Martes, 08 de Septiembre de 2026

Actualizada Martes, 08 de Septiembre de 2026 a las 09:32:10 horas

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Jueves, 20 de Agosto de 2026

Cocina

Brochetas de frutas con chocolate fundido

Un postre divertido y vistoso que encanta a grandes y pequeños. Las frutas frescas se mojan en chocolate caliente justo al servir, creando un contraste irresistible entre lo frío y lo cremoso.

(para 4 personas • 15 minutos)

 

  • Ingredientes:

    • Frutas variadas (fresas, plátano, kiwi, melón, uvas… las que tengas)

    • 150 g de chocolate negro (para fundir) o con leche

    • 1 cucharada de aceite de coco (o mantequilla) – opcional, para que brille

 

  • Preparación:

    1. Lava, pela y corta las frutas en trozos grandes (del tamaño de un bocado).

    2. Ensarta los trozos en palitos de brocheta, alternando colores.

    3. Pon el chocolate troceado en un bol apto para microondas. Calienta 30 segundos, remueve, repite 2 o 3 veces hasta que esté completamente derretido (sin quemar). Añade el aceite de coco si quieres textura más brillante.

    4. Sirve las brochetas en una fuente y ofrece el chocolate fundido aparte para que cada uno moje al momento.


 

Martes, 18 de Agosto de 2026

Cocina

Ensalada de sandía, menta y queso fresco

Un bocado refrescante que combina lo dulce de la sandía con el toque salado del queso y la frescura de la menta. Ideal como entrante o acompañamiento en los días más calurosos.

(para 4 personas • 10 minutos)

 

 

  • Ingredientes:

    • 1 kg de sandía (sin piel y sin pepitas)

    • 200 g de queso fresco (o mozzarella de búfala)

    • Un puñado de hojas frescas de menta

    • Aceite de oliva virgen extra (opcional)

    • Pimienta negra (opcional)

 

  • Preparación:

    1. Corta la sandía en dados medianos (unos 3 cm).

    2. Corta el queso fresco en dados del mismo tamaño.

    3. Lava y seca las hojas de menta; pícalas groseramente con las manos.

    4. Mezcla todo en un bol grande con cuidado para que no se deshaga el queso.

    5. Sirve frío. Si quieres, aliña con un hilo de aceite y una pizca de pimienta.

 

Domingo, 26 de Julio de 2026

Actualidad

El anisakis, el parásito del verano que se esconde tras una falsa indigestión

Los especialistas alertan de que los síntomas de este gusano, presente en el pescado crudo o poco cocinado, suelen confundirse con los de una gastroenteritis común.

Cada verano, las consultas de gastroenterología y urgencias reciben a decenas de pacientes con dolores abdominales intensos, náuseas y vómitos después de haber comido pescado. La mayoría atribuye los síntomas a una mala digestión o a un virus estacional, pero en muchos casos el culpable es un parásito diminuto, apenas perceptible, que lleva años conviviendo con la dieta mediterránea: el anisakis.

 

 

Los expertos advierten de que el consumo creciente de platos como el sushi, el ceviche o los boquerones en vinagre mantiene viva la amenaza de este gusano, que se cuela en el organismo cuando se ingieren larvas vivas. "Muchos pacientes no relacionan el malestar con el pescado que han comido unas horas antes", explica la doctora Malena García Arredondo, especialista en aparato digestivo, quien subraya que este despiste retrasa el diagnóstico y puede agravar el cuadro clínico.

 

Una vez ingerida, la larva del anisakis intenta perforar la pared del estómago o el intestino, lo que desencadena una fuerte respuesta inflamatoria. El resultado es un dolor abdominal agudo que puede ir acompañado de vómitos y malestar general. En los casos en que el parásito se aloja en el estómago, una endoscopia permite extraerlo y confirmar el diagnóstico.

 

Pero el anisakis no solo provoca infecciones puntuales. Quienes han estado en contacto con el parásito pueden quedar sensibilizados y desarrollar alergias incluso cuando el pescado ha sido cocinado o congelado correctamente. Esto se debe a que algunas proteínas del gusano resisten las altas temperaturas y, en personas predispuestas, desencadenan reacciones que van desde urticaria hasta dificultades respiratorias.

 

La especialista identifica tres fallos que se repiten cada año. El primero es confiar en el limón o el vinagre como métodos para eliminar el parásito. Ni uno ni otro tienen efecto sobre las larvas. El segundo error es no congelar el pescado el tiempo suficiente antes de consumirlo crudo. Los expertos recomiendan mantenerlo al menos cinco días a 20 grados bajo cero si se va a comer sin cocinar. El tercer fallo es cocinar solo la superficie del pescado, dejando el interior crudo; la temperatura debe alcanzar los 60 grados en toda la pieza para garantizar que las larvas mueran.

 

Los síntomas no deben tomarse a la ligera. Dolor abdominal intenso horas después de una comida con pescado, vómitos persistentes, dificultad para tragar, sangre en las heces o urticaria son señales que merecen atención médica inmediata. "No debería normalizarse que algo nos siente mal", advierte la doctora García Arredondo, quien insiste en que la prevención es la herramienta más eficaz. Cocinar bien el pescado, congelarlo cuando sea necesario y mantener la cadena de frío son gestos sencillos que pueden evitar un mal trago en plenas vacaciones.

 

 
 

Lunes, 13 de Julio de 2026

Cocina

Vasitos de yogur con frutos rojos, dulzura en capas

El postre perfecto para los días de calor no necesita horno ni complicaciones. Estos vasitos de yogur con frutos rojos juegan con la textura cremosa del lácteo y la acidez viva de las fresas, frambuesas, arándanos y moras. Se presentan en capas alternas que, además de vistosas, permiten disfrutar de cada bocado con matices diferentes. Fáciles de montar y perfectos para preparar con antelación

La base de esta receta son 500 gramos de yogur natural, preferiblemente griego por su consistencia más espesa, y 200 gramos de frutos rojos variados. Se pueden utilizar frescos o congelados; en el segundo caso, basta con descongelarlos previamente y escurrir ligeramente el exceso de líquido. Para endulzar, se añaden cuatro cucharadas de azúcar blanco o, si se prefiere un sabor más complejo, dos cucharadas de miel líquida. Un chorrito de zumo de limón fresco realza el color y la viveza de los frutos.

 

 

El montaje se divide en dos pasos. En primer lugar, se baten los yogures con unas varillas hasta que queden suaves y sin grumos. En segundo lugar, se trituran tres cuartas partes de los frutos rojos junto con el azúcar y el limón, hasta obtener una salsa fina de textura fluida. El resto de los frutos se reservan enteros para la decoración. En vasos de cristal transparente, se coloca una cucharada de yogur, seguida de otra de salsa de frutos rojos, y se repite la operación hasta llenar el recipiente, terminando siempre con una capa de yogur. La superficie se adorna con los frutos enteros reservados y, si se desea, una hojita de menta fresca que aporta contraste visual y aromático. Los vasitos se mantienen en la nevera al menos una hora antes de servir, para que las capas se asienten y los sabores se integren.

 

Sábado, 11 de Julio de 2026

Cocina

Gazpacho de tomate y pepino, el sorbo que refresca el verano

Hay platos que son sinónimo de verano y el gazpacho encabeza la lista. Esta versión, con tomate y pepino como protagonistas, rebaja la intensidad del ajo y apuesta por una textura sedosa y un color anaranjado que invita a beber. Ideal como entrante, para un almuerzo ligero o incluso para tomar a media tarde en un vaso alto. Se prepara en cinco minutos, pero gana en sabor si se deja reposar en la nevera.

Para elaborar este gazpacho, se necesitan ingredientes muy frescos: un kilo de tomates maduros, mejor si son de variedad pera o de rama, y un pepino grande, al que se le retira la piel para evitar ese punto amargo que a veces aparece en la base. El ajo es opcional y, en esta receta, se recomienda usar solo medio diente, ya que el pepino ya aporta suficiente carácter. El resto de la lista incluye 50 mililitros de aceite de oliva virgen extra, 30 mililitros de vinagre —de vino tinto o de manzana, al gusto—, 200 mililitros de agua fría y sal.

 

 

El proceso es directo y no requiere fuego. Se lavan y trocean los tomates y el pepino, se colocan en el vaso de la batidora junto con el ajo, el aceite, el vinagre, el agua y la sal. Se tritura a máxima potencia hasta obtener una crema fina y homogénea. Es importante probar en este punto y ajustar la sazón o el punto de acidez antes de meterlo en el frigorífico. El gazpacho debe reposar tapado en la nevera durante un mínimo de dos horas; si se prepara de un día para otro, los sabores se fusionan y la textura se vuelve más redonda. A la hora de servir, se agita ligeramente, se vierte en cuencos o vasos y se adorna con unos daditos de pepino, picatostes o incluso unas gotas de aceite de oliva por encima para dar brillo.

 
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