Día Sábado, 15 de Agosto de 2026
ACTUALIDAD
El síndrome de la burbuja laboral acecha a los jóvenes en su primer empleo
La llegada al primer empleo abre una etapa de aprendizaje y adaptación para los jóvenes, pero también puede ser el punto de partida del denominado síndrome del trabajador burbuja, un fenómeno que refleja cómo los límites entre la vida laboral y la personal se difuminan cuando el trabajo invade también los momentos destinados al descanso, el ocio o la vida personal. Esta conexión permanente puede adoptar formas muy diversas y se ha convertido en una realidad para muchos trabajadores: según datos del Foro Económico Mundial, un 10% revisa su correo corporativo de forma compulsiva y otro 10% lo consulta al menos una vez por hora.
Los primeros pasos de muchos profesionales junior tienen lugar, además, en un mercado laboral complejo. Según el último Informe Trimestral de Jóvenes y Mercado de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Economía Social, la tasa de paro entre las personas de 16 a 24 años se sitúa en el 24,5% , más del doble que la del conjunto de trabajadores y la segunda más elevada de la Unión Europea. A ello se suma que, en el primer trimestre de 2026, el 41,3% de quienes pertenecen a esta franja de edad contaba con un contrato temporal, con niveles de temporalidad involuntaria muy superiores a los registrados en la Eurozona. Un contexto que puede aumentar la presión que sienten quienes inician su trayectoria laboral, haciendo aún más importante que las organizaciones favorezcan procesos de acogida y desarrollo que les ayuden a ganar confianza.
"Todos hemos tenido un primer día en un trabajo en el que hemos querido demostrar lo que valíamos, pero también nos hemos preguntado si estaríamos a la altura. Esa mezcla de ilusión, ganas de hacerlo bien e incertidumbre acompaña a la mayoría de las personas cuando empiezan su primera etapa profesional, un momento en el que comienzan a construir su forma de trabajar, de relacionarse con los demás y de ganar confianza. Ahí es donde las organizaciones debemos ser conscientes de que la forma en la que acogemos y acompañamos a los nuevos talentos puede marcar la manera en la que afrontarán su trayectoria profesional", explica Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España.
Cinco claves para una primera experiencia laboral positiva
Los expertos de Cigna Healthcare ofrecen una serie de recomendaciones para convertir la primera experiencia laboral en una etapa de aprendizaje y crecimiento. La primera es hacer que el primer día no se sienta como un salto al vacío , con un proceso de onboarding que empiece antes de la incorporación, enviando información sobre la dinámica del equipo y asegurando que todos los accesos estén listos. La segunda es fomentar un mentoring basado en la confianza , con una persona de referencia que ayude a resolver dudas y a entender mejor la organización.
La tercera es ofrecer herramientas formativas personalizadas que incluyan tanto competencias técnicas como habilidades transversales como la comunicación, la gestión del tiempo o la inteligencia emocional. La cuarta es crear una cultura en la que equivocarse no dé miedo , donde los errores se compartan con naturalidad y se conviertan en oportunidades de mejora. Por último, la quinta es reconocer los pequeños avances, no solo los grandes resultados , y potenciar la innovación que aporta la mirada fresca de los nuevos profesionales. "Si les ofrecemos un entorno en el que puedan preguntar, aprender y asumir responsabilidades de forma progresiva, también les estaremos ayudando a descubrir sus capacidades, a entender que sus aportaciones cuentan y a ganar la confianza necesaria para convertirse, poco a poco, en los profesionales que quieren ser", concluye Bueno.

La llegada al primer empleo abre una etapa de aprendizaje y adaptación para los jóvenes, pero también puede ser el punto de partida del denominado síndrome del trabajador burbuja, un fenómeno que refleja cómo los límites entre la vida laboral y la personal se difuminan cuando el trabajo invade también los momentos destinados al descanso, el ocio o la vida personal. Esta conexión permanente puede adoptar formas muy diversas y se ha convertido en una realidad para muchos trabajadores: según datos del Foro Económico Mundial, un 10% revisa su correo corporativo de forma compulsiva y otro 10% lo consulta al menos una vez por hora.
Los primeros pasos de muchos profesionales junior tienen lugar, además, en un mercado laboral complejo. Según el último Informe Trimestral de Jóvenes y Mercado de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Economía Social, la tasa de paro entre las personas de 16 a 24 años se sitúa en el 24,5% , más del doble que la del conjunto de trabajadores y la segunda más elevada de la Unión Europea. A ello se suma que, en el primer trimestre de 2026, el 41,3% de quienes pertenecen a esta franja de edad contaba con un contrato temporal, con niveles de temporalidad involuntaria muy superiores a los registrados en la Eurozona. Un contexto que puede aumentar la presión que sienten quienes inician su trayectoria laboral, haciendo aún más importante que las organizaciones favorezcan procesos de acogida y desarrollo que les ayuden a ganar confianza.
"Todos hemos tenido un primer día en un trabajo en el que hemos querido demostrar lo que valíamos, pero también nos hemos preguntado si estaríamos a la altura. Esa mezcla de ilusión, ganas de hacerlo bien e incertidumbre acompaña a la mayoría de las personas cuando empiezan su primera etapa profesional, un momento en el que comienzan a construir su forma de trabajar, de relacionarse con los demás y de ganar confianza. Ahí es donde las organizaciones debemos ser conscientes de que la forma en la que acogemos y acompañamos a los nuevos talentos puede marcar la manera en la que afrontarán su trayectoria profesional", explica Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España.
Cinco claves para una primera experiencia laboral positiva
Los expertos de Cigna Healthcare ofrecen una serie de recomendaciones para convertir la primera experiencia laboral en una etapa de aprendizaje y crecimiento. La primera es hacer que el primer día no se sienta como un salto al vacío , con un proceso de onboarding que empiece antes de la incorporación, enviando información sobre la dinámica del equipo y asegurando que todos los accesos estén listos. La segunda es fomentar un mentoring basado en la confianza , con una persona de referencia que ayude a resolver dudas y a entender mejor la organización.
La tercera es ofrecer herramientas formativas personalizadas que incluyan tanto competencias técnicas como habilidades transversales como la comunicación, la gestión del tiempo o la inteligencia emocional. La cuarta es crear una cultura en la que equivocarse no dé miedo , donde los errores se compartan con naturalidad y se conviertan en oportunidades de mejora. Por último, la quinta es reconocer los pequeños avances, no solo los grandes resultados , y potenciar la innovación que aporta la mirada fresca de los nuevos profesionales. "Si les ofrecemos un entorno en el que puedan preguntar, aprender y asumir responsabilidades de forma progresiva, también les estaremos ayudando a descubrir sus capacidades, a entender que sus aportaciones cuentan y a ganar la confianza necesaria para convertirse, poco a poco, en los profesionales que quieren ser", concluye Bueno.















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