Del Lunes, 09 de Noviembre de 2026 al Miércoles, 11 de Noviembre de 2026
ACTUALIDAD
El consumo de moda en España se dispara pese a la preocupación por la sostenibilidad
Los españoles adquieren de media ocho prendas de vestir y tres pares de calzado al año, lo que supone un total de 11 artículos y un gasto anual de 351 euros, según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizada entre una muestra representativa de personas de entre 18 y 74 años. El estudio, difundido esta semana, también identifica un grupo de consumidores con hábitos muy superiores a la media: un 8% declara adquirir más de veinte prendas al año, una tendencia especialmente frecuente entre las mujeres más jóvenes.
Las grandes cadenas y el canal online concentran la mayor parte de las ventas, impulsados por la amplitud de la oferta y el acceso a productos asequibles. Solo uno de cada cuatro encuestados adquirió prendas o calzado en una tienda de barrio durante los últimos doce meses. Aunque el precio sigue siendo un factor decisivo, la estética tiene un peso aún mayor: entre las mujeres menores de 35 años, el 51% considera que la ropa influye mucho en su confianza personal.
Otra tendencia que gana peso es la preocupación por la sostenibilidad ambiental y las condiciones laborales en la cadena de suministro. Esto contribuye a que la ropa de segunda mano sea cada vez más popular: casi la mitad de los encuestados ha comprado artículos usados durante el último año. Además, muchos consumidores afirman que comprarían ropa fabricada bajo criterios sociales y ambientales más exigentes, pero consideran que los precios son demasiado elevados y que existe poca información fiable sobre el origen y las condiciones de fabricación.
El análisis de los comportamientos permite identificar tres perfiles diferenciados. Un 17% de los consumidores está especialmente concienciado con el impacto social y ambiental de sus compras. Otro 8% presenta pautas hiperconsumistas, caracterizadas por las compras impulsivas y la acumulación de prendas poco utilizadas. Un tercer grupo, también del 8%, son consumidores muy sensibles a promociones y mensajes de escasez, técnicas habituales en las plataformas de moda rápida.
Ante estos datos, OCU reclama un mayor control legal de los llamados patrones oscuros, estrategias comerciales diseñadas para aumentar la presión de compra y fomentar el hiperconsumo. Asimismo, solicita reforzar la vigilancia de los productos que entran en la Unión Europea para garantizar el cumplimiento de los estándares de calidad, seguridad y sostenibilidad, especialmente mediante controles más efectivos en las aduanas. La organización también considera prioritario formar a los consumidores para que aprendan a valorar la calidad real de las prendas y comprendan los costes ambientales asociados a determinados productos extremadamente baratos, y anima a dar una segunda vida a los productos a través de su plataforma de consumo colaborativo.

Los españoles adquieren de media ocho prendas de vestir y tres pares de calzado al año, lo que supone un total de 11 artículos y un gasto anual de 351 euros, según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizada entre una muestra representativa de personas de entre 18 y 74 años. El estudio, difundido esta semana, también identifica un grupo de consumidores con hábitos muy superiores a la media: un 8% declara adquirir más de veinte prendas al año, una tendencia especialmente frecuente entre las mujeres más jóvenes.
Las grandes cadenas y el canal online concentran la mayor parte de las ventas, impulsados por la amplitud de la oferta y el acceso a productos asequibles. Solo uno de cada cuatro encuestados adquirió prendas o calzado en una tienda de barrio durante los últimos doce meses. Aunque el precio sigue siendo un factor decisivo, la estética tiene un peso aún mayor: entre las mujeres menores de 35 años, el 51% considera que la ropa influye mucho en su confianza personal.
Otra tendencia que gana peso es la preocupación por la sostenibilidad ambiental y las condiciones laborales en la cadena de suministro. Esto contribuye a que la ropa de segunda mano sea cada vez más popular: casi la mitad de los encuestados ha comprado artículos usados durante el último año. Además, muchos consumidores afirman que comprarían ropa fabricada bajo criterios sociales y ambientales más exigentes, pero consideran que los precios son demasiado elevados y que existe poca información fiable sobre el origen y las condiciones de fabricación.
El análisis de los comportamientos permite identificar tres perfiles diferenciados. Un 17% de los consumidores está especialmente concienciado con el impacto social y ambiental de sus compras. Otro 8% presenta pautas hiperconsumistas, caracterizadas por las compras impulsivas y la acumulación de prendas poco utilizadas. Un tercer grupo, también del 8%, son consumidores muy sensibles a promociones y mensajes de escasez, técnicas habituales en las plataformas de moda rápida.
Ante estos datos, OCU reclama un mayor control legal de los llamados patrones oscuros, estrategias comerciales diseñadas para aumentar la presión de compra y fomentar el hiperconsumo. Asimismo, solicita reforzar la vigilancia de los productos que entran en la Unión Europea para garantizar el cumplimiento de los estándares de calidad, seguridad y sostenibilidad, especialmente mediante controles más efectivos en las aduanas. La organización también considera prioritario formar a los consumidores para que aprendan a valorar la calidad real de las prendas y comprendan los costes ambientales asociados a determinados productos extremadamente baratos, y anima a dar una segunda vida a los productos a través de su plataforma de consumo colaborativo.















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