SALUD
El insomnio grave cuesta 43.000 euros al año por persona
El insomnio grave va mucho más allá de dormir mal. Un informe de Cigna Healthcare España, elaborado por Misura y avalado por la Alianza por el Sueño, cifra en 207.722 millones de euros anuales la pérdida de bienestar asociada al insomnio en España, una magnitud equivalente aproximadamente al 12% del PIB español en 2025. A escala individual, la pérdida de bienestar equivale a 6.407 euros anuales en los casos de insomnio subclínico, 15.770 euros en los moderados y alcanza los 43.073 euros al año por persona en los casos graves, lo que supone unos 3.590 euros mensuales.
El estudio, basado en una encuesta demoscópica de 1.630 respuestas, incorpora una metodología de valoración del bienestar que permite traducir esa pérdida a un equivalente monetario y analizar la relación entre los distintos niveles de insomnio y la satisfacción vital. Los resultados revelan que las mujeres presentan una mayor prevalencia de insomnio moderado y grave que los hombres: el 22,2% frente al 17,6% en el caso del moderado, y el 3,1% frente al 2,3% en el grave. Por edad, los jóvenes de 18 a 24 años registran la menor prevalencia, mientras que el insomnio moderado alcanza su mayor incidencia entre las personas de 45 a 54 años y el grave entre los mayores de 55. En esta franja, el 28,7% de las mujeres presenta insomnio moderado o grave, frente al 16,9% de los hombres.
Menos horas de sueño y mayor impacto diurno
Respecto a la duración del descanso, las personas con insomnio duermen entre dos y cuatro horas menos que quienes no presentan problemas de sueño. Entre quienes padecen insomnio grave, el descanso se concentra entre las cuatro y cinco horas diarias. Las causas más frecuentes que interfieren con el sueño son el dolor, seguido de las pesadillas, el calor o frío, la tos o los ronquidos y las dificultades para respirar. Las consecuencias se extienden a la actividad diurna: el 82,2% de las personas con insomnio grave declara sufrir cansancio y menor motivación, el 62,2% irritabilidad y el 60% falta de concentración, mientras que cerca de la mitad manifiesta dificultades para tomar decisiones.
El informe también analiza la relación entre el insomnio y la calidad de vida a través de dos indicadores: la satisfacción vital y el índice EQ-5D. La satisfacción vital media se sitúa en 7,23 entre las personas sin insomnio, 6,45 en los casos subclínicos, 5,76 en los moderados y 4,54 en los graves. El índice EQ-5D sigue un patrón similar, desde 0,91 entre quienes no tienen insomnio hasta 0,65 en los casos graves.
"El insomnio no puede entenderse únicamente en función del número de horas que dormimos, ni dormir más implica necesariamente descansar mejor. Para comprender realmente cómo está durmiendo una persona es necesario adoptar una visión más amplia que tenga en cuenta los factores que pueden estar interfiriendo en su descanso, sus hábitos cotidianos y su estado físico y emocional", explica la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España.
Los fármacos con receta, la opción más utilizada
El tratamiento del insomnio grave muestra un claro predominio de las soluciones farmacológicas. Cuatro de cada diez personas recurren a medicamentos con receta, como benzodiacepinas o hipnóticos, y un 33% utiliza melatonina, mientras que solo un 16% acude a terapia psicológica. Las personas con insomnio acuden a atención primaria casi seis veces más que aquellas que no tienen dificultades para dormir, y según datos de la Alianza por el Sueño, el gasto anual en benzodiacepinas en España supera los 100 millones de euros.
Ante este escenario, Cigna Healthcare España considera fundamental avanzar hacia una mayor prevención y detección temprana, reforzando la coordinación entre atención primaria y especializada y facilitando que los profesionales sanitarios dispongan de las herramientas y la formación necesarias. La Dra. Silva recuerda que "el tratamiento del insomnio no pasa únicamente por actuar cuando las dificultades para dormir ya están presentes, sino también por incorporar hábitos que favorezcan un descanso adecuado y ayuden a prevenir su cronificación". "Mantener horarios estables para acostarse y levantarse, favorecer la exposición a la luz durante el día y reducir antes de dormir aquellos estímulos que pueden dificultar el descanso contribuye a mantener una adecuada higiene del sueño", concluye.

El insomnio grave va mucho más allá de dormir mal. Un informe de Cigna Healthcare España, elaborado por Misura y avalado por la Alianza por el Sueño, cifra en 207.722 millones de euros anuales la pérdida de bienestar asociada al insomnio en España, una magnitud equivalente aproximadamente al 12% del PIB español en 2025. A escala individual, la pérdida de bienestar equivale a 6.407 euros anuales en los casos de insomnio subclínico, 15.770 euros en los moderados y alcanza los 43.073 euros al año por persona en los casos graves, lo que supone unos 3.590 euros mensuales.
El estudio, basado en una encuesta demoscópica de 1.630 respuestas, incorpora una metodología de valoración del bienestar que permite traducir esa pérdida a un equivalente monetario y analizar la relación entre los distintos niveles de insomnio y la satisfacción vital. Los resultados revelan que las mujeres presentan una mayor prevalencia de insomnio moderado y grave que los hombres: el 22,2% frente al 17,6% en el caso del moderado, y el 3,1% frente al 2,3% en el grave. Por edad, los jóvenes de 18 a 24 años registran la menor prevalencia, mientras que el insomnio moderado alcanza su mayor incidencia entre las personas de 45 a 54 años y el grave entre los mayores de 55. En esta franja, el 28,7% de las mujeres presenta insomnio moderado o grave, frente al 16,9% de los hombres.
Menos horas de sueño y mayor impacto diurno
Respecto a la duración del descanso, las personas con insomnio duermen entre dos y cuatro horas menos que quienes no presentan problemas de sueño. Entre quienes padecen insomnio grave, el descanso se concentra entre las cuatro y cinco horas diarias. Las causas más frecuentes que interfieren con el sueño son el dolor, seguido de las pesadillas, el calor o frío, la tos o los ronquidos y las dificultades para respirar. Las consecuencias se extienden a la actividad diurna: el 82,2% de las personas con insomnio grave declara sufrir cansancio y menor motivación, el 62,2% irritabilidad y el 60% falta de concentración, mientras que cerca de la mitad manifiesta dificultades para tomar decisiones.
El informe también analiza la relación entre el insomnio y la calidad de vida a través de dos indicadores: la satisfacción vital y el índice EQ-5D. La satisfacción vital media se sitúa en 7,23 entre las personas sin insomnio, 6,45 en los casos subclínicos, 5,76 en los moderados y 4,54 en los graves. El índice EQ-5D sigue un patrón similar, desde 0,91 entre quienes no tienen insomnio hasta 0,65 en los casos graves.
"El insomnio no puede entenderse únicamente en función del número de horas que dormimos, ni dormir más implica necesariamente descansar mejor. Para comprender realmente cómo está durmiendo una persona es necesario adoptar una visión más amplia que tenga en cuenta los factores que pueden estar interfiriendo en su descanso, sus hábitos cotidianos y su estado físico y emocional", explica la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España.
Los fármacos con receta, la opción más utilizada
El tratamiento del insomnio grave muestra un claro predominio de las soluciones farmacológicas. Cuatro de cada diez personas recurren a medicamentos con receta, como benzodiacepinas o hipnóticos, y un 33% utiliza melatonina, mientras que solo un 16% acude a terapia psicológica. Las personas con insomnio acuden a atención primaria casi seis veces más que aquellas que no tienen dificultades para dormir, y según datos de la Alianza por el Sueño, el gasto anual en benzodiacepinas en España supera los 100 millones de euros.
Ante este escenario, Cigna Healthcare España considera fundamental avanzar hacia una mayor prevención y detección temprana, reforzando la coordinación entre atención primaria y especializada y facilitando que los profesionales sanitarios dispongan de las herramientas y la formación necesarias. La Dra. Silva recuerda que "el tratamiento del insomnio no pasa únicamente por actuar cuando las dificultades para dormir ya están presentes, sino también por incorporar hábitos que favorezcan un descanso adecuado y ayuden a prevenir su cronificación". "Mantener horarios estables para acostarse y levantarse, favorecer la exposición a la luz durante el día y reducir antes de dormir aquellos estímulos que pueden dificultar el descanso contribuye a mantener una adecuada higiene del sueño", concluye.





























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