Cocina
Vasitos de yogur con frutos rojos, dulzura en capas
El postre perfecto para los días de calor no necesita horno ni complicaciones. Estos vasitos de yogur con frutos rojos juegan con la textura cremosa del lácteo y la acidez viva de las fresas, frambuesas, arándanos y moras. Se presentan en capas alternas que, además de vistosas, permiten disfrutar de cada bocado con matices diferentes. Fáciles de montar y perfectos para preparar con antelación
La base de esta receta son 500 gramos de yogur natural, preferiblemente griego por su consistencia más espesa, y 200 gramos de frutos rojos variados. Se pueden utilizar frescos o congelados; en el segundo caso, basta con descongelarlos previamente y escurrir ligeramente el exceso de líquido. Para endulzar, se añaden cuatro cucharadas de azúcar blanco o, si se prefiere un sabor más complejo, dos cucharadas de miel líquida. Un chorrito de zumo de limón fresco realza el color y la viveza de los frutos.
El montaje se divide en dos pasos. En primer lugar, se baten los yogures con unas varillas hasta que queden suaves y sin grumos. En segundo lugar, se trituran tres cuartas partes de los frutos rojos junto con el azúcar y el limón, hasta obtener una salsa fina de textura fluida. El resto de los frutos se reservan enteros para la decoración. En vasos de cristal transparente, se coloca una cucharada de yogur, seguida de otra de salsa de frutos rojos, y se repite la operación hasta llenar el recipiente, terminando siempre con una capa de yogur. La superficie se adorna con los frutos enteros reservados y, si se desea, una hojita de menta fresca que aporta contraste visual y aromático. Los vasitos se mantienen en la nevera al menos una hora antes de servir, para que las capas se asienten y los sabores se integren.

La base de esta receta son 500 gramos de yogur natural, preferiblemente griego por su consistencia más espesa, y 200 gramos de frutos rojos variados. Se pueden utilizar frescos o congelados; en el segundo caso, basta con descongelarlos previamente y escurrir ligeramente el exceso de líquido. Para endulzar, se añaden cuatro cucharadas de azúcar blanco o, si se prefiere un sabor más complejo, dos cucharadas de miel líquida. Un chorrito de zumo de limón fresco realza el color y la viveza de los frutos.
El montaje se divide en dos pasos. En primer lugar, se baten los yogures con unas varillas hasta que queden suaves y sin grumos. En segundo lugar, se trituran tres cuartas partes de los frutos rojos junto con el azúcar y el limón, hasta obtener una salsa fina de textura fluida. El resto de los frutos se reservan enteros para la decoración. En vasos de cristal transparente, se coloca una cucharada de yogur, seguida de otra de salsa de frutos rojos, y se repite la operación hasta llenar el recipiente, terminando siempre con una capa de yogur. La superficie se adorna con los frutos enteros reservados y, si se desea, una hojita de menta fresca que aporta contraste visual y aromático. Los vasitos se mantienen en la nevera al menos una hora antes de servir, para que las capas se asienten y los sabores se integren.

























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