SALUD
Dormir mal tras las vacaciones no es solo un problema de sueño
El insomnio que aparece tras las vacaciones no siempre responde únicamente a un problema de sueño, sino que con frecuencia es la manifestación de un sistema nervioso que permanece en estado de alerta y tiene dificultades para volver al modo de descanso y recuperación, según ha señalado el Dr. Guillermo Recatero, especialista en Medicina del Sueño, medicina regenerativa, salud integrativa y longevidad saludable. El experto ha defendido un abordaje que vaya más allá de "dormir más horas" o recurrir únicamente a la medicación, y que incluya la identificación de los factores que mantienen la hiperactivación del organismo.
"Muchas personas creen que dormir mal es solo un problema del sueño, pero a menudo encontramos un sistema nervioso que ha perdido flexibilidad para pasar de la activación al descanso. La persona puede estar agotada y, al mismo tiempo, sentir que su cuerpo sigue 'encendido'. Ahí es donde debemos mirar más allá de la cama y entender cómo está funcionando su sistema nervioso autónomo", explica Recatero. Desde esta perspectiva, el insomnio no debe abordarse únicamente con medicación ni con soluciones dirigidas solo a aumentar las horas de sueño. "Si no identificamos qué está manteniendo la hiperactivación, podemos aliviar el síntoma sin actuar sobre los factores que lo perpetúan", señala.
El sueño empieza mucho antes de irse a la cama
Uno de los errores más frecuentes tras las vacaciones es intentar recuperar el sueño de forma brusca, adelantando la hora de acostarse. Sin embargo, el cerebro y el cuerpo necesitan señales repetidas y progresivas para volver a orientarse. "El sueño no empieza cuando nos metemos en la cama. Empieza por la mañana, con la luz que recibe nuestro cerebro, continúa con nuestros horarios, actividad física, alimentación y nivel de estrés, y culmina por la noche cuando el sistema nervioso interpreta que existe suficiente seguridad para reducir la vigilancia y permitir el descanso", apunta el especialista. Por eso, la vuelta a la rutina puede convertirse en una oportunidad para reconstruir una relación más saludable con el descanso, manteniendo horarios estables, exponiéndose a luz natural por la mañana y reduciendo estímulos en las horas previas al sueño.
El nervio vago desempeña un papel clave en el equilibrio del sistema nervioso autónomo. Mientras el sistema simpático prepara al organismo para la acción y la alerta, el sistema parasimpático favorece el descanso, la digestión y la recuperación. El nervio vago es una de las principales vías de este último y participa en la comunicación bidireccional entre el cerebro y distintos órganos. "Cuando favorecemos una mejor regulación autonómica, buscamos que el organismo pueda salir del modo de alerta cuando ya no lo necesita y acceder con mayor facilidad a un estado compatible con el descanso y la recuperación", explica Recatero.
Una técnica sencilla para empezar a recuperar el descanso
Para facilitar la transición de las vacaciones a la rutina, el Dr. Recatero recomienda practicar durante cinco minutos, una o dos veces al día y especialmente al final de la tarde, una respiración lenta y cómoda con una exhalación ligeramente más larga que la inhalación, como inspirar durante cuatro segundos y exhalar durante seis, sin forzar. "La respiración es una de las pocas funciones sobre las que podemos actuar voluntariamente y que, al mismo tiempo, se relaciona estrechamente con el sistema nervioso autónomo. No se trata de obligarse a dormir, sino de entrenar repetidamente la transición hacia el descanso", concluye el especialista.

El insomnio que aparece tras las vacaciones no siempre responde únicamente a un problema de sueño, sino que con frecuencia es la manifestación de un sistema nervioso que permanece en estado de alerta y tiene dificultades para volver al modo de descanso y recuperación, según ha señalado el Dr. Guillermo Recatero, especialista en Medicina del Sueño, medicina regenerativa, salud integrativa y longevidad saludable. El experto ha defendido un abordaje que vaya más allá de "dormir más horas" o recurrir únicamente a la medicación, y que incluya la identificación de los factores que mantienen la hiperactivación del organismo.
"Muchas personas creen que dormir mal es solo un problema del sueño, pero a menudo encontramos un sistema nervioso que ha perdido flexibilidad para pasar de la activación al descanso. La persona puede estar agotada y, al mismo tiempo, sentir que su cuerpo sigue 'encendido'. Ahí es donde debemos mirar más allá de la cama y entender cómo está funcionando su sistema nervioso autónomo", explica Recatero. Desde esta perspectiva, el insomnio no debe abordarse únicamente con medicación ni con soluciones dirigidas solo a aumentar las horas de sueño. "Si no identificamos qué está manteniendo la hiperactivación, podemos aliviar el síntoma sin actuar sobre los factores que lo perpetúan", señala.
El sueño empieza mucho antes de irse a la cama
Uno de los errores más frecuentes tras las vacaciones es intentar recuperar el sueño de forma brusca, adelantando la hora de acostarse. Sin embargo, el cerebro y el cuerpo necesitan señales repetidas y progresivas para volver a orientarse. "El sueño no empieza cuando nos metemos en la cama. Empieza por la mañana, con la luz que recibe nuestro cerebro, continúa con nuestros horarios, actividad física, alimentación y nivel de estrés, y culmina por la noche cuando el sistema nervioso interpreta que existe suficiente seguridad para reducir la vigilancia y permitir el descanso", apunta el especialista. Por eso, la vuelta a la rutina puede convertirse en una oportunidad para reconstruir una relación más saludable con el descanso, manteniendo horarios estables, exponiéndose a luz natural por la mañana y reduciendo estímulos en las horas previas al sueño.
El nervio vago desempeña un papel clave en el equilibrio del sistema nervioso autónomo. Mientras el sistema simpático prepara al organismo para la acción y la alerta, el sistema parasimpático favorece el descanso, la digestión y la recuperación. El nervio vago es una de las principales vías de este último y participa en la comunicación bidireccional entre el cerebro y distintos órganos. "Cuando favorecemos una mejor regulación autonómica, buscamos que el organismo pueda salir del modo de alerta cuando ya no lo necesita y acceder con mayor facilidad a un estado compatible con el descanso y la recuperación", explica Recatero.
Una técnica sencilla para empezar a recuperar el descanso
Para facilitar la transición de las vacaciones a la rutina, el Dr. Recatero recomienda practicar durante cinco minutos, una o dos veces al día y especialmente al final de la tarde, una respiración lenta y cómoda con una exhalación ligeramente más larga que la inhalación, como inspirar durante cuatro segundos y exhalar durante seis, sin forzar. "La respiración es una de las pocas funciones sobre las que podemos actuar voluntariamente y que, al mismo tiempo, se relaciona estrechamente con el sistema nervioso autónomo. No se trata de obligarse a dormir, sino de entrenar repetidamente la transición hacia el descanso", concluye el especialista.





























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