recuperar la conciencia o si aparecen signos compatibles con un golpe de calor. Las tres recomendaciones básicas para prevenirlo son mantener una hidratación constante, evitar la exposición al sol y el ejercicio físico en las horas centrales del día, y revisar con el farmacéutico o el médico la medicación habitual antes del verano. "El calor no mata de golpe. Mata en la suma de decisiones que damos por normales: la medicación de siempre, la comida de siempre, el paseo de siempre, en el mes que ya no es el de siempre", concluye Barrau.

Cada verano aumenta el riesgo de sufrir mareos, bajadas de tensión y pérdidas de conocimiento relacionadas con el calor. En 2025, se atribuyeron a las altas temperaturas 3.832 muertes en España, más que las vinculadas a los accidentes de tráfico. Detrás de estos episodios existe una combinación de varios factores cotidianos: el consumo de determinados medicamentos, la deshidratación, la ingesta de comidas abundantes o la práctica de deporte en las horas más calurosas del día.
Según Piluca Barrau, farmacéutica y divulgadora sanitaria, el síncope por calor suele producirse cuando el cerebro deja de recibir suficiente flujo sanguíneo durante unos segundos debido a una caída brusca de la presión arterial. "El síncope no suele avisar. Muchas veces la persona simplemente nota un mareo, visión borrosa o sensación de debilidad y, en cuestión de segundos, pierde el conocimiento. Lo preocupante es que gran parte de los factores que lo provocan son evitables", explica la experta.
Cinco claves para prevenir el desmayo por calor
-
El calor dilata los vasos sanguíneos y favorece las bajadas de tensión. Cuando hace calor, el organismo intenta disiparlo aumentando el flujo sanguíneo hacia la piel, lo que provoca una disminución de la presión arterial. "Basta una combinación de altas temperaturas y una hidratación insuficiente para desencadenar un episodio de síncope", señala Barrau.
-
Algunos medicamentos aumentan el riesgo. Diuréticos, antihipertensivos, betabloqueantes, ansiolíticos o algunos antidepresivos pueden potenciar los efectos del calor sobre la presión arterial o la capacidad del organismo para regular la temperatura. "Nunca debemos suspender un tratamiento por nuestra cuenta, pero sí conviene saber cómo puede influir el calor en determinados medicamentos y qué precauciones debemos adoptar", asegura.
-
Las comidas abundantes pueden ser peligrosas. Después de una comida copiosa, parte del flujo sanguíneo se dirige al aparato digestivo, lo que puede provocar una disminución temporal de la presión arterial, especialmente en personas mayores o que toman medicación para la hipertensión.
-
Hacer deporte a pleno sol multiplica la amenaza. Los expertos recomiendan evitar la actividad física intensa entre las 11:00 y las 18:00 horas y priorizar las primeras horas de la mañana o el final de la tarde. Mareo, dolor de cabeza intenso, visión borrosa, confusión o debilidad extrema son señales de alarma que obligan a detener la actividad.
-
Los mayores de 65 años son el grupo más vulnerable. Presentan una menor sensación de sed, suelen tomar más medicamentos y tienen una capacidad reducida para adaptarse a los cambios bruscos de temperatura, por lo que requieren una vigilancia especial durante los episodios de altas temperaturas.
Cómo actuar y tres recomendaciones básicas
Si una persona pierde el conocimiento, lo primero es comprobar que respira y colocarla tumbada con las piernas elevadas, trasladarla a una zona fresca y mantenerla vigilada. Se debe solicitar atención médica urgente si la pérdida de conocimiento se prolonga, si existe confusión al recuperar la conciencia o si aparecen signos compatibles con un golpe de calor. Las tres recomendaciones básicas para prevenirlo son mantener una hidratación constante, evitar la exposición al sol y el ejercicio físico en las horas centrales del día, y revisar con el farmacéutico o el médico la medicación habitual antes del verano. "El calor no mata de golpe. Mata en la suma de decisiones que damos por normales: la medicación de siempre, la comida de siempre, el paseo de siempre, en el mes que ya no es el de siempre", concluye Barrau.





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.35