30 Octubre | Día Mundial Cáncer de Hígado
El 55% de los españoles no sabe qué es el hígado graso
30 Octubre /Día Mundial Cáncer de Hígado
Más de 10 millones de personas en España conviven con hígado graso, en torno al 25% de la población según las estimaciones de la Guía de Práctica Clínica de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, y sin embargo la mayoría no sabe qué es ni qué riesgos entraña. Es la principal conclusión del primer Barómetro del Hígado Graso, un estudio sociológico de la Federación Española del Hígado (FEH) elaborado con una muestra de 1.512 personas, que mide el grado de conocimiento ciudadano sobre esta patología, conocida clínicamente como MASLD/MASH.
El informe se publica en el mes de sensibilización sobre el cáncer de hígado, cuyo Día Mundial se celebra el próximo 30 de octubre, y deja al descubierto una falta de cultura hepática básica: el 49% de los españoles no considera el hígado un órgano vital. La cifra sube hasta el 67% entre los jóvenes de 18 a 24 años, de los que solo uno de cada tres sabe que es indispensable para vivir. Además, el 87% reduce su papel casi en exclusiva al procesamiento del alcohol y pasa por alto su función en el metabolismo o en la regulación del azúcar en sangre.
Una amenaza silenciosa
Ese desconocimiento se traslada a la propia enfermedad. El 55% admite que no sabe qué es el hígado graso: un 10% nunca ha oído hablar de él y un 40% conoce el término, pero no sabe en qué consiste.
También hay lagunas sobre su evolución. Un 35% ignora que es una condición que avanza sin síntomas ni malestar hasta fases avanzadas, porcentaje que llega al 50% entre los menores de 35 años. Y un 32% cree, erróneamente, que es irreversible, cuando detectada a tiempo se puede revertir.
“El hígado graso es la gran epidemia silenciosa del siglo XXI. El hecho de que más de un tercio de la ciudadanía no sepa que avanza sin presentar síntomas dificulta enormemente el diagnóstico precoz y la intervención oportuna en atención primaria”, explica Josep María Martínez Rodríguez, vicepresidente de la FEH.
Riesgo cardiovascular y trasplante
El estudio muestra que la población no es consciente de que esta patología afecta a todo el organismo. El 70% de los españoles desconoce que, sin tratamiento, el hígado graso puede derivar en la necesidad de un trasplante hepático.
Tampoco se conocen bien sus consecuencias vasculares: el 46% ignora que aumenta el riesgo de ictus y el 41% que está relacionado con el infarto de miocardio. Además, el 35% no la asocia con la diabetes tipo 2 y el 34% no la vincula con la hipertensión arterial.
Estigma y culpabilización del paciente
Uno de los datos más llamativos del barómetro es el sesgo social que rodea a la enfermedad: el 92% sostiene que el propio paciente es el responsable de padecerla. Un 77% la atribuye solo a “malos hábitos” como la dieta o el sedentarismo, mientras que apenas un 24% comprende el peso de los factores genéticos y metabólicos.
Otro 53% cree que es exclusiva de personas con sobrepeso u obesidad. Según el informe, esa idea transmite una falsa sensación de seguridad a quienes tienen un peso normal pero padecen disfunción metabólica, y contribuye a retrasar su diagnóstico.
“Atribuir el hígado graso únicamente al estilo de vida es una simplificación injusta y peligrosa. Creer que es exclusivo de personas con sobrepeso o culpabilizar al enfermo genera un estigma que aleja a los pacientes de las consultas y hace que muchas personas con peso normal ignoren que también están en riesgo”, apunta Martínez Rodríguez.
Un diagnóstico tardío que acabó en trasplante
El propio vicepresidente de la FEH conoce la enfermedad en primera persona. Sobrevivió a un cáncer de hígado tras un diagnóstico tardío. “A los 49 años, sin presentar síntoma alguno, un hígado graso no detectado derivó en cirrosis y cáncer hepático. Un trasplante de hígado fue la única opción para salvar mi vida”, relata.
La FEH es una organización no gubernamental que trabaja desde 2004 en apoyo de las personas con enfermedades del hígado y trasplantadas, y agrupa a 25 asociaciones de pacientes de toda España. Ante cualquier duda sobre la salud hepática, conviene consultar con un profesional sanitario.

Más de 10 millones de personas en España conviven con hígado graso, en torno al 25% de la población según las estimaciones de la Guía de Práctica Clínica de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, y sin embargo la mayoría no sabe qué es ni qué riesgos entraña. Es la principal conclusión del primer Barómetro del Hígado Graso, un estudio sociológico de la Federación Española del Hígado (FEH) elaborado con una muestra de 1.512 personas, que mide el grado de conocimiento ciudadano sobre esta patología, conocida clínicamente como MASLD/MASH.
El informe se publica en el mes de sensibilización sobre el cáncer de hígado, cuyo Día Mundial se celebra el próximo 30 de octubre, y deja al descubierto una falta de cultura hepática básica: el 49% de los españoles no considera el hígado un órgano vital. La cifra sube hasta el 67% entre los jóvenes de 18 a 24 años, de los que solo uno de cada tres sabe que es indispensable para vivir. Además, el 87% reduce su papel casi en exclusiva al procesamiento del alcohol y pasa por alto su función en el metabolismo o en la regulación del azúcar en sangre.
Una amenaza silenciosa
Ese desconocimiento se traslada a la propia enfermedad. El 55% admite que no sabe qué es el hígado graso: un 10% nunca ha oído hablar de él y un 40% conoce el término, pero no sabe en qué consiste.
También hay lagunas sobre su evolución. Un 35% ignora que es una condición que avanza sin síntomas ni malestar hasta fases avanzadas, porcentaje que llega al 50% entre los menores de 35 años. Y un 32% cree, erróneamente, que es irreversible, cuando detectada a tiempo se puede revertir.
“El hígado graso es la gran epidemia silenciosa del siglo XXI. El hecho de que más de un tercio de la ciudadanía no sepa que avanza sin presentar síntomas dificulta enormemente el diagnóstico precoz y la intervención oportuna en atención primaria”, explica Josep María Martínez Rodríguez, vicepresidente de la FEH.
Riesgo cardiovascular y trasplante
El estudio muestra que la población no es consciente de que esta patología afecta a todo el organismo. El 70% de los españoles desconoce que, sin tratamiento, el hígado graso puede derivar en la necesidad de un trasplante hepático.
Tampoco se conocen bien sus consecuencias vasculares: el 46% ignora que aumenta el riesgo de ictus y el 41% que está relacionado con el infarto de miocardio. Además, el 35% no la asocia con la diabetes tipo 2 y el 34% no la vincula con la hipertensión arterial.
Estigma y culpabilización del paciente
Uno de los datos más llamativos del barómetro es el sesgo social que rodea a la enfermedad: el 92% sostiene que el propio paciente es el responsable de padecerla. Un 77% la atribuye solo a “malos hábitos” como la dieta o el sedentarismo, mientras que apenas un 24% comprende el peso de los factores genéticos y metabólicos.
Otro 53% cree que es exclusiva de personas con sobrepeso u obesidad. Según el informe, esa idea transmite una falsa sensación de seguridad a quienes tienen un peso normal pero padecen disfunción metabólica, y contribuye a retrasar su diagnóstico.
“Atribuir el hígado graso únicamente al estilo de vida es una simplificación injusta y peligrosa. Creer que es exclusivo de personas con sobrepeso o culpabilizar al enfermo genera un estigma que aleja a los pacientes de las consultas y hace que muchas personas con peso normal ignoren que también están en riesgo”, apunta Martínez Rodríguez.
Un diagnóstico tardío que acabó en trasplante
El propio vicepresidente de la FEH conoce la enfermedad en primera persona. Sobrevivió a un cáncer de hígado tras un diagnóstico tardío. “A los 49 años, sin presentar síntoma alguno, un hígado graso no detectado derivó en cirrosis y cáncer hepático. Un trasplante de hígado fue la única opción para salvar mi vida”, relata.
La FEH es una organización no gubernamental que trabaja desde 2004 en apoyo de las personas con enfermedades del hígado y trasplantadas, y agrupa a 25 asociaciones de pacientes de toda España. Ante cualquier duda sobre la salud hepática, conviene consultar con un profesional sanitario.





























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