SALUD
El 79% de los hospitales carece de zonas para pacientes con migraña
La migraña es una de las enfermedades neurológicas de mayor prevalencia en España, con un impacto directo en la calidad de vida de millones de personas y en la productividad del sistema sanitario. Sin embargo, un sondeo elaborado por el Observatorio SEDISA de Percepción y Análisis en Gestión Sanitaria con la colaboración de Lundbeck revela que el 79% de los centros sanitarios españoles carece de zonas específicas en urgencias para pacientes con esta patología, y que el 66% no dispone de unidades de migraña ni de protocolos diferenciados para embarazadas o niños. La encuesta, realizada con la participación de 88 profesionales sanitarios —mayoritariamente directivos de la salud del sector público—, evidencia un déficit crítico de recursos especializados que sitúa a la migraña en una posición de infradiagnóstico y desigualdad asistencial.
El presidente de SEDISA, José Soto Bonel, subraya que “la migraña es mucho más que un dolor de cabeza. Los resultados de este sondeo son elocuentes: falta de protocolos específicos, escasez de recursos especializados, débil coordinación entre niveles asistenciales, tiempos de espera excesivos y una alarmante ausencia de planes específicos autonómicos. Este informe debe ser un punto de partida para pasar del análisis a la acción”.
El análisis del estado actual de implantación de medidas clave arroja un panorama preocupante. Solo un 25% de los servicios de neurología cuenta con enfermería especializada en migraña, y un 45% de los participantes afirma que su comunidad autónoma no dispone de un Plan Específico para esta enfermedad, mientras que otro 38% desconoce su existencia. El neurólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y miembro del Comité Asesor del sondeo, Jesús Porta Etessam, señala que “estos datos confirman lo que los neurólogos llevamos años viendo en consulta: la migraña sigue sin recibir la atención estructural que merece. El infradiagnóstico, la falta de unidades especializadas y los tiempos de espera inaceptables no son anécdotas; son el reflejo de un sistema que todavía no ha incorporado esta enfermedad como prioridad clínica y organizativa”.
Barreras organizativas, estructurales y sociales
El sondeo identifica tres grandes bloques de barreras. En el plano organizativo, la falta de comunicación entre Atención Primaria y Especializada (valoración: 5,31/7), la ausencia de manejo compartido (5,16/7) y la fragmentación de la historia clínica (4,16/7) lastran la continuidad asistencial. En cuanto a recursos humanos y estructurales, el tiempo de espera entre consultas emerge como la barrera más crítica (5,58/7), seguida por la escasez de profesionales especializados y las restricciones presupuestarias. En el ámbito social, la infravaloración de la migraña como enfermedad neurológica relevante (5,49/7) y su estigmatización por razones de género (4,41/7) siguen condicionando negativamente el diagnóstico y el abordaje.
La presidenta de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE), Isabel Colomina, pone el acento en la perspectiva del paciente: “Las personas con migraña han soportado durante demasiado tiempo el peso del estigma y del desconocimiento. Que un 79% de los centros carezca de zonas específicas en urgencias no es solo un dato: es la experiencia cotidiana de quienes, en plena crisis, se ven obligados a esperar en entornos de luz y ruido intolerables. Necesitamos un cambio que ponga al paciente en el centro, de verdad”.
Una hoja de ruta con diez medidas prioritarias
El informe, avalado por el consenso del Comité Asesor, propone una hoja de ruta con diez medidas que constituyen una guía para avanzar hacia un modelo más equitativo y eficiente. La más valorada es la implantación de un Plan Específico para la Migraña (media: 6,02/7), entendido como una estrategia estructurada, transversal y coordinada. A continuación, con idéntica puntuación (5,95/7), se sitúan la historia clínica compartida entre Atención Primaria y Especializada, y la mejora del diagnóstico precoz, especialmente en AP.
La subdirectora xeral de Atención Primaria de la Consellería de Sanidade de Galicia, Patricia Pazos, insiste en que el diseño de los circuitos asistenciales ha estado históricamente mal orientado: “Normalmente cuando pensamos en cómo diseñar un circuito asistencial pensamos desde el medio hospitalario hacia abajo, y la Atención Primaria siempre queda para el final. Si la AP es la puerta de entrada de la mayor parte de los procesos clínicos, el circuito debe diseñarse desde este nivel hacia arriba. Hablamos constantemente de la AP vertebradora del sistema; debemos ser congruentes con ello. La creación de protocolos de derivación consensuados entre ambos niveles y el establecimiento de canales de comunicación predeterminados son la clave del éxito”.
La hoja de ruta se completa con medidas como el plan de detección en niños (5,86/7), la interconsulta entre niveles (5,81/7), los protocolos específicos de urgencias y la comunicación interactiva con pacientes en crisis (ambos con 5,80/7), las campañas de educación y sensibilización (5,78/7), el plan de detección en embarazadas (5,74/7) y la participación de los pacientes en la definición de su ruta asistencial (5,68/7).
La responsabilidad de los directivos sanitarios
Desde la perspectiva de la gestión hospitalaria, el gerente del Hospital La Fe de Valencia, José Luis Poveda, apunta que “los directivos sanitarios tenemos la llave para transformar la realidad asistencial de la migraña. Implantar un Plan Específico, crear circuitos de derivación ágiles y dotar de recursos a las unidades de neurología no son utopías: son decisiones de gestión que dependen de voluntad institucional y de liderazgo. Este informe nos da los argumentos y la hoja de ruta para actuar”.
Soto Bonel concluye que “la implantación progresiva de estas medidas permitirá mejorar la calidad de vida de las personas con migraña, optimizar los recursos disponibles y avanzar hacia una sanidad más justa, moderna y centrada en el paciente. El Directivo de la Salud tiene una responsabilidad crucial: liderar el cambio organizativo necesario para que estas medidas se implanten de manera efectiva”. Desde SEDISA se reafirma el compromiso con una Gestión Sanitaria profesionalizada y de excelencia que impulse soluciones innovadoras, sostenibles y centradas en las personas.

La migraña es una de las enfermedades neurológicas de mayor prevalencia en España, con un impacto directo en la calidad de vida de millones de personas y en la productividad del sistema sanitario. Sin embargo, un sondeo elaborado por el Observatorio SEDISA de Percepción y Análisis en Gestión Sanitaria con la colaboración de Lundbeck revela que el 79% de los centros sanitarios españoles carece de zonas específicas en urgencias para pacientes con esta patología, y que el 66% no dispone de unidades de migraña ni de protocolos diferenciados para embarazadas o niños. La encuesta, realizada con la participación de 88 profesionales sanitarios —mayoritariamente directivos de la salud del sector público—, evidencia un déficit crítico de recursos especializados que sitúa a la migraña en una posición de infradiagnóstico y desigualdad asistencial.
El presidente de SEDISA, José Soto Bonel, subraya que “la migraña es mucho más que un dolor de cabeza. Los resultados de este sondeo son elocuentes: falta de protocolos específicos, escasez de recursos especializados, débil coordinación entre niveles asistenciales, tiempos de espera excesivos y una alarmante ausencia de planes específicos autonómicos. Este informe debe ser un punto de partida para pasar del análisis a la acción”.
El análisis del estado actual de implantación de medidas clave arroja un panorama preocupante. Solo un 25% de los servicios de neurología cuenta con enfermería especializada en migraña, y un 45% de los participantes afirma que su comunidad autónoma no dispone de un Plan Específico para esta enfermedad, mientras que otro 38% desconoce su existencia. El neurólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y miembro del Comité Asesor del sondeo, Jesús Porta Etessam, señala que “estos datos confirman lo que los neurólogos llevamos años viendo en consulta: la migraña sigue sin recibir la atención estructural que merece. El infradiagnóstico, la falta de unidades especializadas y los tiempos de espera inaceptables no son anécdotas; son el reflejo de un sistema que todavía no ha incorporado esta enfermedad como prioridad clínica y organizativa”.
Barreras organizativas, estructurales y sociales
El sondeo identifica tres grandes bloques de barreras. En el plano organizativo, la falta de comunicación entre Atención Primaria y Especializada (valoración: 5,31/7), la ausencia de manejo compartido (5,16/7) y la fragmentación de la historia clínica (4,16/7) lastran la continuidad asistencial. En cuanto a recursos humanos y estructurales, el tiempo de espera entre consultas emerge como la barrera más crítica (5,58/7), seguida por la escasez de profesionales especializados y las restricciones presupuestarias. En el ámbito social, la infravaloración de la migraña como enfermedad neurológica relevante (5,49/7) y su estigmatización por razones de género (4,41/7) siguen condicionando negativamente el diagnóstico y el abordaje.
La presidenta de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE), Isabel Colomina, pone el acento en la perspectiva del paciente: “Las personas con migraña han soportado durante demasiado tiempo el peso del estigma y del desconocimiento. Que un 79% de los centros carezca de zonas específicas en urgencias no es solo un dato: es la experiencia cotidiana de quienes, en plena crisis, se ven obligados a esperar en entornos de luz y ruido intolerables. Necesitamos un cambio que ponga al paciente en el centro, de verdad”.
Una hoja de ruta con diez medidas prioritarias
El informe, avalado por el consenso del Comité Asesor, propone una hoja de ruta con diez medidas que constituyen una guía para avanzar hacia un modelo más equitativo y eficiente. La más valorada es la implantación de un Plan Específico para la Migraña (media: 6,02/7), entendido como una estrategia estructurada, transversal y coordinada. A continuación, con idéntica puntuación (5,95/7), se sitúan la historia clínica compartida entre Atención Primaria y Especializada, y la mejora del diagnóstico precoz, especialmente en AP.
La subdirectora xeral de Atención Primaria de la Consellería de Sanidade de Galicia, Patricia Pazos, insiste en que el diseño de los circuitos asistenciales ha estado históricamente mal orientado: “Normalmente cuando pensamos en cómo diseñar un circuito asistencial pensamos desde el medio hospitalario hacia abajo, y la Atención Primaria siempre queda para el final. Si la AP es la puerta de entrada de la mayor parte de los procesos clínicos, el circuito debe diseñarse desde este nivel hacia arriba. Hablamos constantemente de la AP vertebradora del sistema; debemos ser congruentes con ello. La creación de protocolos de derivación consensuados entre ambos niveles y el establecimiento de canales de comunicación predeterminados son la clave del éxito”.
La hoja de ruta se completa con medidas como el plan de detección en niños (5,86/7), la interconsulta entre niveles (5,81/7), los protocolos específicos de urgencias y la comunicación interactiva con pacientes en crisis (ambos con 5,80/7), las campañas de educación y sensibilización (5,78/7), el plan de detección en embarazadas (5,74/7) y la participación de los pacientes en la definición de su ruta asistencial (5,68/7).
La responsabilidad de los directivos sanitarios
Desde la perspectiva de la gestión hospitalaria, el gerente del Hospital La Fe de Valencia, José Luis Poveda, apunta que “los directivos sanitarios tenemos la llave para transformar la realidad asistencial de la migraña. Implantar un Plan Específico, crear circuitos de derivación ágiles y dotar de recursos a las unidades de neurología no son utopías: son decisiones de gestión que dependen de voluntad institucional y de liderazgo. Este informe nos da los argumentos y la hoja de ruta para actuar”.
Soto Bonel concluye que “la implantación progresiva de estas medidas permitirá mejorar la calidad de vida de las personas con migraña, optimizar los recursos disponibles y avanzar hacia una sanidad más justa, moderna y centrada en el paciente. El Directivo de la Salud tiene una responsabilidad crucial: liderar el cambio organizativo necesario para que estas medidas se implanten de manera efectiva”. Desde SEDISA se reafirma el compromiso con una Gestión Sanitaria profesionalizada y de excelencia que impulse soluciones innovadoras, sostenibles y centradas en las personas.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.56