Galicia
Violencia en casa: 151 menores gallegos denunciados por agredir a sus padres
España incoó 4.038 expedientes a menores en 2025, un 10,7 % menos, aunque solo se denuncia entre el 10 % y el 15 % de las situaciones.
Los juzgados españoles registraron 4.038 procedimientos incoados a menores de edad por delitos de violencia filio-parental durante 2025, según los datos recopilados por la Fundación Amigó a partir de las memorias de las Fiscalías de Menores. La cifra supone un descenso del 10,7 % respecto a los 4.521 expedientes de 2024 y representa el dato más bajo de los últimos años.
Según ha podido saber este medio, Galicia registró 151 expedientes, por debajo de Madrid (1.036), Andalucía (831), la Comunidad Valenciana (655), Cataluña (238), Canarias (222), Baleares (201), Murcia (168) y por delante de Castilla y León (143) o el País Vasco (101).
Pese al descenso, la entidad advierte de que la violencia filio-parental continúa siendo una realidad social grave. Los más de 4.000 expedientes anuales representan únicamente una parte de los casos existentes, ya que se estima que solo se denuncian entre un 10 % y un 15 % de las situaciones. La mayoría permanece oculta dentro del ámbito familiar y no llega a los registros oficiales.
"La reducción registrada este año es una señal positiva, pero debe interpretarse con cautela. Seguimos hablando de más de 4.000 expedientes anuales y de una problemática que mantiene una base constante. Además, el descenso de la cifra judicial no se traduce necesariamente en una disminución real de los casos, pues representa solo la fracción que llega a denunciarse", explica Cristina Vaquero, psicóloga del Proyecto Conviviendo de Fundación Amigó.
Pantallas y falta de límites
Desde la fundación observan que las familias suelen solicitar apoyo cuando la convivencia ya está muy deteriorada y la violencia ha escalado a insultos, amenazas o agresiones físicas. En los últimos años también se ha detectado un aumento de los conflictos relacionados con el uso abusivo de las nuevas tecnologías, especialmente en torno a la gestión y limitación del acceso a las pantallas.
"Es fundamental reforzar los recursos especializados y facilitar que las familias puedan acceder a ellos cuanto antes. La intervención debe implicar a todos los miembros de la familia y trabajar la prevención, la comunicación y la resolución pacífica de los conflictos", señala Vaquero.
Durante 2025, los nueve proyectos Conviviendo de Fundación Amigó atendieron a cerca de 1.000 personas pertenecientes a alrededor de 350 familias. El programa, presente en Madrid, A Coruña, Vigo, Lugo, Bilbao, Torrelavega, Valencia, Castellón y Alicante, tiene previsto ampliarse a nuevos municipios como Ourense, Guadalajara y Sevilla.
No existe un perfil único de adolescente que ejerza violencia contra sus progenitores. En los casos atendidos aparecen con frecuencia dificultades relacionadas con la impulsividad, la baja tolerancia a la frustración, la escasa capacidad de regulación emocional, la baja autoestima, el deterioro del rendimiento escolar y los problemas en las relaciones con iguales. También se observan situaciones de exposición previa a la violencia, acoso escolar, violencia de género en el hogar o abuso sexual.
La violencia filio-parental está presente en todo tipo de estructuras familiares. Las madres continúan siendo las principales víctimas y, en muchos casos, existen estilos educativos diferentes entre los progenitores, dificultades de comunicación, falta de corresponsabilidad o problemas para establecer límites y normas de convivencia.

Los juzgados españoles registraron 4.038 procedimientos incoados a menores de edad por delitos de violencia filio-parental durante 2025, según los datos recopilados por la Fundación Amigó a partir de las memorias de las Fiscalías de Menores. La cifra supone un descenso del 10,7 % respecto a los 4.521 expedientes de 2024 y representa el dato más bajo de los últimos años.
Según ha podido saber este medio, Galicia registró 151 expedientes, por debajo de Madrid (1.036), Andalucía (831), la Comunidad Valenciana (655), Cataluña (238), Canarias (222), Baleares (201), Murcia (168) y por delante de Castilla y León (143) o el País Vasco (101).
Pese al descenso, la entidad advierte de que la violencia filio-parental continúa siendo una realidad social grave. Los más de 4.000 expedientes anuales representan únicamente una parte de los casos existentes, ya que se estima que solo se denuncian entre un 10 % y un 15 % de las situaciones. La mayoría permanece oculta dentro del ámbito familiar y no llega a los registros oficiales.
"La reducción registrada este año es una señal positiva, pero debe interpretarse con cautela. Seguimos hablando de más de 4.000 expedientes anuales y de una problemática que mantiene una base constante. Además, el descenso de la cifra judicial no se traduce necesariamente en una disminución real de los casos, pues representa solo la fracción que llega a denunciarse", explica Cristina Vaquero, psicóloga del Proyecto Conviviendo de Fundación Amigó.
Pantallas y falta de límites
Desde la fundación observan que las familias suelen solicitar apoyo cuando la convivencia ya está muy deteriorada y la violencia ha escalado a insultos, amenazas o agresiones físicas. En los últimos años también se ha detectado un aumento de los conflictos relacionados con el uso abusivo de las nuevas tecnologías, especialmente en torno a la gestión y limitación del acceso a las pantallas.
"Es fundamental reforzar los recursos especializados y facilitar que las familias puedan acceder a ellos cuanto antes. La intervención debe implicar a todos los miembros de la familia y trabajar la prevención, la comunicación y la resolución pacífica de los conflictos", señala Vaquero.
Durante 2025, los nueve proyectos Conviviendo de Fundación Amigó atendieron a cerca de 1.000 personas pertenecientes a alrededor de 350 familias. El programa, presente en Madrid, A Coruña, Vigo, Lugo, Bilbao, Torrelavega, Valencia, Castellón y Alicante, tiene previsto ampliarse a nuevos municipios como Ourense, Guadalajara y Sevilla.
No existe un perfil único de adolescente que ejerza violencia contra sus progenitores. En los casos atendidos aparecen con frecuencia dificultades relacionadas con la impulsividad, la baja tolerancia a la frustración, la escasa capacidad de regulación emocional, la baja autoestima, el deterioro del rendimiento escolar y los problemas en las relaciones con iguales. También se observan situaciones de exposición previa a la violencia, acoso escolar, violencia de género en el hogar o abuso sexual.
La violencia filio-parental está presente en todo tipo de estructuras familiares. Las madres continúan siendo las principales víctimas y, en muchos casos, existen estilos educativos diferentes entre los progenitores, dificultades de comunicación, falta de corresponsabilidad o problemas para establecer límites y normas de convivencia.



































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