Cocina
Gazpacho de tomate y pepino, el sorbo que refresca el verano
ay platos que son sinónimo de verano y el gazpacho encabeza la lista. Esta versión, con tomate y pepino como protagonistas, rebaja la intensidad del ajo y apuesta por una textura sedosa y un color anaranjado que invita a beber. Ideal como entrante, para un almuerzo ligero o incluso para tomar a media tarde en un vaso alto. Se prepara en cinco minutos, pero gana en sabor si se deja reposar en la nevera.
Para elaborar este gazpacho, se necesitan ingredientes muy frescos: un kilo de tomates maduros, mejor si son de variedad pera o de rama, y un pepino grande, al que se le retira la piel para evitar ese punto amargo que a veces aparece en la base. El ajo es opcional y, en esta receta, se recomienda usar solo medio diente, ya que el pepino ya aporta suficiente carácter. El resto de la lista incluye 50 mililitros de aceite de oliva virgen extra, 30 mililitros de vinagre —de vino tinto o de manzana, al gusto—, 200 mililitros de agua fría y sal.
El proceso es directo y no requiere fuego. Se lavan y trocean los tomates y el pepino, se colocan en el vaso de la batidora junto con el ajo, el aceite, el vinagre, el agua y la sal. Se tritura a máxima potencia hasta obtener una crema fina y homogénea. Es importante probar en este punto y ajustar la sazón o el punto de acidez antes de meterlo en el frigorífico. El gazpacho debe reposar tapado en la nevera durante un mínimo de dos horas; si se prepara de un día para otro, los sabores se fusionan y la textura se vuelve más redonda. A la hora de servir, se agita ligeramente, se vierte en cuencos o vasos y se adorna con unos daditos de pepino, picatostes o incluso unas gotas de aceite de oliva por encima para dar brillo.

Para elaborar este gazpacho, se necesitan ingredientes muy frescos: un kilo de tomates maduros, mejor si son de variedad pera o de rama, y un pepino grande, al que se le retira la piel para evitar ese punto amargo que a veces aparece en la base. El ajo es opcional y, en esta receta, se recomienda usar solo medio diente, ya que el pepino ya aporta suficiente carácter. El resto de la lista incluye 50 mililitros de aceite de oliva virgen extra, 30 mililitros de vinagre —de vino tinto o de manzana, al gusto—, 200 mililitros de agua fría y sal.
El proceso es directo y no requiere fuego. Se lavan y trocean los tomates y el pepino, se colocan en el vaso de la batidora junto con el ajo, el aceite, el vinagre, el agua y la sal. Se tritura a máxima potencia hasta obtener una crema fina y homogénea. Es importante probar en este punto y ajustar la sazón o el punto de acidez antes de meterlo en el frigorífico. El gazpacho debe reposar tapado en la nevera durante un mínimo de dos horas; si se prepara de un día para otro, los sabores se fusionan y la textura se vuelve más redonda. A la hora de servir, se agita ligeramente, se vierte en cuencos o vasos y se adorna con unos daditos de pepino, picatostes o incluso unas gotas de aceite de oliva por encima para dar brillo.


























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.148