Empleo ante el reto demográfico
El relevo generacional no salvará a Galicia del desplome de su población activa
La comunidad perderá 125.000 personas en edad de trabajar y ganará 128.000 mayores de 64 años en solo diez años, según un informe que alerta de la urgencia de activar el talento excluido.
Galicia afronta una transformación demográfica de calado que marcará el mercado laboral en los próximos años. Según las proyecciones del INE, entre 2030 y 2040 la comunidad perderá 125.280 personas en edad laboral (de 16 a 64 años), mientras que la población mayor de 64 años aumentará en 127.958 personas, un crecimiento del 16%. Esta doble tendencia estrechará la base de talento disponible y elevará la presión sobre el sistema de protección social.
Así lo refleja el análisis Inclusión y Empleo ante el reto demográfico, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, que advierte de que la reducción de la población potencialmente activa coincidirá con la salida progresiva de las generaciones del baby boom y de la generación X, que irán superando los 64 años, mientras que las cohortes jóvenes que entran son cada vez menos numerosas por la baja natalidad.
En este contexto, el peso de las personas de 50 a 64 años sobre el total de población en edad laboral pasará del 38% en 2026 al 40,8% en 2035, y se mantendrá en el 39,7% en 2040. Es decir, cerca de dos de cada cinco personas potencialmente activas tendrán más de 50 años, lo que convierte al talento sénior en un recurso imprescindible. Además, este tramo de edad es actualmente un 68,6% más numeroso que el de 20 a 34 años, una diferencia que, aunque se reducirá al 51,1% en 2040, mantendrá su superioridad numérica durante todo el horizonte analizado.
Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, subraya que "el desafío demográfico exige cambiar la forma en que entendemos y movilizamos el talento". A su juicio, la inclusión debe situarse en el centro de la respuesta, ya que no es posible prescindir de personas con discapacidad, mujeres en riesgo de exclusión o desempleados de larga duración cuando las empresas afrontan una creciente escasez de profesionales.
Para hacer frente a este escenario, el informe identifica varias palancas estratégicas. En primer lugar, la inclusión laboral como reserva de talento, que exige invertir en orientación, formación, accesibilidad y acompañamiento, así como eliminar prejuicios y barreras. También subraya la necesidad de retener el talento sénior, combatiendo el edadismo y facilitando la actualización de competencias y la prolongación voluntaria de las trayectorias profesionales. Asimismo, aboga por trayectorias laborales más flexibles y saludables, con formación continua, adaptación de puestos y transiciones graduales hacia la jubilación.
Otra de las medidas señaladas es la migración ordenada y conectada con las necesidades reales, que requiere homologación ágil de titulaciones y políticas de acogida y no discriminación. A ello se suma la necesidad de cualificar y recualificar a la población activa para reducir el desajuste entre competencias disponibles y demandadas, así como el impulso de la digitalización y la inteligencia artificial para elevar la productividad del talento disponible. Por último, el informe incide en la prevención del absentismo, que alcanzó el 7,6% de las horas pactadas en 2025, su máximo histórico.
Mesonero concluye que "la respuesta no puede apoyarse en una única medida: requiere activar todo el talento disponible" y advierte de que, si no se actúa, la escasez de profesionales pondrá en riesgo la competitividad de las empresas y la sostenibilidad del estado del bienestar.

Galicia afronta una transformación demográfica de calado que marcará el mercado laboral en los próximos años. Según las proyecciones del INE, entre 2030 y 2040 la comunidad perderá 125.280 personas en edad laboral (de 16 a 64 años), mientras que la población mayor de 64 años aumentará en 127.958 personas, un crecimiento del 16%. Esta doble tendencia estrechará la base de talento disponible y elevará la presión sobre el sistema de protección social.
Así lo refleja el análisis Inclusión y Empleo ante el reto demográfico, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, que advierte de que la reducción de la población potencialmente activa coincidirá con la salida progresiva de las generaciones del baby boom y de la generación X, que irán superando los 64 años, mientras que las cohortes jóvenes que entran son cada vez menos numerosas por la baja natalidad.
En este contexto, el peso de las personas de 50 a 64 años sobre el total de población en edad laboral pasará del 38% en 2026 al 40,8% en 2035, y se mantendrá en el 39,7% en 2040. Es decir, cerca de dos de cada cinco personas potencialmente activas tendrán más de 50 años, lo que convierte al talento sénior en un recurso imprescindible. Además, este tramo de edad es actualmente un 68,6% más numeroso que el de 20 a 34 años, una diferencia que, aunque se reducirá al 51,1% en 2040, mantendrá su superioridad numérica durante todo el horizonte analizado.
Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, subraya que "el desafío demográfico exige cambiar la forma en que entendemos y movilizamos el talento". A su juicio, la inclusión debe situarse en el centro de la respuesta, ya que no es posible prescindir de personas con discapacidad, mujeres en riesgo de exclusión o desempleados de larga duración cuando las empresas afrontan una creciente escasez de profesionales.
Para hacer frente a este escenario, el informe identifica varias palancas estratégicas. En primer lugar, la inclusión laboral como reserva de talento, que exige invertir en orientación, formación, accesibilidad y acompañamiento, así como eliminar prejuicios y barreras. También subraya la necesidad de retener el talento sénior, combatiendo el edadismo y facilitando la actualización de competencias y la prolongación voluntaria de las trayectorias profesionales. Asimismo, aboga por trayectorias laborales más flexibles y saludables, con formación continua, adaptación de puestos y transiciones graduales hacia la jubilación.
Otra de las medidas señaladas es la migración ordenada y conectada con las necesidades reales, que requiere homologación ágil de titulaciones y políticas de acogida y no discriminación. A ello se suma la necesidad de cualificar y recualificar a la población activa para reducir el desajuste entre competencias disponibles y demandadas, así como el impulso de la digitalización y la inteligencia artificial para elevar la productividad del talento disponible. Por último, el informe incide en la prevención del absentismo, que alcanzó el 7,6% de las horas pactadas en 2025, su máximo histórico.
Mesonero concluye que "la respuesta no puede apoyarse en una única medida: requiere activar todo el talento disponible" y advierte de que, si no se actúa, la escasez de profesionales pondrá en riesgo la competitividad de las empresas y la sostenibilidad del estado del bienestar.




































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.78