Salud
Sanidad destina 2,2 millones a la compra centralizada de sistemas de monitorización cardíaca
La medida, primera de este tipo en el Sergas, permitirá un ahorro anual de 170.000 euros y prevé adquirir 1.157 dispositivos al año.
El Consello da Xunta autorizó la contratación de la subministración sucesiva de sistemas de monitorización cardíaca implantable (holter) y monitorización cardíaca externa prolongada tipo parche con destino a las áreas sanitarias del Servizo Galego de Saúde, por un importe total de licitación de 2.224.508 euros para un período de dos años. El valor estimado del contrato asciende a 5.425.920 euros teniendo en cuenta las posibles prórrogas, por otros tres años más.
Se trata de la primera compra centralizada de este tipo de material, lo que supondrá un ahorro para los cinco años de contrato, con las posibles prórrogas, de cerca de 170.000 euros anuales. De este modo, se asegura el cumplimiento de los principios de igualdad en el acceso, equidad, calidad y sostenibilidad económica en todas las áreas sanitarias para este tipo de material destinado a los servicios de Cardiología Intervencionista y Electrofisiología.
El número de unidades estimadas que se comprarán en una anualidad es de 1.157, de las cuales 523 serían de holter implantable y 634 de holter tipo parche. La monitorización electrocardiográfica ambulatoria prolongada constituye una herramienta esencial para el diagnóstico de arritmias y otros trastornos del ritmo cardíaco, ya que permite adaptar la estrategia diagnóstica al perfil clínico del paciente y a la frecuencia de los episodios.
El holter subcutáneo o registrador implantable de eventos está indicado fundamentalmente en pacientes que requieren una monitorización prolongada para establecer la relación entre síntomas y posibles arritmias, y mejora el rendimiento diagnóstico en arritmias paroxísticas poco frecuentes. El sistema tipo parche permite la monitorización continua durante períodos intermedios —de aproximadamente 15 días a un mes— en condiciones de vida diaria, superando las limitaciones del holter tradicional de 24 horas.
Según la evidencia científica, en pacientes con ictus criptoxénico se recomienda realizar una monitorización prolongada del ritmo cardíaco durante al menos 2 a 4 semanas tras el evento, especialmente cuando la evaluación inicial no identifica la causa, ya que esta estrategia incrementa de forma significativa la detección de fibrilación auricular subclínica y permite optimizar la prevención secundaria. El ictus en Galicia presenta un elevado impacto, tanto en mortalidad como en morbilidad, y constituye la principal causa de discapacidad permanente en la edad adulta.

El Consello da Xunta autorizó la contratación de la subministración sucesiva de sistemas de monitorización cardíaca implantable (holter) y monitorización cardíaca externa prolongada tipo parche con destino a las áreas sanitarias del Servizo Galego de Saúde, por un importe total de licitación de 2.224.508 euros para un período de dos años. El valor estimado del contrato asciende a 5.425.920 euros teniendo en cuenta las posibles prórrogas, por otros tres años más.
Se trata de la primera compra centralizada de este tipo de material, lo que supondrá un ahorro para los cinco años de contrato, con las posibles prórrogas, de cerca de 170.000 euros anuales. De este modo, se asegura el cumplimiento de los principios de igualdad en el acceso, equidad, calidad y sostenibilidad económica en todas las áreas sanitarias para este tipo de material destinado a los servicios de Cardiología Intervencionista y Electrofisiología.
El número de unidades estimadas que se comprarán en una anualidad es de 1.157, de las cuales 523 serían de holter implantable y 634 de holter tipo parche. La monitorización electrocardiográfica ambulatoria prolongada constituye una herramienta esencial para el diagnóstico de arritmias y otros trastornos del ritmo cardíaco, ya que permite adaptar la estrategia diagnóstica al perfil clínico del paciente y a la frecuencia de los episodios.
El holter subcutáneo o registrador implantable de eventos está indicado fundamentalmente en pacientes que requieren una monitorización prolongada para establecer la relación entre síntomas y posibles arritmias, y mejora el rendimiento diagnóstico en arritmias paroxísticas poco frecuentes. El sistema tipo parche permite la monitorización continua durante períodos intermedios —de aproximadamente 15 días a un mes— en condiciones de vida diaria, superando las limitaciones del holter tradicional de 24 horas.
Según la evidencia científica, en pacientes con ictus criptoxénico se recomienda realizar una monitorización prolongada del ritmo cardíaco durante al menos 2 a 4 semanas tras el evento, especialmente cuando la evaluación inicial no identifica la causa, ya que esta estrategia incrementa de forma significativa la detección de fibrilación auricular subclínica y permite optimizar la prevención secundaria. El ictus en Galicia presenta un elevado impacto, tanto en mortalidad como en morbilidad, y constituye la principal causa de discapacidad permanente en la edad adulta.





























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