TUI
Tui revive la hazaña de cinco jóvenes en el Miño
El próximo miércoles, 2 de septiembre, la Sala Municipal de Exposiciones de Tui abrirá sus puertas a la muestra “O río que nos move”, un viaje fotográfico que rememora la gesta de cinco jóvenes del Baixo Miño que, en 1985, descendieron los 317 kilómetros del río en canoas construidas por ellos mismos. La inauguración, programada a las 19.00 horas en el edificio Francisco Sánchez, supondrá el regreso de una aventura que, cuatro décadas después, se convierte en un proyecto expositivo para reivindicar la protección del principal cauce fronterizo de la península.
Aquella odisea comenzó el 20 de junio de 1985 en el Pedregal de Irimia (Meira, Lugo) y concluyó diez días después en la desembocadura entre Caminha y A Guarda. Los cinco expedicionarios –Carlos Carrera, Xurxo Estévez, Juanjo Otero, Santos González y Rafa Cid–, entonces con edades comprendidas entre los 21 y los 23 años, fabricaron sus propias canoas tras localizar un plano en una librería especializada de Madrid y consultar con estaleiros de embarcaciones de madera. Durante el descenso, sortearon cinco encoros, rápidos peligrosos en el tramo de Melgaço-Arbo y los cambios bruscos de corriente provocados por las pesqueiras, llegando a sufrir el vuelco de una de las canoas y la rotura de otra al chocar contra un peñasco en mitad del río.
La exposición, que permanecerá abierta hasta el 23 de septiembre, está compuesta por 99 fotografías tomadas por el propio Carlos Carrera durante la travesía, acompañadas de una banda sonora original con fragmentos del Archivo Sonoro del Río Miño depositado en el Consello da Cultura Galega. Además, se exhibirá una de las canoas originales, recuperada de una palloza y restaurada para la ocasión, junto a los chalecos y remos que utilizaron los navegantes.
El acto de apertura contará con un coloquio en el que participarán los alcaldes de Tui y Valença, Enrique Cabaleiro y José Manuel Carpinteira; el máximo responsable de la Comandancia Naval, Víctor García Pozuelo; el historiador Rafael Sánchez Bargiela y el piragüista olímpico Enrique Míguez, medalla de bronce en Los Ángeles 1984. El debate, centrado en la condición transfronteriza del Miño y su valor como símbolo de unión entre Galicia y Portugal, servirá para reflexionar sobre el estado actual del río y su potencial como eje de desarrollo cultural y turístico.
La concelleira de Ensino, Cultura e Mocidade, Sonsoles Vicente Solla, destacó que esta muestra “ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el estado del río y el potencial inmenso que nos ofrece”, y subrayó que, “en el tiempo de los caminos, la del padre Miño es la gran ruta por descubrir, recuperando el Miño como hilo conductor de nuestra historia, de nuestro paisaje y de nuestra identidad colectiva”.
Los cinco protagonistas, que han constituido la asociación cultural A.C. 40 anos do descenso do Miño, cuentan con el apoyo de la Xunta de Galicia, las diputaciones de Lugo, Ourense y Pontevedra, varios concellos y entidades privadas para impulsar este proyecto. Entre sus objetivos, figura la solicitud a la Xunta de que el río Miño sea declarado Itinerario Cultural Autonómico, con la aspiración de extender el reconocimiento a Portugal, una iniciativa que ya ha despertado el interés de algunos municipios lusos. “Máis que nunca, O Minho não separa, une”, concluye el relato de la aventura que, cuatro décadas después, sigue moviendo conciencias en ambas orillas.

El próximo miércoles, 2 de septiembre, la Sala Municipal de Exposiciones de Tui abrirá sus puertas a la muestra “O río que nos move”, un viaje fotográfico que rememora la gesta de cinco jóvenes del Baixo Miño que, en 1985, descendieron los 317 kilómetros del río en canoas construidas por ellos mismos. La inauguración, programada a las 19.00 horas en el edificio Francisco Sánchez, supondrá el regreso de una aventura que, cuatro décadas después, se convierte en un proyecto expositivo para reivindicar la protección del principal cauce fronterizo de la península.
Aquella odisea comenzó el 20 de junio de 1985 en el Pedregal de Irimia (Meira, Lugo) y concluyó diez días después en la desembocadura entre Caminha y A Guarda. Los cinco expedicionarios –Carlos Carrera, Xurxo Estévez, Juanjo Otero, Santos González y Rafa Cid–, entonces con edades comprendidas entre los 21 y los 23 años, fabricaron sus propias canoas tras localizar un plano en una librería especializada de Madrid y consultar con estaleiros de embarcaciones de madera. Durante el descenso, sortearon cinco encoros, rápidos peligrosos en el tramo de Melgaço-Arbo y los cambios bruscos de corriente provocados por las pesqueiras, llegando a sufrir el vuelco de una de las canoas y la rotura de otra al chocar contra un peñasco en mitad del río.
La exposición, que permanecerá abierta hasta el 23 de septiembre, está compuesta por 99 fotografías tomadas por el propio Carlos Carrera durante la travesía, acompañadas de una banda sonora original con fragmentos del Archivo Sonoro del Río Miño depositado en el Consello da Cultura Galega. Además, se exhibirá una de las canoas originales, recuperada de una palloza y restaurada para la ocasión, junto a los chalecos y remos que utilizaron los navegantes.
El acto de apertura contará con un coloquio en el que participarán los alcaldes de Tui y Valença, Enrique Cabaleiro y José Manuel Carpinteira; el máximo responsable de la Comandancia Naval, Víctor García Pozuelo; el historiador Rafael Sánchez Bargiela y el piragüista olímpico Enrique Míguez, medalla de bronce en Los Ángeles 1984. El debate, centrado en la condición transfronteriza del Miño y su valor como símbolo de unión entre Galicia y Portugal, servirá para reflexionar sobre el estado actual del río y su potencial como eje de desarrollo cultural y turístico.
La concelleira de Ensino, Cultura e Mocidade, Sonsoles Vicente Solla, destacó que esta muestra “ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el estado del río y el potencial inmenso que nos ofrece”, y subrayó que, “en el tiempo de los caminos, la del padre Miño es la gran ruta por descubrir, recuperando el Miño como hilo conductor de nuestra historia, de nuestro paisaje y de nuestra identidad colectiva”.
Los cinco protagonistas, que han constituido la asociación cultural A.C. 40 anos do descenso do Miño, cuentan con el apoyo de la Xunta de Galicia, las diputaciones de Lugo, Ourense y Pontevedra, varios concellos y entidades privadas para impulsar este proyecto. Entre sus objetivos, figura la solicitud a la Xunta de que el río Miño sea declarado Itinerario Cultural Autonómico, con la aspiración de extender el reconocimiento a Portugal, una iniciativa que ya ha despertado el interés de algunos municipios lusos. “Máis que nunca, O Minho não separa, une”, concluye el relato de la aventura que, cuatro décadas después, sigue moviendo conciencias en ambas orillas.























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