Galicia
Radicales de ultraizquierda detrás de los disturbios vandálicos en A Coruña
El delegado del Gobierno atribuye los disturbios de A Coruña a un "grupo radical"
Tres detenidos y quince heridos, doce de ellos policías, tras los altercados registrados durante una protesta no comunicada frente a la Subdelegación del Gobierno.
La Policía trabaja en la identificación de los responsables de los altercados registrados en la noche del miércoles en A Coruña durante las protestas convocadas "contra la represión policial", que surgieron tras los incidentes vividos por la mañana en María Pita durante un acto de Vox que terminó con cargas policiales y una docena de heridos.
Según puido saber este medio, el delegado del Gobierno, Pedro Blanco, aseguró que la protesta de la tarde no había sido comunicada oficialmente y explicó que los responsables de los incidentes son "un pequeño grupo" que se infiltró en medio de las manifestaciones y que "aprovecharon para generar desorden, violencia y daños" en la ciudad. Blanco defendió el derecho de manifestación pero condenó sin paliativos lo sucedido: "La violencia no se puede aceptar ni consentir" y "estas actuaciones no tienen cabida dentro de la sociedad".
El delegado defendió la actuación policial y expresó su respeto por el trabajo de las fuerzas de seguridad. "La actuación policial fue la que tenía que ser en vista de lo sucedido", explicó. Blanco confirmó que en los altercados fueron detenidas tres personas y doce agentes de seguridad sufrieron contusiones. De los arrestados, dos quedaron en libertad con cargos y otro será puesto a disposición de las autoridades en las próximas horas. La Policía trabaja en la identificación de los responsables que, según dijo, forman parte de "grupos radicales que se infiltraron en medio de la gente para causar desórdenes y violencia".
Barricadas y contenedores quemados
La movilización de la tarde arrincó delante de la Subdelegación del Gobierno en protesta por los altercados de la mañana, una convocatoria de la que no tenían conocimiento en la Delegación. Alrededor de 2.500 personas marcharon hacia la delegación del Gobierno gritando consignas como "A miña arma é a rabia do pobo" o "Aquí estamos os antifascistas". Cuando la mayoría de los manifestantes se disolvieron, un pequeño grupo comenzó a lanzar petardos y bengalas contra la policía y montaron barricadas con vallas de obra de la zona del Obelisco. Los agentes intentaron disolverlos empleando porras y gases lacrimógenos, mientras los manifestantes lanzaban petardos y quemaban contenedores. Los bomberos tuvieron que actuar en la Avenida da Mariña, Juan Flórez, Sinfónica de Galicia y la Glorieta de América, recogiendo restos de basura y retirando contenedores quemados. Ahora se trabaja en la evaluación de daños en el mobiliario urbano.
Condenas y reacciones
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, condenó los incidentes y señaló que "la violencia, venga de donde venga, no tiene sentido". También el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, condenó lo sucedido a través de sus redes sociales: "En democracia la violencia no tiene cabida. Todo el apoyo a los coruñeses y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado". En las protestas, convocadas por el BNG, la CIG, Galiza Nova y Erguer, participaron el Sindicato de Estudiantes, la Coordinadora da Mocidade Socialista, el Sindicato de Vivenda y la CNT, entre otros. La formación nacionalista aún no se ha pronunciado sobre los incidentes.
Los sindicatos policiales SUP y Jupol condenaron los incidentes y advirtieron de que no se puede normalizar que cada manifestación o acto político termine en un escenario de enfrentamientos y agresiones contra los agentes. "Todos los partidos, independientemente de su ideología, tienen derecho a celebrar sus actos con certeza, igual que cualquier ciudadano tiene derecho a manifestarse pacíficamente", destaca el SUP en su comunicado.

La Policía trabaja en la identificación de los responsables de los altercados registrados en la noche del miércoles en A Coruña durante las protestas convocadas "contra la represión policial", que surgieron tras los incidentes vividos por la mañana en María Pita durante un acto de Vox que terminó con cargas policiales y una docena de heridos.
Según puido saber este medio, el delegado del Gobierno, Pedro Blanco, aseguró que la protesta de la tarde no había sido comunicada oficialmente y explicó que los responsables de los incidentes son "un pequeño grupo" que se infiltró en medio de las manifestaciones y que "aprovecharon para generar desorden, violencia y daños" en la ciudad. Blanco defendió el derecho de manifestación pero condenó sin paliativos lo sucedido: "La violencia no se puede aceptar ni consentir" y "estas actuaciones no tienen cabida dentro de la sociedad".
El delegado defendió la actuación policial y expresó su respeto por el trabajo de las fuerzas de seguridad. "La actuación policial fue la que tenía que ser en vista de lo sucedido", explicó. Blanco confirmó que en los altercados fueron detenidas tres personas y doce agentes de seguridad sufrieron contusiones. De los arrestados, dos quedaron en libertad con cargos y otro será puesto a disposición de las autoridades en las próximas horas. La Policía trabaja en la identificación de los responsables que, según dijo, forman parte de "grupos radicales que se infiltraron en medio de la gente para causar desórdenes y violencia".
Barricadas y contenedores quemados
La movilización de la tarde arrincó delante de la Subdelegación del Gobierno en protesta por los altercados de la mañana, una convocatoria de la que no tenían conocimiento en la Delegación. Alrededor de 2.500 personas marcharon hacia la delegación del Gobierno gritando consignas como "A miña arma é a rabia do pobo" o "Aquí estamos os antifascistas". Cuando la mayoría de los manifestantes se disolvieron, un pequeño grupo comenzó a lanzar petardos y bengalas contra la policía y montaron barricadas con vallas de obra de la zona del Obelisco. Los agentes intentaron disolverlos empleando porras y gases lacrimógenos, mientras los manifestantes lanzaban petardos y quemaban contenedores. Los bomberos tuvieron que actuar en la Avenida da Mariña, Juan Flórez, Sinfónica de Galicia y la Glorieta de América, recogiendo restos de basura y retirando contenedores quemados. Ahora se trabaja en la evaluación de daños en el mobiliario urbano.
Condenas y reacciones
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, condenó los incidentes y señaló que "la violencia, venga de donde venga, no tiene sentido". También el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, condenó lo sucedido a través de sus redes sociales: "En democracia la violencia no tiene cabida. Todo el apoyo a los coruñeses y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado". En las protestas, convocadas por el BNG, la CIG, Galiza Nova y Erguer, participaron el Sindicato de Estudiantes, la Coordinadora da Mocidade Socialista, el Sindicato de Vivenda y la CNT, entre otros. La formación nacionalista aún no se ha pronunciado sobre los incidentes.
Los sindicatos policiales SUP y Jupol condenaron los incidentes y advirtieron de que no se puede normalizar que cada manifestación o acto político termine en un escenario de enfrentamientos y agresiones contra los agentes. "Todos los partidos, independientemente de su ideología, tienen derecho a celebrar sus actos con certeza, igual que cualquier ciudadano tiene derecho a manifestarse pacíficamente", destaca el SUP en su comunicado.





































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