SALUD
Desmontando los mitos: pulseras y ultrasonidos no sirven contra los mosquitos
Con la llegada del verano y el aumento de la actividad de los mosquitos, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una advertencia sobre la falta de eficacia de dos tipos de productos muy populares: las pulseras repelentes y los aparatos de ultrasonidos. Según la organización, las pulseras impregnadas con repelente no protegen más allá de la zona que rodea a la muñeca, mientras que los dispositivos de ultrasonidos continúan sin contar con la evidencia científica que respalde su capacidad para alejar a los insectos.
En su lugar, OCU recomienda el uso de repelentes cutáneos en espray, gel o barra, que actúan alterando los receptores olfativos del mosquito e impiden que localice con facilidad a la persona. La efectividad de estos productos depende tanto del principio activo como de su concentración. Los más potentes son los formulados con DEET , aunque pueden provocar irritación y no deben usarse en menores de dos años; en adultos basta una concentración del 20%. La icaridina o picaridina es otro principio activo eficaz que, al 20%, protege hasta seis horas. Otras sustancias útiles, aunque algo menos eficaces, son el citriodiol y el IR 3535. Los aceites esenciales, como el geraniol o la lavanda, apenas protegen durante media hora, pero son menos tóxicos.
En caso de que los mosquitos ya hayan entrado en la vivienda, los insecticidas domésticos en aerosol o difusores eléctricos pueden ser una herramienta útil, aunque OCU recomienda utilizarlos con moderación, ya que sus principios activos (piretrinas) podrían resultar tóxicos a largo plazo. Una alternativa interesante y nada tóxica es el uso de un ventilador , que al mover el aire dispersa el CO2 de la respiración y las sustancias liberadas por la piel, reduciendo entre un 45% y un 60% las picaduras.
Más allá de los productos comerciales, la prevención sigue siendo la mejor defensa. OCU recomienda eliminar cualquier recipiente en el que pueda acumularse agua estancada, como cubos, macetas o platos de jardineras, instalar mosquiteras en ventanas y puertas, y vestir prendas de manga larga y pantalón largo, especialmente al amanecer y al atardecer, cuando los mosquitos están más activos. "Desconfiar de las soluciones milagro y apostar por medidas cuya eficacia sí ha sido demostrada" es la clave para disfrutar del verano sin picaduras, concluye la organización.

Con la llegada del verano y el aumento de la actividad de los mosquitos, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una advertencia sobre la falta de eficacia de dos tipos de productos muy populares: las pulseras repelentes y los aparatos de ultrasonidos. Según la organización, las pulseras impregnadas con repelente no protegen más allá de la zona que rodea a la muñeca, mientras que los dispositivos de ultrasonidos continúan sin contar con la evidencia científica que respalde su capacidad para alejar a los insectos.
En su lugar, OCU recomienda el uso de repelentes cutáneos en espray, gel o barra, que actúan alterando los receptores olfativos del mosquito e impiden que localice con facilidad a la persona. La efectividad de estos productos depende tanto del principio activo como de su concentración. Los más potentes son los formulados con DEET , aunque pueden provocar irritación y no deben usarse en menores de dos años; en adultos basta una concentración del 20%. La icaridina o picaridina es otro principio activo eficaz que, al 20%, protege hasta seis horas. Otras sustancias útiles, aunque algo menos eficaces, son el citriodiol y el IR 3535. Los aceites esenciales, como el geraniol o la lavanda, apenas protegen durante media hora, pero son menos tóxicos.
En caso de que los mosquitos ya hayan entrado en la vivienda, los insecticidas domésticos en aerosol o difusores eléctricos pueden ser una herramienta útil, aunque OCU recomienda utilizarlos con moderación, ya que sus principios activos (piretrinas) podrían resultar tóxicos a largo plazo. Una alternativa interesante y nada tóxica es el uso de un ventilador , que al mover el aire dispersa el CO2 de la respiración y las sustancias liberadas por la piel, reduciendo entre un 45% y un 60% las picaduras.
Más allá de los productos comerciales, la prevención sigue siendo la mejor defensa. OCU recomienda eliminar cualquier recipiente en el que pueda acumularse agua estancada, como cubos, macetas o platos de jardineras, instalar mosquiteras en ventanas y puertas, y vestir prendas de manga larga y pantalón largo, especialmente al amanecer y al atardecer, cuando los mosquitos están más activos. "Desconfiar de las soluciones milagro y apostar por medidas cuya eficacia sí ha sido demostrada" es la clave para disfrutar del verano sin picaduras, concluye la organización.





























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