GALICIA
Once variedades de olivo autóctono gallego salen del laboratorio
El Grupo Operativo Oliveiras de Galicia ha dado un paso decisivo para que las once variedades autóctonas de olivo identificadas en la comunidad puedan llegar a los viveros y a los productores. Tras tres años de ensayos, la investigación ha permitido definir las estrategias de multiplicación más adecuadas para cada variedad, confirmando que las técnicas de estaquillado clásico y cultivo in vitro son complementarias y no excluyentes, lo que abre la puerta a diseñar un protocolo específico adaptado a las características de cada variedad.
Los resultados del proyecto, compartidos con el sector, representan un avance significativo para la conservación y puesta en valor del patrimonio genético olivarero gallego, hasta ahora disperso y sin una vía clara de multiplicación a escala comercial. El objetivo final es que este material vegetal único pueda ponerse a disposición de los viveros y, a partir de ahí, de los agricultores interesados en recuperar variedades autóctonas y en diversificar la producción.
La investigación ha permitido constatar que no todas las variedades responden igual a las mismas técnicas de propagación. Mientras algunas se multiplican con mayor facilidad mediante el estaquillado tradicional, otras requieren el cultivo in vitro para garantizar una tasa de éxito suficiente. Esta complementariedad es clave para diseñar una estrategia específica para cada variedad, optimizando los recursos y asegurando la viabilidad de la multiplicación a escala.
El trabajo del Grupo Operativo Oliveiras de Galicia se enmarca en el esfuerzo por recuperar un cultivo con profundas raíces históricas en Galicia y que en las últimas décadas quedó relegado frente a otras producciones. La puesta en valor de estas once variedades autóctonas no solo contribuye a la biodiversidad agraria, sino que también ofrece una oportunidad de desarrollo económico para el rural gallego, con la vista puesta en la producción de aceite de oliva de calidad diferenciada.
Con los resultados compartidos, el proyecto entra en una nueva fase en la que el objetivo es trasladar el conocimiento generado al sector productivo. La colaboración entre centros de investigación, viveros y agricultores será fundamental para que estas variedades puedan plantarse en explotaciones reales y contribuyan a la diversificación del paisaje agrario gallego.

El Grupo Operativo Oliveiras de Galicia ha dado un paso decisivo para que las once variedades autóctonas de olivo identificadas en la comunidad puedan llegar a los viveros y a los productores. Tras tres años de ensayos, la investigación ha permitido definir las estrategias de multiplicación más adecuadas para cada variedad, confirmando que las técnicas de estaquillado clásico y cultivo in vitro son complementarias y no excluyentes, lo que abre la puerta a diseñar un protocolo específico adaptado a las características de cada variedad.
Los resultados del proyecto, compartidos con el sector, representan un avance significativo para la conservación y puesta en valor del patrimonio genético olivarero gallego, hasta ahora disperso y sin una vía clara de multiplicación a escala comercial. El objetivo final es que este material vegetal único pueda ponerse a disposición de los viveros y, a partir de ahí, de los agricultores interesados en recuperar variedades autóctonas y en diversificar la producción.
La investigación ha permitido constatar que no todas las variedades responden igual a las mismas técnicas de propagación. Mientras algunas se multiplican con mayor facilidad mediante el estaquillado tradicional, otras requieren el cultivo in vitro para garantizar una tasa de éxito suficiente. Esta complementariedad es clave para diseñar una estrategia específica para cada variedad, optimizando los recursos y asegurando la viabilidad de la multiplicación a escala.
El trabajo del Grupo Operativo Oliveiras de Galicia se enmarca en el esfuerzo por recuperar un cultivo con profundas raíces históricas en Galicia y que en las últimas décadas quedó relegado frente a otras producciones. La puesta en valor de estas once variedades autóctonas no solo contribuye a la biodiversidad agraria, sino que también ofrece una oportunidad de desarrollo económico para el rural gallego, con la vista puesta en la producción de aceite de oliva de calidad diferenciada.
Con los resultados compartidos, el proyecto entra en una nueva fase en la que el objetivo es trasladar el conocimiento generado al sector productivo. La colaboración entre centros de investigación, viveros y agricultores será fundamental para que estas variedades puedan plantarse en explotaciones reales y contribuyan a la diversificación del paisaje agrario gallego.



































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